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Antonio Banderas, una vida de cine contada en diez películas

Noticia Somos Cine

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Antonio Banderas cumple 61 años y Somos Cine lo celebra
Antonio Banderas cumple 61 años y Somos Cine lo celebra

La carrera cinematográfica de Antonio Banderas comenzó cuando apenas tenía 20 años, tras un fortuito encuentro con Pedro Almodóvar. "Tienes una cara muy romántica, deberías hacer películas", le dijo el cineasta manchego a la salida de una obra de teatro en la que actuaba Banderas. Por aquel entonces, Almodóvar solo había rodado Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón (1980), pero su nombre ya resonaba en aquel Madrid salvaje, obsceno y exuberante de los años 80.

Aquella frase, pronunciada entonces por el cineasta español más festejado de su generación, atravesó al malagueño de los pies a la cabeza y marcó su carrera para siempre. Meses más tarde, ambos rodaban juntos la película con la que iniciaría su camino en el cine, Laberinto de pasiones (1982), una cinta que describía aquel Madrid de desenfreno, sexo, drogas y rock and roll en la que Antonio Banderas se convirtió en Sadec, uno de los jóvenes que se enamoran del protagonista, Riza, interpretado por un hoy irreconodible Imanol Arias. "Era un chico muy joven que acababa de llegar de Málaga, pero ya entonces me parecido un gran actor. En esta película, le veía trabajar y solo podía pensar en el carrerón que iba a tener. Y ahora, ¡fijáte!", contaba Marta Fernández Muro, una de las actrices de la película, en Historia de nuestro cine.

Casi cuarenta años después del rodaje de aquella película, tras lanzarse del trampolín, despuntar en España a finales de los 80, convertirse en una estrella de Hollywood e, incluso, ponerse detrás de las cámaras como director, Antonio Banderas le sigue debiendo mucho a aquel encuentro casual. Fue el inicio de un camino imparable, más de un centenar de filmes a sus espaldas en los que incluso con sus 61 años recién cumplidos -que celebra este 10 de agosto- y canas entretejiendole el pelo, sigue luciendo aquela "cara romántica", la del zorro latino que sedujo al mundo.

En todo ese tiempo, como si marcase la evolución de su carrera, Almodóvar siempre ha estado presente. Ambos han trabajado juntos en siete películas de manera intermitente. Como parte de una evolución natural, cada vez que Banderas reaparecía en uno de sus filmes lo hacía más crecido como actor, demostrando el poso de su experiencia, como hizo en Dolor y gloria (2019), la mimésis perfecta que establecía con su padrino de profesión. 

Coincidiendo con el día de su cumpleaños, en Somos Cine queremos rescatar 10 películas que sirven para contar su historia personal y profesional, la de los amores que encontró en el camino y la proyección que ha ido perfilando en la gran pantalla a lo largo de estas seis décadas.

Laberinto de pasiones (1982)

La película que marcó el despegue de su carrera. Una cinta que, mucho antes de que lo hiciera Philadelphia (1995), en la que también actuaría Antonio Banderas, ya abordaba el tema del sida en la gran pantalla. Aunque las críticas no fueron benévolas con la película y no tuvo mucho éxito en taquilla, Laberinto de pasiones es hoy considerada una película culto.

Fotograma 'Laberinto de pasiones' (1982)

Fotograma 'Laberinto de pasiones' (1982)

La ley del deseo (1987)

La cinta, disponible en el catálogo de Somos Cine, cuenta la historia de Pablo Quintero, conocido director de cine, locamente enamorado de Juan pero no es correspondido. Durante una separación temporal trata de olvidarle saliendo con Antonio (Antonio Banderas), un joven que ha estado esperando la oportunidad de entrar en la vida de Pablo con intención de quedarse para siempre. 

No recomendado para menores de 18 años Historia de nuestro cine - La ley del deseo - Ver ahora
Transcripción completa

Siéntate y vete desnudando.

Sin prisas.

Así.

Eso es.

No te quites todavía los calzoncillos.

No me mires.

No me mires.

Estás solo, recuérdalo.

A tu izquierda hay un espejo.

¿Lo ves?

Levántate y acércate a él.

Mírate en el espejo.

