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Caraballeda era hasta hace unos días una pequeña localidad turística venezolana en la que solían venir a veranear las familias caraqueñas. Ahora sus apartamentos han quedado reducidos a escombros por los terremotos que han asolado la zona. Muchos ciudadanos siguen buscando a sus seres queridos, a la vez que intentan a ayudar a sus vecinos. Foto: Miguel MEDINA / POOL / AFP

El número de fallecidos en los dos terremotos que azotaron el pasado miércoles Venezuela se eleva ya a 1.719, con 5.034 heridos y 15.866 personas que han quedado sin hogar. El Gobierno venezolano ha registrado hasta el momento 15.866 personas damnificadas y 855 edificios afectados, de los cuales "189 sufrieron un colapso total". 

El pasado miércoles, 24 de junio, dos terremotos consecutivos, de magnitud 7,2 y 7,5, golpearon Venezuela, afectando sobre todo al área de la capital, Caracas, y al estado de La Guaira. Las tareas de rescate continúan a contrarreloj, con la colaboración de más de 2.600 rescatistas internacionales, incluidos decenas de españoles.

Foto: EFE/ Ronald Peña R

En el '24 Horas de RNE' hemos hablado con una familia que hasta hace cinco días vivía en La Guaira, Venezuela. Esta zona fue una de las más afectadas por los terremotos que sufrió Venezuela y que ya ha causado más de 1700 muertos y más de 5000 heridos.

En los micrófonos de RNE hemos hablado con Sirius Algarín, de 40 años, madre de esta familia y con su hija Flor. La menor, de 15 años, ha señalado que temió por su vida: "Se vinieron los 13 pisos encima (...)Por el hueco, porque yo soy más flaquita de toda mi familia, logré sacar unos escombros salí y cuando salí eso era horrible. Había personas sin manos, había personas llenas de sangre. Y yo le dije a mi mamá, mamá, no queda nada, todo se cayó, todos murieron.

Su madre, Sirius, refrenda sus palabras. "Es más impresionante cuando tú sientes que te van cayendo piso por piso en la cabeza, que vas sintiendo desde el 14 para abajo que te van cayendo y te van aplastando poco a poco. Y que escuchas a tus vecinos gritar mientras caen también con los pisos, y quedar aplastado allí es terrible, es terrible. Pero uno puede sobrevivir estando yo allí por 25 minutos, media hora, mientras mi hija buscaba ayuda. Me pude dar cuenta que entre los triángulos y las columnas, porque nosotros quedamos en un triángulo que nos hizo la columna principal.Entre los triángulos de la columna la gente puede sobrevivir, la gente está allí, la gente pega gritos y la gente pueden sacarla de allí.

En Venezuela, las tareas de rescate continúan a contrarreloj en las zonas devastadas por los seísmos para intentar localizar con vida a las personas que continúan atrapadas. Algunos residentes han manifestado su crítica a la lentitud del Gobierno y la falta de recursos para la respuesta a la emergencia. Mientras tanto, miles de voluntarios se organizan para prestar la ayuda que pueden frente al desastre.

Foto: Miguel MEDINA / POOL / AFP

En el informativo Las mañanas de RNE hablamos con Paco Sigüenza, subdirector de Emergencias Humanitarias de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo, que se encuentra en Venezuela. Sigüenza explica que la AECID realiza en Venezuela en estos momentos una doble labor: preparar la llegada de un equipo médico español que se dedicará sobre todo a labores de atención primaria y también coordinarse con los equipos de rescate españoles que se han desplazado allí. Además, está en contacto con las autoridades venezolanas para que fluya la ayuda que se envía. El subdirector de Emergencias Humanitarias de la AECID, asegura que a pesar de que la esperanza de encontrar a supervivientes entre los escombros que ha dejado el terremoto cada vez es menor, todavía hay casos de rescatados pasados varios días del doble seísmo: "La esperanza sigue ahí". Destacada Sigüenza que la coordinación con las autoridades está siendo buena: "La comunidad internacional se ha volcado con Venezuela".

Entrevista completa en RNE Audio.

Beatriz Viaño y Luis Montero, el equipo de enviados de RNE a La Guaira (Venezuela), están con Greissi González e Indra Solórzano, paramédica y doctora respectivamente. Ambas trabajan en Catia La Mar, en una de las zonas más afectadas por el doble seísmo que azotó Venezuela el pasado 25 de junio. Aunque las horas corren en contra de los servicios de emergencias, que intentan rescatar al máximo de personas con vida, estas sanitarias aseguran que "la esperanza es lo último que se pierde". Durante las últimas horas han logrado extraer a una madre y su bebé: "Fueron una de las cosas más maravillosas que pasaron en el día. Las imágenes son abrumadoras, pero siempre hay alguien que aguanta". Greissi e Indra agradecen la ayuda internacional y hacen hincapié en la necesidad de maquinaria. Entrevista completa en RNE Audio.

La Guaira es la zona más afectada del doble terremoto en Venezuela, donde es obligatorio usar mascarillas ante el fuerte olor, con todavía muchos cadáveres por recuperar bajo los escombros.

La imagen de la esperanza, la de Jaime y su padre, rescatados con vida en la zona cero. Casi un milagro entre tanta devastación. Porque 4 días después, lo que se recupera, sobre todo, son cadáveres. "Creo que lo más heavy hoy fue la cantidad de cadáveres que había. El olor a descomposición en los edificios", reconoce un voluntario.

La conmoción está dando paso a la indignación por la gestión de la catástrofe. Algunos denuncian que, una vez más, su gobierno no está a la altura. Muchos peregrinan entre hospitales y morgues en busca de noticias. Hay miles de desaparecidos y el número de muertos sigue creciendo. Cada vez hay más equipos nacionales e internacionales sobre el terreno, pero no dan abasto ante la magnitud de la tragedia.