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Leza brinda por las tres décadas de historia y vino de Rioja Alavesa

  • El pequeño pueblo alavés acoge la 30a edición de la Fiesta de la Vendimia, una celebración itinerante por la comarca de Rioja Alavesa.
  • El capítulo ‘Leza’ de Beatus Ille se adentra en el día a día de los habitantes de una localidad marcada por los ritmos del cultivo de la vid.
Leza brinda por las tres décadas de historia y vino de Rioja Alavesa
Los vecinos de Leza recogiendo viñas RTVE
Marta Cáceres

Cada mes de septiembre, una localidad de Rioja Alavesa se convierte en el corazón festivo de la comarca para acoger la Fiesta de la Vendimia, una celebración que lleva 30 años recorriendo pueblo a pueblo esta tierra de viñedos. Este 2025 ha sido el turno de Leza, un municipio de 200 habitantes que ha trabajado durante meses para acoger un evento que reúne a más de 10.000 personas en un solo día. La Cuadrilla de Rioja Alavesa creó esta celebración con la intención de reflejar la esencia de toda la comarca, mostrando su riqueza y diversidad. El programa Beatus Ille se ha desplazado hasta Álava para descubrir la realidad de Leza, un pueblo vinícola que representa tanto la identidad común basada en el vino, como la variedad que caracteriza a cada rincón de la zona.

Leza, un pueblo entre un mar de viñas

Según Juantxu Martínez, periodista de la Cuadrilla de Rioja Alavesa y uno de los impulsores de la Fiesta de la Vendimia desde sus inicios, en la comarca “todo pasa antes o después de vendimiar”. Fue en 1994 cuando surgió la idea de crear una fiesta propia, al observar que otras regiones vinícolas ya contaban con celebraciones similares. Así nació esta festividad, con una característica clave: su naturaleza itinerante. Cada año, uno de los 16 municipios de la comarca acoge la fiesta, lo que permite implicar a todos los pueblos y asegurar su continuidad gracias a la colaboración de cientos de voluntarios.

Todo pasa antes o después de vendimiar

Una figura destacada vinculada al territorio da inicio al evento con el tradicional pregón. Este año, el encargado de abrir la celebración fue el futbolista y ex capitán del Athletic Club de Bilbao, Óscar de Marcos. Se convirtió así en embajador simbólico de Rioja Alavesa compartiendo un mensaje de apoyo a todos los agricultores, en un año marcado por malas cosechas debido al mildiu, un hongo que hace un daño terrible a los viñedos. El pregón da paso a uno de los momentos más emotivos de la jornada: la representación de los pueblos a cargo de una pareja de niños y niñas. Cada pareja porta el cartel de su municipio y una canastilla de uvas. Tras presentarse en el escenario, se encargan de verter las uvas en una prensa tradicional, empezando así el pisado de la uva y la posterior cata del primer mosto. Los protagonistas de ese instante fueron Amaia y Aitor, vecinos de Leza.

Leza, un pueblo entre un mar de viñas

Unas jóvenes del pueblo de Leza celebrando la Fiesta de la Vendimia RTVE

Una edición histórica

Para ellos, el momento tuvo un significado especial: en 2007, cuando la fiesta se celebró por primera vez en Leza, fueron los niños quienes llevaron el cartel y la canastilla de uvas. Dieciocho años después, volvieron a ser parte central del ritual, cerrando un emotivo ciclo. Una vez todos los asistentes catan el primer mosto de la temporada, se abre el recorrido enogastronómico por los stands de los diferentes pueblos de Rioja Alavesa. Con una copa de cristal serigrafiada con el logotipo de la comarca, el público puede degustar los vinos locales y disfrutar de la riqueza enológica del territorio.

La fiesta se completa con una variada programación de actividades culturales y tradicionales: música en vivo, danzas vascas, deporte rural, juegos infantiles y partidos de pelota vasca convierten la jornada en una celebración única. Beatus Ille retrata una zona donde la comunidad y el arraigo hacen del vino mucho más que una bebida: lo convierten en cultura, identidad y celebración compartida. Además, el programa ofrece una visión cercana y humana de la vida en Leza: los retos de los pequeños bodegueros, las trabas administrativas, y el orgullo de vivir en un entorno privilegiado, con la sierra de Toloño de fondo y el viñedo como forma de vida.