Bésate en los labios.

Vamos.

Otra vez.

Piensa que es a mí a quien besas y te gusta.

Refriégate el paquete contra el cristal.

Más.

Te encanta. Eso es.

Ahora vuelve a la cama.

Acaríciate suavemente con la yema de los dedos.

Por donde más te guste.

Cógete el paquete y acaríciatelo por encima del calzoncillo.

Pero de verdad.

Tienes que ponerte cachondo.

Quítate el calzoncillo.

Quítatelo.

Date la vuelta.

Apóyate sobre las rodillas.

Tócate entre las nalgas.

Las piernas no.

Entre las nalgas.

Eso es.

Estás cada vez más cachondo.

Ahora pídeme que te folle.

No me mires.

Yo no estoy aquí, sino a tu lado y quieres que te folle.

Vamos.

Pero, no habíamos quedado...

Lo que quiero es que me lo pidas.

Vamos, no tengas miedo.

Es solo una palabra.

Fóllame.

Fóllame.

Fóllame.

Quiero que me sientas.

Solo quiero que goces.

Sigue, sigue.

Dime cuándo te vas a correr.

¿Me sientes dentro?

Sí.

Sí.

(JADEA)

Creo que me voy a correr. -Yo también.

(JADEA)

(JADEAN)

Lo has hecho muy bien.

Después de ducharte puedes irte.

Parece que aplauden.

Es maravillosa.

Preciosa.

Fóllame.

Fóllame.

Fóllame.

Pablo, si me pides que me quede no me voy a Conil.

En verano estarás mejor allí.

Y así ayudas un poco a tu hermana.

¿Vendrás a verme? No sé.

Venga.

Tengo que empezar a ensayar esa obra de teatro ya.

Una semana de descanso. No, no quiero.

Toma, tómate esta raya.

Upa.

¿Es verdad que vas a trabajar con tu hermana del teatro?

Sí, Miranda.

¿Y qué otros proyectos tienes?

De momento, emborracharme. Y pasarme muchísimo.

¿Y tú, Tina?

Yo tengo muchísimos proyectos de teatro, de televisión,

incluso una fotonovela,

pero no quiero hablar de ello hasta que no esté firmado.

Oye, Tina.

No pienso volverme, que me sacas de papada.

¿Son ciertos los rumores de que te has vuelto lesbiana?

Si todos los hombres fueran como tú, hasta yo me haría lesbiana.

Y vosotras también, supongo. Nosotras ya lo somos.

¿Es que nunca nos van a dejar en paz?

¿Qué ha pasado? Nada.

Me voy, me he dejado a la niña sola.

¿Qué sabes de la madre?

Estoy muy orgullosa de ella.

Adiós.

¿Quieres que te llevemos?

No, disfrutad del éxito.

He visto todas tus películas varias veces,

"El paradigma del éxito" la he visto ya tres veces,

a las 16, a las 19 y a las 23.

¿Te gustó? Y me gustó mucho la segunda,

pero menos que la primera vez que vi "Remake".

¿Y la quinta vez que viste "Cara de culo"?

Me gustó menos que la primera vez que vi "Remake",

pero mucho más que la vi. ¿Y a ti?

De todas, ¿cuál es la que te gusta más?

A mí solo me gusta verlas.

¿De qué habéis hablado?

De cine.

¿Y qué te ha dicho?

Cosas.

(Música disco)

¿Dónde vas?

A casa.

Te acompaño. Si quieres.

¿Sabes conducir? Sí, ¿dónde tienes el coche?

Me gustaría robarla.

¿Una vespino? ¿Por qué?

Es de un amigo que se va mañana, me gustaría guardarla como fetiche.

¿Tienes algo de coca?

Miro a ver si queda algo.

Pasa.

Yo soy modelo, pero lo que me gustaría realmente es hacer cine.

¿Sí?

Perdona, creo que voy a vomitar.

Deberían prohibir los estrenos.

¿Cómo se llama la obra que vas a hacer?

"La voz humana".

¿Y no hay un papel para mí?

Es un monólogo femenino.

¿Y no lo puede hacer un chico?

No, oye, vete. Lo siento, pero estoy muy cansado.

