Victoria se entrega a Dámaso en la escena más picante de 'Valle Salvaje': "¿Hasta dónde quieres llegar?"
- El duque ha lanzado a su esposa a brazos de su enemigo y ella, humillada, ha obedecido
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Cuando pensábamos que don José Luis no podía sorprendernos, ha cometido una nueva bajeza. Esta vez, respecto a su mujer, Victoria. Indignado ante la amenaza de Dámaso, que promete destronar al duque y obligarle a abdicar en favor de su hijo Rafael, a José Luis se le ha acabado la paciencia: quiere que Victoria plaque la furia de Dámaso y quiere que lo haga rápido.
Victoria no ha sido capaz en todo este tiempo de domar a su primer marido, decidido a arruinarle la vida a los Gálvez de Aguirre y aparentemente más interesado en Mercedes que en ella. Nada de lo que ha dicho y hecho para convencerle ha valido para distraerle de su objetivo. Así que José Luis le ha hecho la petición más dolorosa y humillante de todas: que se entregue a él si es necesario, pero que lo logre.
La gran humillación de Victoria
De doña Victoria se pueden decir muchas cosas, pero no que no sea leal a su marido José Luis. Por él ha derramado sangre, tanto la de su propio hermano Evaristo como la de doña Pilara. Por él ha estado a punto de descender aún más a los infiernos ordenando el asesinato de Pedrito, aunque en el último momento su conciencia llamase a la puerta. Por él ha mentido, ha espiado, ha manipulado y se ha dejado la piel.
Parecía que por fin había cumplido su sueño: desposar con José Luis y convertirse en la duquesa de Valle Salvaje. Y parecía que, a su manera, él también la quería de verdad: la consoló cuando murió su hijo Gaspar, trató de darle en la Casa Grande el lugar que le correspondía, y dio la cara por ella pese a los desprecios que otros nobles de recio abolengo como Don Hernando le hiciesen a su mujer.
Sin embargo, cada vez quedan más lejos aquellos días en los que el de Victoria y José Luis eran un matrimonio bien avenido. Un hombre ha conseguido arruinarlo todo: Dámaso, que al presentarse en el valle trajo consigo todos los fantasmas del pasado de Victoria y decidió utilizarlos en su contra. En su presencia, al duque le resulta imposible ignorar lo único que siempre le ha importado más que la gente a la que quiere: el poder, y lo fácil que es perderlo con una amenaza como la de Dámaso.
Por eso está dispuesto a lo que sea para ganar la partida: incluso a renunciar a la fidelidad de su esposa, Victoria. Tratándola como a un objeto, ha sido claro cuando le ha dado su orden: que se entregue a Dámaso si es necesario. El dolor de la duquesa era perfectamente visible en sus ojos. Una enorme humillación que se ha consumado cuando ha visitado a Dámaso.
"¿Hasta dónde quieres llegar?"
Con esta pregunta, Victoria se ha entregado a Dámaso. Ha sido en el granero, donde ha visitado al que legalmente todavía es su marido y le ha retado a ser fiel a su palabra: Dámaso dijo una vez que volvía a Valle Salvaje con la intención de recuperarla. "Aquí me tienes", se ha ofrecido, quitándose la ropa frente a él y poniéndose a disposición de Dámaso, que de repente ha ostentado todo el poder que parecía estar anhelando.
No es la primera vez que los antiguos amantes pasan la noche juntos, pero sí la primera que ella se coloca a conciencia en una posición de inferioridad respecto al que ahora es su enemigo. Y lo ha hecho solo por una razón: para complacer a José Luis. Por desgracia, no está nada claro que el duque vaya a apreciarlo: parece haber renunciado a su esposa desde el momento en que Dámaso apareció en el valle.