Castilla y León exporta el 70% de su producción de forraje, que en total asciende a 300 mil toneladas. La parte que no se queda para abastecer la cabaña propia, sale a países tan lejanos como Emiratos Árabes o China.
Las rutas comerciales se han visto interrumpidas por la guerra de Irán. El cierre del Estrecho de Ormuz ha bloqueado la llegada de mercancías a alguno de los principales destinos. Cofocyl, una de las empresas dedicadas a la deshidratación y exportación de forraje, tiene parte de su mercancía parada en puertos intermedios. A la espera de conocer las consecuencias definitivas que pueda tener la situación, lo que es seguro es que los costes logísticos ya se han disparado.
El forraje de Castilla y León es muy valorado en países que quieren producir su propia leche, tienen granjas con decenas de miles de cabezas de ganado, pero carecen de producción agrícola de fibra para alimentarlas.