La búsqueda contra reloj de Valeria, una niña sepultada bajo los escombros en Venezuela
- Dos voluntarios oyeron hace dos días a la niña pedir auxilio
- Más de 1.700 muertos y 5.000 heridos por los terremotos en Venezuela
"¿Sabes lo que es un triángulo de vida?". Pregunta Diego, uno de los voluntarios que trabajan en el epicentro de los terremotos en Venezuela. Y acto seguido señala un hueco en el fondo de un edificio derruido donde están buscando a una niña, llamada Valeria, a la que oyó pidiendo auxilio hace dos días.
Diego y su compañero Carlos, dos jóvenes venezolanos que no dudaron en dirigirse a la zona de La Guaira, al norte de Caracas, tras los dos terremotos del miércoles pasado, explican a RTVE Noticias que creen que la menor debe de encontrarse en uno de esos triángulos que se producen cuando un edificio se derrumba y las estructuras interiores caen creando esa figura geométrica, lo que permite que haya bolsas de aire donde los posibles supervivientes pueden respirar.
Desde el momento en que Diego y su compañero Carlos se percataron de unos golpes que venían de abajo no han parado de buscar a la pequeña. "Estábamos buscando entre los escombros y oímos unos golpes, como de auxilio, así que empezamos a tocar los silbatos".
"De repente oímos de forma muy débil 'ayuda, ayuda' y, cuando preguntamos 'cómo te llamas', nos respondió una voz de niña que dijo 'Valeria'", rememora Diego.
La pequeña está sepultada bajo lo que parece que fue antes de los sismos un edificio residencial en el área de Costa Brava, en la localidad de los Corales, en La Guaira, donde todavía quedan restos que evocan lo que era este sitio antes de la tragedia, un lugar de vacaciones y ocio donde muchos caraqueños solían pasar los fines de semana y los festivos, como el día en que ocurrieron los terremotos, la fiesta de San Juan Bautista, que coincide con la conmemoración de la Batalla de Carabobo, que marca la independencia de España.
Los voluntarios, empeñados en encontrar a la niña
No se sabe si Valeria vivía aquí o si simplemente había venido con su familia a pasar el día, cuando se produjeron dos terremotos consecutivos de magnitud 7,2 y 7,5. A diferencia de otros puntos de este enclave costero, no hay familiares que pregunten por la niña, posiblemente estén bajo los escombros como ella. Son Diego y Carlos quienes están empeñados en encontrar a la pequeña, cuya edad desconocen.
Carlos está visiblemente tocado por la catástrofe. Cuenta a RTVE Noticias que lleva en La Guaira desde el jueves, vino al principio con un grupo de amigos y ahora él es el único que queda: no ceja en su afán por encontrar posibles supervivientes, aunque es consciente de que se trata de una posibilidad remota, pero no imposible. Por eso, tras darse cuenta hace dos días de que había una niña sepultada, no dudó en meterse por el agujero desde el que la oyeron. Sin embargo, como ha habido más de 400 réplicas de los seísmos en los últimos días, la última este mismo lunes de magnitud 4,6, las vigas, los trozos de muros y los hierros del interior de los edificios no paran de moverse y el riesgo de más derrumbes es elevado.
Hueco por donde los voluntarios oyeron la voz de la niña Valeria pidiendo auxilio en La Guaira (Venezuela) Susana Samhan
"Por favor, si esto puede servir para algo, que todo el mundo lo sepa, necesitamos más gente no damos abasto, que vengan efectivos, necesitamos maquinaria", clama desesperado, al tiempo que muestra sus manos con las que ha estado moviendo bloques por la falta de equipamiento.
Sin embargo, por la zona sí que se ven bomberos venezolanos y de otros países trabajando en las labores de rescate. Se calcula que hay más de 2.600 rescatistas internacionales, entre los que hay decenas de españoles, pero la destrucción es mucha y el trabajo se multiplica por doquier. Unos bloques más abajo de donde está Valeria se estima que podría haber otros triángulos de vida, si bien Diego y Carlos han estado colaborando allí para localizar los cuerpos de dos niñas que habrían fallecido.
Justo, en el inmueble bajo el que está Valeria ha llegado este lunes un pequeño destacamento de bomberos alemanes con un pastor belga.
"Están mirando en el punto donde no es, nosotros la oímos debajo de esas columnas que quedan en pie", le dice Carlos a uno de los efectivos alemanes, a través de un voluntario venezolano que traduce al inglés. El bombero responde que es complicado que la niña siga viva después de dos días, pero le pide que suba con ellos para ver el lugar exacto.
Le arrojaron agua para que se hidratara
Entonces, Carlos asegura que hay una pequeña esperanza, porque al saber que Valeria estaba viva fue a buscar dos botellas de agua para tirarlas por el hueco. "No sé si le habrán llegado o no, pero las arrojé en dirección a donde provenía su voz, es importante que tenga agua porque así no se deshidrata y tiene más probabilidad de vivir", afirma.
Acto seguido, el bombero solicita a Carlos y Diego que suban con ellos a la montaña de escombros para indicar dónde podría estar la niña, piden silencio total porque van a introducir micrófonos por el hueco y otras rendijas. Uno de los bomberos alemanes que habla español eleva la voz y clama: "Si sigues viva, da toques". De fondo hay un motor que ruge, los bomberos hacen señas a los voluntarios que hay por la zona para que alguien apague ese motor. El silencio es total.
Pero no se oye nada. Tras un rato, dos bomberos alemanes bajan a la calle con cara de desolación, apuntan en inglés "negativo", cuando se les cuestiona si han oído algo y apuntan a RTVE Noticias que es muy complicado que Valeria continúe con vida. Se marchan en dirección a otros edificios donde podría haber "triángulos de vida".
Atrás quedan Carlos y Diego, que no quieren rendirse. "Estamos mirando huecos por donde volvernos a meter en el edificio que sean seguros".
Y es que el tiempo corre en contra de hallar posibles supervivientes. Según la plataforma ciudadana Desaparecidos por el terremoto en Venezuela, habría 45.591 personas en paradero desconocido tras los sismos. A ellos se suman 1.719 muertos y más de 5.000 heridos, de acuerdo a los datos oficiales.