La visita del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a Pekín, donde tiene previsto reunirse con su homólogo chino, Xi Jinping, genera más expectación que expectativas. La analizamos con el periodista Fred Gao, que estudió en China y en Washington.
"Ahora mismo, un problema enorme es la falta de confianza entre China y Estados Unidos" nos asegura.
Una de las protagonistas de la histórica cumbre bilateral que se celebra este jueves entre los presidentes de Estados Unidos y China, Donald Trump y Xi Jinping, será la isla de Taiwán. Un territorio que funciona de facto como un país independiente y autosuficiente, aunque cuenta con un reconocimiento internacional limitado y es reclamado por la República Popular China, que aspira a ejercer soberanía sobre la isla.
La corresponsal de TVE en Washington, Cristina Olea, ha visitado la mansión en la que se encuentra la Oficina de Representación Económica y Cultural de Taipei (TECRO). Bajo este nombre opera la actual representación de Taiwán en Estados Unidos. Dejó de llamarse "embajada" de forma oficial en 1978, cuando el gobierno de Jimmy Carter reconoció a la República Popular China como el único gobierno legítimo.
Allí ha podido conversar con Alexander Tah-ray Yui, representante de Taiwán en EEUU y jefe de la TECRO, que le ha manifestado su tranquilidad con respecto a la reunión que se va a producir este jueves entre ambos dirigentes: "Hay que ver las acciones y no las palabras", ha manifestado el diplomático, que asegura que las relaciones entre Taiwán y Estados Unidos están "creciendo cada vez más fuertes".
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, está ya en Pekín y en las próximas horas se reunirá con su homólogo chino, Xi Jinping.
Rivales y al mismo tiempo condenados a negociar sobre la mesa de conversaciones tienen la guerra arancelaria, el conflicto en Oriente Medio, el futuro de Taiwán y la inteligencia artificial, entre otros asuntos.
Las piedras dibujan el mapa de Taiwán a las puertas de esta mansión del siglo XIX. Primero la habitaron generales e inventores, luego se convirtió en la embajada de Taiwán, hasta que en el 79, Estados Unidos reconoció al gobierno de Pekín y la mansión pasó a ser un secreto a voces. Una embajada de facto a la que ya no se puede llamar así. El representante de la isla, Alexander Yui, señala a RTVE que en la isla se habla mucho de "si Estados Unidos va a vender a Taiwán", a no defenderlo frente a China.
Crecen las inversiones mutuas. Estados Unidos necesita los semiconductores de Taiwán. Y en diciembre, el presidente Donald Trump aprobó venderle el mayor paquete de armas de la historia. Pero otro secreto a voces es que las próximas ventas de armas están paradas para no molestar a Xi Jinping. Trump reconoce que primero va a hablarlo con él.
Trump ha atacado a Irán y a Venezuela, y hay quien dice que China puede sentir que tiene luz verde para hacer lo mismo con Taiwán.
"Yo lo veo de la otra manera, demuestra que Estados Unidos está dispuesto a utilizar los instrumentos necesarios para cumplir sus objetivos. Es una buena indicación a Xi Jinping, de que el costo de invadir a Taiwán va a ser más alto".
Aquí confían en que su alianza con Estados Unidos se mantendrá firme, como la mansión, sea cual sea el nombre oficial.
El presidente estadounidense, Donald Trump, ha considerado este martes que Irán no será un tema de conversación con su homólogo chino, Xi Jinping, con quien se reunirá esta semana en Pekín, ya que, en su opinión, el conflicto con Teherán "está bajo control".
"Tenemos muchas cosas que discutir. Para serle franco, no diría que Irán sea una de ellas, porque tenemos a Irán muy bajo control. O bien llegaremos a un acuerdo, o (los iraníes) serán diezmados; de una forma u otra vamos a ganar", dijo Trump a los periodistas en el exterior de la Casa Blanca antes de partir de viaje a China, donde estará del 13 al 15 de mayo.
En un contexto marcado por la transición energética, los motores eléctricos se consolidan como la gran alternativa al petróleo. Con diseños futuristas y una clara declaración de intenciones, China pisa el acelerador en la industria del automóvil, posicionándose como uno de los actores clave en la movilidad del futuro.
El Salón de Pekín 2026 se ha convertido en el escaparate perfecto para esta transformación. El evento reúne a las principales marcas del país junto a gigantes internacionales, todos con un mismo objetivo: presentar los modelos que definirán la próxima generación de vehículos.
Este domingo, la feria celebra su último día tras varias jornadas en las que la innovación, la tecnología y la sostenibilidad han sido protagonistas indiscutibles. Un cierre que confirma que el futuro del automóvil ya está en marcha, y avanza, cada vez más rápido, hacia lo eléctrico.
Ver correr a los robots humanoides chinos es todo un espectáculo, pero más increíble es saber que han evolucionado mucho en poco tiempo. El ganador del año pasado tardó casi dos horas más en hacer el trayecto. China lleva tiempo demostrando que nadie les gana en robots, que servirán para producir cosas y para cuidar. En unos años se espera que nos ayuden en casa, en las tareas cotidianas: traer una cosa, planchar o vigilar a las personas mayores. “Ya las personas no creen que el humanoide es solo algo de las películas. El robot de servicio puede ayudar a esas personas a tener más independencia en el hogar, a mejorar su calidad de vida”, dice Luca Marchionni, director técnico de PAL Robotics.
España está lejos de China en robótica de humanoides pero aquí también se avanza, sobre todo con fines industriales y de cuidados. El robot Andy acompaña y asesora a niños con diabetes tipo 1. “Creemos que hay un futuro muy prometedor del uso de la robótica en el ámbito de la salud”, dice José Luis Díez, de la Universidad Politécnica de Valencia, que lo ha desarrollado. Según algunos informes, para 2035 habrá 13 millones de robots humanoides conviviendo con humanos en el mundo.
Durante su reciente visita oficial a China, el presidente Pedro Sánchez y su homólogo Xi Jinping han exhibido una notable sintonía política. Ambos líderes han subrayado la coincidencia de sus visiones respecto al conflicto en Irán, marcando una postura común y alineada frente a la administración de Donald Trump. (FOTO: AFP)