Dos trabajadores fueron rescatados con vida este viernes de un túnel del proyecto hidroeléctrico Trishuli 3A, tras pasar nueve días atrapados por las devastadoras riadas en Nepal, y ambos aseguraron que hay más personas vivas en el interior.
Poco más de una semana después de que el colapso de un glaciar desencadenara la inundación que devastó el sur de Nepal, el balance provisional supera ya los 1.200 muertos, mientras que el número de personas desaparecidas asciende ya a los 5.000.
Los equipos de emergencia mantienen las operaciones de búsqueda y rescate, con especial atención a los 900 trabajadores atrapados en centrales hidroeléctricas. Paralelamente, el Gobierno nepalí ha iniciado las tareas de reconstrucción: las autoridades calculan que será necesario levantar de nuevo más de 20.000 viviendas en los distritos afectados.
Pero la tragedia no se mide únicamente en casas o bienes destruidos. Para los damnificados, lo más doloroso es la incertidumbre sobre el paradero de familiares y amigos, sin saber todavía si podrán volver a abrazarlos o, al menos, darles una despedida digna.
No hay día sin violencia en Cisjordania. Radicales israelíes que amedrentan a los palestinos: les pegan, acosan, les roban el ganado, les queman casas, negocios o directamente los matan. La prensa israelí ya no puede mirar hacia otro lado. Algunos medios hablan ya abiertamente de terrorismo judío, pero los más relevantes, como la mayoría políticos israelíes, todavía le restan importancia.
Prefieren hablar de un grupo de chavales indisciplinados que no representan al resto de colonos, explica Oren, de la revista Seventh Eye. Incluso el embajador de Estados Unidos en Israel, Mike Huckabee, abiertamente pro - Netanyahu, ha levantado la voz ante tanta pasividad.
Algunos israelíes empiezan a abrir los ojos, pero la mayoría, dice el periodista israelí, sigue a favor de la ocupación de Cisjordania. Y es de ciegos, añade, pensar que ocupación y no violencia son compatibles. La presión internacional no logra frenar a los radicales. El primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, tampoco les para. De hecho, los colonos a menudo están protegidos por el Ejército. Los israelíes sí pueden hacerlo, si quieren. En dos meses eligen quién se pone al frente de su gobierno.
Teherán ha lanzado misiles contra varias bases militares estadounidenses en Dubái y Emiratos Árabes Unidos como una respuesta a los ataques de Estados Unidos ayer. Continúa el tira y afloja sobre el estrecho de Ormuz, con Donald Trump asegurando que su país tiene el control e Irán desmintiéndolo. El mandatario estadounidense asegura que la guerra no durará mucho más tras haber reanudado los ataques, el pasado domingo, después de un mes de relativa calma.
En Nepal continúan las tareas de rescate tras la riada masiva que ha dejado cerca de mil fallecidos solo en este país. En las últimas horas, 350 personas han sido rescatadas en los túneles de centrales hidroeléctricas, es un esfuerzo titánico mientras el reloj avanza en contra.
La magnitud del desastre provocado por las inundaciones en Nepal sigue en aumento, con más de 900 víctimas mortales contabilizadas y más de 4.200 personas en paradero desconocido, entre ellas cientos de trabajadores atrapados en túneles hidroeléctricos.
Los investigadores señalan que la inestabilidad del glaciar estuvo relacionada con los efectos acumulados de un calentamiento climático prolongado y describen el episodio como un "fenómeno de aparición repentina", "gran caudal", "elevada velocidad" y "fuerte capacidad destructiva".
La magnitud del desastre provocado por las inundaciones en Nepal sigue en aumento, con más de 900 víctimas mortales contabilizadas y más de 4.200 personas en paradero desconocido, entre ellas cientos de trabajadores atrapados en túneles hidroeléctricos.
Los investigadores señalan que la inestabilidad del glaciar estuvo relacionada con los efectos acumulados de un calentamiento climático prolongado y describen el episodio como un "fenómeno de aparición repentina", "gran caudal", "elevada velocidad" y "fuerte capacidad destructiva".
La magnitud del desastre provocado por las inundaciones en Nepal sigue en aumento, con más de 900 víctimas mortales contabilizadas y más de 4.200 personas en paradero desconocido, entre ellas cientos de trabajadores atrapados en túneles hidroeléctricos.
Los investigadores señalan que la inestabilidad del glaciar estuvo relacionada con los efectos acumulados de un calentamiento climático prolongado y describen el episodio como un "fenómeno de aparición repentina", "gran caudal", "elevada velocidad" y "fuerte capacidad destructiva".
La riada que ha azotado Nepal ha dejado una cifra de fallecidos que no deja de aumentar y alcanza ya los 903 además de los más de 4.200 desaparecidos.
900 trabajadores de la central hidroeléctrica de Trishuli trabajaban en una galería que sufrió las consecuencias de la intensa riada de barro y que ha bloqueado la entrada. Ahora los equipos de rescate nepalíes, con la colaboración de efectivos chinos, trabajan para buscar supervivientes, aunque mantienen la esperanza de que lograsen encontrar algún lugar aislado con oxígeno.
El resto de nepalíes que lograron escapar de la catástrofe intentar volver a lo que queda de sus hogares y recuperas lo que puedan. Mientras, los servicios de emergencia han tenido que interrumpir en varias ocasiones sus labores por el clima y el peligro de nuevas inundaciones.
Fotografía: Cedida por la secretaría del primer ministro de Nepal.