El negociador jefe de Irán, Mohammad Bagher Ghalibaf, ha advertido de que su país no abrirá el estrecho de Ormuz hasta que Estados Unidos cumpla con lo pactado en el memorando de entendimiento, firmado en junio por los dos países y que expiró el lunes. Teherán quiere que Washington levante el bloqueo sobre los puertos iraníes, elimine las sanciones y frene las operaciones militares en Irán y en el Líbano. Mientras, el presidente estadounidense, Donald Trump, ha publicado en su red social Truth un mapa donde el estrecho de Ormuz aparece como un nuevo territorio de Estados Unidos.
Omán negocia con Irán para regular el tráfico por el estrecho de Ormuz en medio del conflicto con Estados Unidos, un hecho que, al mandatario de EE.UU., Donald Trump, no le ha gustado.
El presidente amenaza con bombardear Omán mientras los 60 días que tenían Irán y Estados Unidos para firmar un acuerdo de paz han finalizado y sigue sin haber una tregua. Las negociaciones para el acuerdo nuclear tampoco ha comenzado y ambas naciones no dan su brazo a torcer.
Donald Trump ha probado a amenazar y bombardear a sus rivales y no ha obtenido el resultado que esperaba así que ahora intentar ejercer una presión económica a través de sus buques y ejércitos, quienes ya dan la voz de alarma por la presión y el desgaste al que se enfrentan.
El plazo de 60 días para que Estados Unidos e Irán alcanzaran un acuerdo para poner fin a la guerra ha expirado, y sin un marco diplomático vigente, el riesgo de una reactivación total de los bombardeos aumenta. Analizamos la situación que queda ahora en Las Mañanas de RNE con Daniel Bashandeh, politólogo y analista especializado en Oriente Medio. El experto cree que esto puede suponer una "mayor confrontación, que es un escenario que ahora mismo beneficia a la República Islámica". El país ha utilizado este tiempo para recomponerse internamente y Donald Trump no ha podido consolidar su posición y está recibiendo críticas tanto internas como de la opinión pública. "Estamos en una situación muy vulnerable y sobre todo muy complicada para el propio futuro, no solo ya de la República Islámica, sino vemos cómo podemos ver un nuevo ciclo de escalada bélica que difícilmente puede dar una salida pactada a lo que está ocurriendo ya que las posiciones siguen estando muy alejadas", señala. Otra de las razones por las que el acuerdo ha fracasado, opina el experto, es porque "los dirigentes iraníes, los nuevos interlocutores, no estaban adquiriendo esas garantías económicas que ofrecía el memorándum y a través de ello, sin paliar el tema económico, el tema de las sanciones, tenían muy difícil justificar internamente un acercamiento con Estados Unidos a través de este memorándum".
La continuación del conflicto supone también que siga el bloqueo del estrecho de Ormuz. Este escenario ya ha sido blanco de nuevos ataques esta misma noche. Un proyectil ha impactado esta mañana contra un buque en este enclave que continúa bloqueado.
El memorando de entendimiento firmado en junio entre EE.UU. e Irán expira este lunes sin negociaciones a la vista. Mientras, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha amenazado con bombardear Omán si se interpone llegando a un acuerdo con Irán sobre el estrecho de Ormuz, una vía marítima vital para el comercio mundial. "Si se interponen, los bombardearemos a saco", ha dicho Trump en una entrevista con Fox News.
Los grandes bombardeos entre Estados Unidos e Irán cesado, pero la situación en Oriente Medio dista mucho de estar en calma. Los dos países presumen de su supuesto dominio sobre el estrecho de Ormuz, una zona clave dentro del tablero geopolítico regional.
La tensión tampoco se ha disuelto en Líbano, donde Israel aún mantiene militares desplegados.
Puede parecer que las operaciones de señuelos y engaños militares solo forman parte del universo cinematográfico de los espías y Tom Cruise. Sin embargo, lo que han descubierto este miércoles The Washington Post y The New York Times no forma parte de una película de acción, es la estratagema real que utilizó el presidente estadounidense Donald Trump en su viaje de vuelta de Turquía, tras haber acudido a la cumbre de la OTAN en Ankara, el pasado 8 de julio. El líder de la Casa Blanca se subió en su viejo Air Force One, donde supuestamente iba a realizar la mayor parte del vuelo, para poco después salir a escondidas mediante un contenedor de cátering y cambiarse de avión, justo antes de que el avión presidencial despegase.
Una trampa que tenía como objetivo evadir la amenaza severa que habían detectado los servicios de inteligencia de Irán, fronterizo con Turquía, y en la que también fueron partícipes, sin saberlo, los periodistas que viajaron y creyeron durante todo el trayecto que el mandatario iba a bordo con ellos.