¿No te gustaría que me quedara a dormir?

No, esta noche no.

(Timbre)

(Música francesa)

No te has despedido de mí y era mi última noche.

Estabas hablando con una chica y pensé que habías ligado.

Te lo habría dicho.

Larguémonos juntos, Pablo.

Tú no tienes la culpa de no estar enamorado de mí.

Y yo tampoco tengo la culpa de estar enamorado de ti.

Por eso es bueno que te vayas, sino te veo se me pasará.

No quiero que se te pase.

Vamos a dormir. Venga.

Prométeme que vendrás a verme al chiringuito,

hay una playa preciosa con un faro que te cagas.

Bueno, muy bien.

Oye, todavía no has arreglado esto. Lo arreglo en estos días.

Siempre dices lo mismo.

Vendré en septiembre y estará sin arreglar.

Bueno, así lo arreglas tú y tienes una razón para volver.

¿No te importa que no follemos?

No te preocupes.

¿Y si luego no puedes dormir?

Pues me tomo una pastilla.

Tómate tú otra.

Yo me voy a tomar dos.

¿No me hará daño con la cerveza? Con todo lo que te has metido...

Muy bonita. Te gusta, ¿verdad?

Ven que te pruebe.

Es un milagro, es de tu talla.

Deberías llevártela. No tengo dinero, sabes.

Bueno, me lo puedes tener mañana. Me voy de vacaciones.

Llévatela y cuando vuelvas me traes lo que tengas.

Gracias. Hasta luego. Que Dios te proteja.

¿Qué le pedirías a la persona amada?

(Abejorro)

Un abejorro.

Que no intente acompañarme a las fiestas,

pero que se quede en casa para contarle los chismes.

Que no me interrumpa, que lea los mismos libros que yo,

que tenga conocimientos de medicina, leyes,

fontanería, electricidad,

en definitiva, que me adore.

Que no me agobie.

Y que acepte que soy un inútil.

Seguro que para ti no es difícil encontrar una persona así.

No te creas. Seguro que no es difícil.

No te creas.

Bueno, y ahora dime,

¿qué es lo que más te chifla y qué es lo que más te amuerma del amor?

Lo mismo.

El amor es algo que te absorbe las 24,

que te impide concentrarse en otras cosas, eso es lo que más

me atrae y lo que más me horroriza. Fíjate.

(LEE) "Querido Pablo:

Este es el faro del que te hablé,

seguro que te gustaría rodar aquí.

A mí me encanta venir al amanecer, ¿qué tal estás?

Escríbeme, un beso, Juan."

(PIENSA) "Querido Juan: He recibido tu carta, está bien,

pero no es lo que necesito.

Voy a escribirte a máquina la que yo quiero recibir.

(Timbre)

Si no te importa, encabézala y fírmala.

Te deseo como siempre, Pablo."

Oye, ¿qué tal la entrevista con los productores esos?

Fatal.

Me han propuesto un porno con ella.

¿Y? He estado muy fina,

les he dicho que estoymayor para enseñarles el culo.

Hijos de perra.

Pues para todavía no lo tienes mal.

Será porque lo utilizo menos que tú.

Pero qué borde eres, guapa.

Perdóname, Pablo. Estoy harta.

¿Qué queréis beber? Una Coca Cola.

Yo voy.

Ven a la terraza.

Ada, tienes que tener paciencia, es bruta,

pero si la sabes llevar es muy buena.

Es que ha recibido carta de mamá, no me la ha dejado leer.

Ah.

¿Qué? ¿Criticándome? Tienes la pila llena de cacharros.

No te preocupes, la asistenta viene mañana.

Esto parece la casa de un yonki.

¿No serás un yonki? ¿Qué es un yonki?

Nada, cotilla.

Un deportista.

¿No has oído hablar de yonkis sobre hielo?

No.

Un yonki es una persona que le gusta mucho el desorden.

Me parece que yo también soy un poco yonki.

Ay, todo el tufo.

Voy a hablar con esa.

La madre ha llegado con un fotógrafo.

¿Y qué piensas hacer?

Llorar. Hasta que me canse.

(LEE) "Voy a escribirte a máquina la que yo quiero recibir,

si no te importa encabézala y fírmala.

