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Los nepalíes se aferran al "muro de los desaparecidos" ocho días después de la devastadora riada: "Esperamos un milagro"

  • Las inundaciones dejan más de 1.200 fallecidos y más de 4.200 desaparecidos
  • Continúa la búsqueda de 900 trabajadores atrapados en una planta hidroeléctrica
Los nepalíes se aferran al "muro de los desaparecidos" ocho días después de la devastadora riada: "Esperamos un milagro"
Un hombre llora ante el "muro de los desaparecidos" en el hospital de Tribhuvan, en Katmandú, mientras busca las imágenes de sus familiares Safal Prakash Shrestha / Zuma Press / Europa Press / ContactoPhoto Safal Prakash Shrestha / Zuma Press / Europa Press / ContactoPhoto
RTVE.es / Agencias

Ocho días después de la inundación que arrasó el sur de Nepal, provocada por el colapso de un glaciar, la cifra de fallecidos no ha dejado de aumentar y supera ya los 1.200 muertos y más de 4.200 desaparecidos. Las labores de búsqueda y rescate de supervivientes no han cesado y se centran en 900 trabajadores atrapados en centrales hidroeléctricas. El Gobierno nepalí ha comenzado la reconstrucción y rehabilitación y para ello es necesaria, según las autoridades, volver a levantar más de 20.000 casas en los distritos afectados.

Más allá de los bienes materiales o casas que se hayan perdido, la ausencia de familiares y amigos, a quienes no saben si podrán abrazar o enterrar dignamente, es lo que más pesa a los ciudadanos nepalíes.

En un hospital de Katmandú se aprecia un muro lleno de fotografías. Algunas son personas desaparecidas, mientras que otras son imágenes de los fallecidos, a la espera de que alguien los identifique. Sati Sigdel acude a diario a este lugar con la esperanza de saber algo sobre su prima, Sweety Paithan.

"Colocamos su foto hace tres días, pero todavía no hemos sabido nada", ha dicho. Las esperanzas de obtener alguna información de posibles supervivientes se desvanecen cada día que pasa, pero Sigdel se mantiene firme: "Vengo aquí todos los días con mis familiares y amigos, con la esperanza de recibir noticias".

Los ciudadanos llegan al hospital universitario de Tribhuvan desde diversas zonas montañosas del país y preguntan a los guardias, apostados cerca del muro de los desaparecidos, si les suena haber escuchado el nombre de alguno de sus familiares, al mismo tiempo que observan las fotografías, una a una, intentando localizar a sus seres queridos.

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Un niño, ayudado por una adulta, coloca un cartel de una persona desaparecida en la inundación del 26 de agosto Dar Yasin AP / Dar Yasin

"Esperamos un milagro", ha asegurado Sapna Neupane, que confiaba en encontrar alguna fotografía de los cuatro familiares de su tío materno, todos desaparecidos. "Es duro estar ahí, frente a esa pared, mirando miles de fotografías", ha explicado.

Hay todo tipo de carteles, algunos de ellos muy detallados con la información de los desaparecidos o números de contacto, mientras que otros tienen anotaciones hechas a mano al lado de las fotos. Un cartel reza "desaparecido" encima de la imagen de una pareja que posa junta. Otro cartel muestra a una joven de complexión atlética y un primer plano de su tatuaje para facilitar su identificación. Y así, sucesivamente.

En un templo, cercano a Pashupatinath, en las orillas del río Bagmati, hay familias que ya han perdido las esperanzas e incineran efigies o figuras de paja mientras un sacerdote hindú recitaba las oraciones.

"Siento un profundo pesar en el corazón", ha lamentado Tapindra Prasad Timalsina, mientras algunas personas vertían agua sobre la efigie de su pariente, Sabin, de 21 años, antes de encender la pira que tradicionalmente se reserva a los fallecidos.

