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¿Cómo se controlaban las borracheras por beber vino en el Imperio Romano?

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Arqueomanía - El vino en el Imperio Romano

El equipo de 'Arqueomanía' viaja a Madrid para asistir al Museo Arqueológico Nacional (MAN) con motivo del décimo aniversario de su reapertura. El presentador del programa, Manuel Pimentel, conversa con la escritora y experta en gastronomía histórica, Almudena Villegas, para saber qué influencia tenía el vino en el Imperio Romano y cómo controlaban la embriaguez.

El vino como motor civilizador

El hombre romano era civilizado porque bebía vino

Según Villegas, el vino era el factor que diferenciaba a los romanos de los bárbaros: "El hombre romano era civilizado porque bebía vino". En la dieta del Imperio Romano esta bebida era una piedra angular del civismo y la sociabilidad: hacía a las personas más corteses y educadas.

Además, había un tipo de vino específico para cada clase social. Las élites gozaban de uno muy bueno, los soldados bebían uno distinto, el pueblo otro y, finalmente, los esclavos consumían el de peor calidad.

El sabor del vino romano

el vino de los romanos tenía un sabor parecido a los más fuertes de la actualidad

La experta asegura que "el vino de los romanos tenía un sabor parecido a los más fuertes de la actualidad". El proceso de viticultura -el cultivo de uvas-, y el de vinificación -la transformación de la fruta en vino- era muy similar al contemporáneo. Por aquel entonces, el Imperio gozaba de vinos viejos, jóvenes, dulces e incluso alguno con denominación de origen.

En los banquetes romanos, el vino cobraba una presencia imperante.

Escenificación de un banquete romano.

Las jarras como reguladoras de la embriaguez

Almudena Villegas explica que los romanos ya usaban jarras para depositar las bebidas. En los triclinios, los lechos que utilizaban griegos y romanos para reclinarse y comer, había diferentes recipientes para el banquete. Uno de ellos contenía vino y el otro, agua. Ambos líquidos se mezclaban según la energía que desprendía el convite. Si la gente estaba aburrida, ingerían vino puro, pero si el ambiente era demasiado alegre, le añadían más dosis de agua para calmar los ánimos. Esta es una de las maneras que los romanos empleaban para regular el consumo de bebidas alcohólicas.