¿Por qué deberías ser más paciente y saber esperar?
- El uso intensivo de dispositivos digitales refuerza la necesidad de inmediatez
- 'Para todos La 2' muestra el origen del término 'woke'
Hoy en día, la capacidad de esperar atraviesa una crisis. Si una persona desea comprar algo, al día siguiente lo tiene en la puerta de casa. Si no le gusta el reel que está viendo, desliza el dedo hacia arriba y así disfruta de otro contenido. Las nuevas tecnologías y la forma con la que interactuamos con los nuevos dispositivos han cambiado la forma en la que nos comportamos.
En el programa 'Para todos La 2', el profesor de filosofía y psicología, Carlos Javier González Serrano, reflexiona sobre el concepto de inmediatez, instalado ya en el centro de la vida cotidiana de muchos.
Efectos neuronales
El experto destaca la importancia de la adolescencia en el desarrollo cerebral. La sobreexposición a estímulos digitales, especialmente entre los jóvenes, impacta directamente en su capacidad de concentración. La gratificación instantánea que ofrecen las aplicaciones ha contribuido a la percepción generalizada de que esperar es algo aburrido, casi intolerable.
Según González Serrano, lo más preocupante es que muchas personas ya son conscientes del consumo compulsivo de contenido, pero optan por mantenerlo. Lejos de calmar el deseo, estos atracones de imágenes y vídeos generan el efecto contrario: más ansiedad, más necesidad de estar conectados permanentemente.
Una chica estirada en su cama mirando el móvil. Getty Images
¿Cómo romper el ciclo?
El antídoto contra la adicción a la inmediatez, según el profesor, es sencillo pero exigente: recuperar el valor de la espera. Un primer paso puede ser tan simple como desactivar notificaciones innecesarias. Las vibraciones constantes o la luz intermitente de la pantalla actúan como anzuelos diseñados para impedir la desconexión.
El aburrimiento como semilla
El gesto automático de deslizar el dedo sobre la pantalla ha desacostumbrado al cerebro a detenerse en una sola imagen, actividad, sonido o conversación. Por eso, el tiempo parece estorbar cuando no se “hace” nada con él. Sin embargo, González subraya que es precisamente en ese espacio de aparente vacío donde nacen las ideas, el deseo y la imaginación.
El filósofo invita a tomar conciencia de la impulsividad con la que se consume cualquier cosa. Muchas plataformas de compras fomentan esta urgencia al ofrecer descuentos que caducan en minutos y generan la sensación de que hay que pagar de inmediato o se perderá la oportunidad. Esta escasa capacidad de frenar y preguntarse a uno mismo si realmente lo desea, es lo que lleva a acumular objetos innecesarios. Además, esta misma impulsividad es una de las razones por las que tantas personas caen en ciberestafas. Por eso, cultivar la paciencia no solo mejora nuestra relación con el tiempo, sino que también actúa como una forma de protección.
Una mujer esperando en el aeropuerto Getty Images
Cuando todo se obtiene con rapidez, lo que se consigue pierde valor igual de rápido. Al cabo de pocos días, ya se busca lo siguiente. Eliminar la paciencia, explica el experto en 'Para todos La 2', es renunciar a la posibilidad de contemplar, desear y disfrutar verdaderamente de lo que nos rodea. “Sin la angustia que provoca el imperio de la inmediatez, reaprender a esperar no es una pérdida de tiempo, sino la única forma de recuperarlo", concluye.