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El presidente norteamericano, Donald Trump, ya está rumbo a EE.UU. después de su visita oficial de dos días a China en la que se han producido menos avances de lo esperado, pero que sí ha servido para calmar los ánimos de una tensa relación bilateral y establecer las bases de una nueva relación estratégica.

En esta segunda jornada, Trump ha visitado junto a Xi Jinping el Zhongnanhai, el recinto infranqueable de un millón de metros cuadrados, que alberga a la cúpula del Partido Comunista y del Gobierno chino. Para romper el hielo, Xi Jinping ha guiado a su homólogo estadounidense por el jardín imperial Jinggu y presumido de uno de los hermosos legados de China: sus árboles centenarios.

Zhongnanhai es un lugar exclusivo, Trump lo sabía y ha hecho esfuerzos por valorar la invitación a un lugar solo visitado por su predecesor, Barack Obama. Como última parada entre ambos líderes, un té ofrecido por el líder chino, el momento en el que ambos ha hecho balance de una visita también marcada por la cuestión de Taiwan. "Hemos establecido una nueva relación entre los dos países, constructiva, estratégica y estable", ha concluido Xi. "Ha sido una visita increíble. Hemos hecho algunos acuerdos comerciales fantásticos", se felicitaba el norteamericano, quien ha asegurado que, de momento, China se ha comprometido a comprar aviones Boeing, petróleo y soja a Estados Unidos.

Foto: AP

En su segunda visita oficial, el presidente norteamericano, Donald Trump, le ha dicho dice a su homólogo chino, Xi Jinping, que es "un gran honor estar con él" y le ha agradecido el recibimiento que le ha brindado en Pekín. En el banquete celebrado en el Palacio del Pueblo, le ha invitado a visitar la Casa Blanca el 24 de septiembre.

Por su parte, Xi Jinping, ha insistido en que las dos potencias deben ser socios y no rivales a pesar de que es una relación marcada históricamente por la tensión y la desconfianza. No obstante, ambos líderes han coincidido en hablar de una visita histórica y de que es la relación bilateral más importante del mundo. Además, Trump ha dicho que su relación va a ser mejor que nunca algo que, por oro lado, a los chinos les cuesta creer después de que Trump aumentara los aranceles a China inmediatamente después de su última visita al país, siendo presidente en su primer mandato.

Los mandatarios también han hablado de Irán, Ucrania y Taiwán, la gran línea roja de Pekín, que Xi ha dejado muy clara a Trump: es el asunto más importante entre China y Estados Unidos y si se maneja mal podría llevar a un choque entre los dos países e incluso derivar en un conflicto. Un aviso para que Washington deje de vender armas a la isla que China pretende anexionarse en un futuro.

Foto: AP Photo/Mark Schiefelbein

Con apenas un mes de vigencia, las conversaciones entre Estados Unidos están en punto muerto, y la tregua en Oriente Medio agoniza. Trump cree que el alto el fuego está en estado crítico, "Está en uno de los momentos más débiles, en cuidados intensivos", admite el presidente estadounidense, que no duda en calificar como "estúpida" y "basura" la última contrapropuesta iraní. En ella se incluye el fin de la guerra en todos los frentes, incluido Líbano, y su soberanía sobre el estrecho de Ormuz.

Irán, según Trump, habría aceptado la extracción de su uranio enriquecido, pero luego dio marcha atrás. El presidente de Estados Unidos ha afirmado que "no se puede permitir que Irán fabrique armas nucleares". Según el medio estadounidense Axios, Trump estaría sopesando nuevos ataques contra Irán, en un momento en el que aumenta la presión interna e internacional por la subida de los precios de la energía.

Los de Teherán advierten que si Estados Unidos reanuda los ataques, podrían enriquecer uranio al 90%. Mientras, poco o nada se mueve en Ormuz, donde 20.000 marineros siguen atrapados en los buques, sin que se les de soluciones y sin a penas comida y agua. El transporte de petróleo y mercancías es prácticamente nulo en esta ruta. Reino Unido y Francia lideran el esfuerzo de unos cuarenta países para romper ese bloqueo.

Foto: Kevin Dietsch / Getty Images

Víctor Jiménez, presidente del Consejo de la OMI (Organización Marítima Internacional) analiza en Las Mañanas de RNE la situación en el Estrecho de Ormuz donde desde hace más de dos meses se encuentran atrapados más de veinte mil marinos, y las estrategias que se plantean para su evacuación tras la suspensión por parte de Trump de la 'Operación Libertad'. "La situación es crítica con el desgaste mental y el suministro limitado de bienes esenciales, hay una sensación de abandono", explica Jiménez.

"Hay relevos y cambios de tripulación en algunos casos pero son operaciones complejas porque los tripulantes que están en su casa no están con el ánimo de aceptar una oferta en esa zona", asegura el presidente. La ayuda llega pero no parece llegar la evacuación según Jiménez. "Conforme pasan las semanas se deteriora aunque los países del Golfo respondan satisfactoriamente a las demandas de suministro". Jiménez alerta de los peligros que supone si se permanece en este contexto. "Corren el riesgo del abandono de buques, de impagos, etc.", concluye.

Sólo un día después de que Donald Trump anunciara un plan para liberar a los barcos atrapados en el estrecho de Ormuz, la tensión vuelve a ser máxima en esa zona. Estados Unidos asegura que dos cargueros con bandera estadounidense han logrado atravesar el estrecho y confirman que también han hundido 6 barcos iraníes que trataban de impedirlo. EE.UU. alega que Irán ha disparado con misiles a barcos estadounidenses.

Fotografía: Amirhossein Khorgooei / ISNA

El comercio marítimo afronta una situación de máxima tensión con dos de sus principales arterias comprometidas: el estrecho de Ormuz y el canal de Suez, este último especialmente afectado desde el estallido de la guerra en Gaza.

Desde finales de 2023, los ataques de los hutíes contra buques en el mar Rojo han reducido drásticamente el tráfico por Suez, que sigue muy por debajo de sus niveles habituales. Muchas navieras, especialmente occidentales, evitan la zona ante el riesgo de ataques y el encarecimiento de los seguros.

Como alternativa, el desvío por el cabo de Buena Esperanza se ha consolidado como ruta más segura, aunque más larga y costosa, incrementando los tiempos y los precios del transporte.

Aun así, el impacto global se está amortiguando en parte porque muchas empresas han diversificado sus cadenas de suministro tras las lecciones de la pandemia. Con todo, las tensiones logísticas ya empiezan a trasladarse al bolsillo de los consumidores.

Foto: REUTERS