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Una mujer llora durante la cremación de hierba kusha —considerada elemento de pureza espiritual— como representación simbólica de los fallecidos EPA / NARENDRA SHRSTHA

Sin un lugar al que volver

La devastadora inundación, a causa del colapso de un glaciar en pasado 26 de agosto, sepultó miles de hogares y los habitantes han perdido prácticamente todo. Las autoridades nepalíes han informado este jueves que Nepal tendrá que reconstruir 20.000 viviendas en las zonas devastadas.

"Nuestras estimaciones preliminares indican que 7.500 viviendas han quedado totalmente destruidas, ya sea arrastradas por el agua o sepultadas bajo escombros y lodo", ha explicado a la agencia Reuters el director de la Autoridad Nacional de Gestión y Reducción de Riesgos de Desastres, Dharma Raj Upreti. Ha señalado que incluso aquellas casas que todavía se mantienen en pie han quedado totalmente inhabitables.

"No tiene sentido reconstruir las casas en los mismos lugares, ya que eso expondría a la población a los mismos riesgos", ha puntualizado Upreti. La labor actual de las autoridades es analizar e identificar las zonas más seguras donde construir nuevas viviendas y reubicar las aldeas y asentamientos, de manera que los ciudadanos no estén expuestos a desastres similares que puedan ocurrir en el futuro.

Según ha explicado el primer ministro de Nepal, Balendra Shah, su gobierno se centra ahora en las labores de rehabilitación y reconstrucción, mientras que la búsqueda de supervivientes se mantiene activa. Estas labores para encontrar a supervivientes tienen el foco en las 900 personas que se creen que están atrapadas en los túneles de proyectos hidroeléctricos.

"Se están registrando todos los túneles con la ayuda de expertos de la India, Corea del Sur y China", ha explicado un oficial del ejército —sin autorización para declarar antes medios, ha hablado bajo el anonimato—. "La operación de búsqueda y rescate continuará mientras exista alguna esperanza de hallar supervivientes. Incluso si no los hay, recuperaremos los cuerpos", ha asegurado.

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Supervivientes caminan entre el lodo y casas destruídas en busca de pertenencias que puedan rescatar en el centro de Trishuli, en el distrito nepalí de Nuwakot AFP / ARUN SANKAR

"Retorno" a la normalidad

Las autoridades de los diferentes distritos que se han visto afectados por el desastre tratan de restablecer las rutinas habituales de los habitantes dentro de lo posible. Una de las medidas principales para recuperar la normalidad ha sido el montaje de escuelas improvisadas para que los niños puedan acudir a clase.

Miles de personas como Shanti Sunar, superviviente de 45 años junto a su marido, han perdido sus hogares y, en su caso, una pequeña tienda que regentaba.

"He estado visitando el lugar casi a diario. Puedo reconocer dónde estaba nuestra casa, pero ahora no queda ni rastro de ella", ha contado. "Voy allí con la esperanza de encontrar algo de oro y joyas que no pudimos llevarnos al huir", añade.

"La gente lo ha perdido todo. No tienen documentos de identidad ni pasaportes", ha explicado Phanindra Paudel, funcionario del Centro Nacional de Operaciones de Emergencia de Nepal.

"Nuestra prioridad es restablecer la vida normal. Estamos evaluando si es posible impartir clases a los niños en los centros de acogida hasta que se reanuden las clases regulares", ha asegurado. A él se unen los profesores, que afirman que encontrar un edificio donde dar clases de forma segura se ha convertido en un desafío.

"Estamos buscando edificios seguros y desocupados u otras escuelas donde podamos reanudar las clases. El edificio escolar fue completamente arrasado, por lo que tendremos que construir uno nuevo en una ubicación más segura", ha dicho Rajendra Dawadi, director de una escuela que evacuó a tiempo a 900 alumnos, salvándoles la vida.

UNICEF ya ha informado que al menos 22.000 niños necesitan agua potable de forma urgente y también servicios de saneamiento e higiene.

Después de la catástrofe, Nepal planea reconstruir un sistema de alerta temprana contra deslizamientos de tierra en su lado de la frontera con China. Para ello deberán instalar sensores sísmicos, cámaras y un enlace satelital, según han confirmado a Reuters fuentes del gobierno nepalí.