Te deseo, como siempre, Pablo."

¿Qué va a pasar con Ada?

De momento tiene que terminar el curso

y después me tendré que quedar con ella.

A la niña no le gustan sus abuelos.

¿Estás seguro que no quieres que te planche algo?

No, déjale algo a la asistenta.

¿Qué haces? Leyendo comic, ¿me lo regalas?

Nada de comic, tienes que estudiar.

¿Te gusta la armónica? Pues esa sí te la regalo.

Pero este mes tienes que estudiar.

Es que no puedo concentrarme.

¿Por qué? Dice que está enamorada de ti.

Te lo cojo como préstamo.

Me prometiste que no ibas a decirle nada.

Calla, petarda.

Ahora nos vamos que tendrás que trabajar.

Sí.

Ahora tienes dos boquitas que llenar.

Tres.

Pues venga, si os amuermáis dadme un toque.

Adiós. Vamos, gracias cariño.

(REDACTA) "No soy nadie para hablar,

porque si me olvidó de ti, cuando me aconsejas,

temo quedarme vacío.

Cuéntame todo lo que haces, qué libro lees,

qué película has visto, qué disco has comprado,

si te has acatarrado, quiero compartirlo todo contigo.

Irónicamente si has conocido a alguien que te gusta,

sería lo único que nos soportaría compartir,

quiero verte, decide tú cuándo."

Pablo está enamorado. ¿De ti?

Me temo que no. Mejor, podría ser tu padre.

Ojalá.

No te lo recomiendo, es un egoísta.

¿Egoísta?, nos ha dado un cheque gratis

y esta armónica, también gratis. No me refiero a eso.

Mira Ada.

Instituto Ramiro de Maestro.

Serrano, 125.

Aquí estudié yo de pequeña.

¿Entramos en la capilla? Vale.

Vamos al coro.

Si todavía está el hueco, no lo han reparado.

Pasa, cuántas pajas me habré hecho yo en entre estos muros.

(Órgano Iglesia)

#Canto...

#mi llanto...dolor

#Oh virgen más pura

#que el nardo y la rosa

#madre más hermosa que púlpito sol

#atiende mis ruegos

#escucha mi canto

#enjuga mi llanto de amargo dolor

#atiende mis ruegos escucha mi canto

#enjuga mi llanto

#de amargo dolor#

De pequeña era la solista del coro.

Es lo único que echo de menos de esa época.

Me recuerda mucho, a un antiguo alumno,

que también cantaba en el coro.

Padre Constantino, soy yo.

¿Tú?, no puede ser.

Sí puede ser.

Has cambiado tanto.

No crea, en lo esencial sigo siendo la misma.

¿Y esa niña?

Es, mi hija.

¿Es que te has casado?

No.

Me temo que estoy condenada a la soledad.

Eso nunca se puede decir.

Yo sí.

En mi vida, solo hubo dos hombres.

Uno fue usted, mi director espiritual

y el otro era mi padre, los dos me abandonaron.

No pudo confiar en ningún otro.

Vuélvete hacia Dios, él nunca que abandonará.

Tal vez tengas razón.

Creo, que me gustaría volver a cantar en el coro.

Aquí no, por favor.

¿Por qué?

Si es adiós a quién buscas, ve a cualquier inglesa,

él está en todas.

¡Pero mis recuerdos están aquí!

Huye de ellos, como yo he huido.

No quiero, los recuerdos son lo único que me queda.

(Armónica)

(Canturrea)

¿Y eso?

Una cruz de mayo, ¿no te acuerdas?

Nos da compañía.

Deberías de buscarte un tío, sería más higiénico.

Ni tío, ni una tía, eso se acabó

y no quiero hablar de ello, y menos delante de la niña.

¿Te ayudo?, ¿qué te pasa estás enfadada conmigo?

No, es que se ha enrollado con el altar

y ha hecho voto de obediencia, castidad y silencio,

bueno de obediencia no.

Me trae negra con el voto de silencio,

todo el día con la pizarra.

De-cas-ti-dad-no. De-cas-ti-dad-no.

(RÍEN) Menos mal. Mírala.

Va a hacer la comunión.

