¿Por qué se dice que el viento es un mensajero invisible?
- El viento colabora con la naturaleza, ayudando a crear paisajes y a que los seres humanos se desplacen
- También traslada de un lugar a otro del planeta una gran cantidad de información genética que transporta como bacterias, hongos o virus
Nos rodea y nos acompaña a diario, pero solo le prestamos atención si su fuerza nos somete o su ausencia nos paraliza. El viento colabora con la naturaleza, ayudando a plantas y árboles a dispersarse, y al ser humano para desplazarse, trabajar o, simplemente, divertirse. “Viento, el mensajero invisible” de El escarabajo verde es un reportaje de Eduardo Laplaza y Soraya Rodríguez.
Lo que lleva el viento
“No podéis imaginar la cantidad de material genético que se transporta por el viento en forma de bacterias, virus, hongos, etc. y que vienen de lugares remotos de cualquier ecosistema de la Tierra”, afirma Emilio Ortega Casamayor, investigador del grupo de ecología del genoma global del Centro de Estudios Avanzados de Blanes, CEAB-CSIC. Su equipo se dedica a atrapar y analizar las partículas que transporta el viento con un succionador ciclónico, que dejan funcionando durante horas, que impregna un líquido estéril, que después llevarán al laboratorio.
“No podéis imaginar la cantidad de material genético que se transporta por el viento“
Por encima del kilómetro de altitud hay una grandes autopistas de corrientes que son capaces de transportar este material genético de forma intercontinental, a miles de kilómetros de distancia. Hay un trasiego continuo que conecta todos los ecosistemas de la Tierra. Por eso, además de bacterias, también se dispersan substancias químicas por el aire. Así que la tesis de este grupo de investigación es que todos aquellos químicos que aboquemos a la atmósfera en cualquier lugar del mundo, puede llegar hasta nosotros allá donde estemos.
La isla de Fuerteventura, vista desde arriba.
Imprescindible para el mundo vegetal
Además de transportar material genético, el viento transporta semillas. Para ello, árboles y plantas desarrollan mecanismos como alas, plumas, y otras estrategias morfológicas para poder volar. “El viento siempre ha sido un elemento fundamental para la dispersión y polinización de plantas y árboles terrestres. Hay algunas que se esparcen por medios acuáticos, pero el viento nos da dimensiones más grandes y más movimiento a la hora de encontrar otras zonas de colonización”, explica Edgard Mestre Serra, técnico de proyecto del Institut Botànic de Barcelona, entidad científica mixta participada por el Ayuntamiento de Barcelona y el Centro Superior de Investigaciones Científicas, CSIC.
“El viento siempre ha sido fundamental para la dispersión y polinización de plantas y árboles“
El viento como motor
El viento siempre ha servido como fuerza motora para el ser humano. Mucho antes de los molinos que producen una de las principales fuentes de energía renovable, existían los molinos para moler grano o para extraer agua de los pozos. En Fuerteventura todavía sobreviven muestra de estos dos avances en la historia de la humanidad. La Molina de La Asomada es hoy en día la única en activo que todavía muele el gofio característico de las Islas Canarias de forma tradicional. Su molinero, Antonio García, explica que puede funcionar con vientos suaves como los alisios, habituales de la zona y que con el tiempo ha aprendido a leer las señales de la naturaleza para preveer la meteorología y saber el momento óptimo para ponerla en marcha.
El viento es divertido
Y qué decir del viento como fuente de diversión. Deportes como el windsurf, el kitesurf o el windfoil basan su práctica en las condiciones del viento sobre el mar. Por eso la localidad de Corralejo, también en Fuerteventura, es uno de los cinco destinos más importantes del mundo para la práctica de estos deportes, según Rachel Thomas, propietaria de una empresa especializada desde hace más de 30 años. “En las playas de Corralejo entonces no había nada, fuimos los primeros en instalar una caseta con 10 tablas de windsurf en la arena y nos dijeron que estábamos locos, que no funcionaría”, recuerda. En esas mismas playas se organiza cada año el Festival Internacional de Cometas de Fuerteventura, que reúne a cientos de aficionados y salpica el cielo de decenas de cometas de todos los colores, formas y tamaños. Para esta actividad, el viento también es imprescindible.
El escarabajo verde