¿Con que vas ha hacer la primera comunión?

Entonces tendré que regalarte un vestido digno de una santa.

Tina, tengo que empezar a ensayar la voz.

¿Y quién es la afortunada?

Me gustaría, que lo hicieras tú.

¡Funciona, funciona!

Es que le hemos pedido trabajo a la virgen

y nos lo ha dado, por eso he hecho voto.

Voy a pedir otra cosa.

No abuses niña bonita, siéntate cariño.

¿Lo dices en serio?

Sí. ¿No lo haces por compasión?

No.

Me puedes dar un papel, yo también he pedido trabajo.

Ya veremos, de todas formas va a ser un trabajo duro.

¿Y eso por qué?

Porque la función te va a traer a la memoria,

recuerdos dolorosos.

Mejor, prefiero eso a seguir enseñando el culo

en una sala de fiestas. Mucho mejor.

¿Seguro que no lo haces porque soy tu hermana?

Que no mujer. Pero mi situación económica...

(RÍE)

Come tesoro, yo no voy a poder comer nunca más.

Un lifting.

No voy a poder hacerlo, Pablo.

No voy a poder.

No quiero hundirte cariño.

Tengo el cutis fatal para ese papel.

(RÍE) ¿Y tú de qué te ríes bonita?

(REDACTA) "Cuando la dejó uno de sus amantes,

Laura corrió detrás de él,

se cayó y se rompió un tobillo.

Ella se hizo cortar las piernas diciendo que tenía gangrena

para que el otro se sintiera culpable, pero aún así,

su sed de venganza no estaba satisfecha."

"Querido Pablo, no dejé Madrid para olvidarte,

porque si me olvido de ti como me aconsejas,

temo quedarme vacío.

Cuéntame todo lo que haces, qué libro lees,

qué película has visto, si te has acatarrado,

o si has dejado ya la coca, quiero compartir

todo lo tuyo."

Oye, ¿no os queda ninguna entrada?

No, ¿quieres alguna otra cosa? No, gracias.

¿No tenéis ninguna localidad para ver la función?

No, lo siento mucho.

Gracias. De nada.

Señores, ¿tienen ustedes alguna localidad

para ver la función? Ahora, nada.

¿No tenéis una entrada por ahí?

Señora, ¿no le quedará una entrada en el sobre verdad, ni nada?

Gracias.

¿Y tú no tienes una entrada tampoco, verdad?

(Música)

Bueno, me voy, no aguanto este calor.

¿No te quedas un rato? No.

Nosotros nos quedamos,

ha sido una noche de muchas emociones.

Bueno, pero no te emborraches.

No. Os veo mañana.

Chao.

Hola.

Tú eres Pablo Quintero, ¿verdad?

Sí.

Tenía muchas ganas de hablar contigo.

Pues ya estás hablando.

Yo ya me iba, ¿por qué no me acompañas a casa?

No suelo acostarme con chicos.

Claro, bueno, me voy, encantado.

Tú ganas, me voy contigo.

Oye, esto no es ninguna competición.

Sí que lo es y acabo de perderla, pero no me importa, venga.

Venga.

No he podido ver la obra, no había entradas.

Mañana te dejo unas en taquilla.

Deja eso, ¿quieres una cerveza?

Bueno.

Y no toques nada.

"Laura P".

Oye, ¿quién es "Laura P"?

La protagonista de mi próxima película.

Deja eso, son solo apuntes.

¿Es verdad que tu hermana es transexual?

¿Te interesa mucho ese asunto?

Venga, te ayudo a ordenar esto. No.

¿Haces esto con mucha frecuencia?

Continuamente.

Es un milagro que todavía no se me haya incendiado el piso.

Tranquilo, tranquilo.

No se besa como quien desatasca una pila.

¿Ah no? No.

Pues enséñame tú.

Con mucho gusto.

¿Qué tal?

(Jadeos)

Oye,

¿no tendrás ninguna enfermedad venérea?

¿Por qué me preguntas eso ahora?

Como eres tan promiscuo.

Pues no. Tranquilo.

Nunca he cogido nada.

Ni unas simples ladillas.

Es que me horrorizan esas enfermedades, ¿sabes?

Oye, si quieres lo dejamos.

¿Pero tú quieres dejarlo?

Si continúas preguntándome ese tipo de cosas, sí.

Pues ya no te pregunto más nada, te lo prometo.

Oye.

Una última pregunta. La última.

Pero solo una. Sí.

¿Quieres penetrarme, verdad?

Desde que te vi en la discoteca solo pensaba en follarte.

Es que yo no lo he hecho nunca. (CHISTA)

(Ladridos)

(Sirena)

(LEE) "Querido Pablo: Cuéntame todo lo que haces,

qué libro lees, qué película has visto,

si has dejado la coca, quiero compartir todo lo tuyo.

Evita, si has conocido a alguien que te gusta,

es lo único que no soportaría compartir.

Te adoro. Juan."

¡Mierda!

(ESCRIBE) ¡Eres un cerdo!

Si en vez de 20 años, tuviera 16, te denunciaría

por corruptor de menores, porque eso es lo que eres.

(Bolero: "Lo dudo")

(Máquina de escribir)

(Timbre) # Lo dudo...#

¿Quién es? Soy Antonio.

# Lo dudo, lo dudo, que tú llegues a quererme...#

¡Qué sorpresa!

Pasa, pasa, no te cortes.

Es que me voy dentro de tres días al pueblo

y quería despedirme, ¿sabes?

No deberías provocar a un corruptor de menores.

Vale.

...# que halles a un amor más puro como el que tienes en mí #

No, vamos a la cama.

# Hallarás mil aventuras sin amor pero al final de todas

# solo tendrás dolor...

# Te darán de los placeres, frenesí,

más no ilusión sincera, como la que te dí.

# Lo dudo, lo dudo, lo dudo,

# que hayes un amor más puro como el que tienes en mí. #

Buenos días. Buenos días.

Ya era hora, ¿no? Sí, pero no grites.

He arreglado el interruptor del pasillo.

Ya lo he visto. Gracias.

Eres un desastre.

Necesitas que alguien se ocupe de ti.

Como eres tan inútil... Eso me suena.

Bueno, cuando esto se seque, le doy una manito de pintura

y queda como nuevo.

Oye, por hoy ya has hecho bastante, no te preocupes.

(ESCRIBE) "Antonio, cariño, aunque tú lo hayas percibido así,

estoy enamorado de ti.

Me emociona tu ternura pero no te recomiendo

que te enamores de mí.

Soy demasiado egoísta y llevo una vida incompartible.

Mucha gracias y suerte"

Pablito.

(TOSE)

Pablo.

¿A qué hora sale tu tren? Dentro de dos horas.

Dentro de dos horas, déjame dormir un poco, por favor.

Te hago unos masajes y te despiertas, ya verás.

No, que ya me levanto.

¡Que ya me levanto!

Venga, venga, al baño.

No quiero enterarme de que sales con otros chicos.

Y no quiero que vuelvas a tomar cocaína.

Y cuando yo te lo diga, vendrás a verme

y nos iremos dos semanas solos.

Necesitas hacer una vida más sana.

¿No eres un poquitín reaccionario? Sí.

Soy como hay que ser.

¿Quién es el chico de la carta?

Que se joda.

¿La has leído? Sí.

¿Pero cómo te atreves?

No me interpretes mal, todo lo tuyo me interesa,

no puedo evitarlo.

No vuelvas a hacerlo.

Ese chico parece muy enamorado de ti.

Pues no lo está.

Esa carta es una broma absurda.

El amor nunca es una broma.

Espero que túno le quieras.

Vamos a dejarlo.

No me mientas, Pablo.

No me engañes nunca. ¡Alto, alto, alto!

Yo nunca te he prometido nada

y ya te advertí que no te fiaras de mí.

Deja de fingir, no estás con la prensa.

Tú me quieres, lo noto, pero te gusta hacerte pasar

por un frívolo. Soy un frívolo.

Estás pidiendo cariño a gritos.

Puede ser, pero no todo me sirve.

Eres mejor de lo que piensas pero no llevas una vida sana.

Ya me encargaré yo de arreglar eso.

Como veo que es imposible hablar contigo,

te he escrito una carta.

Ah sí, la he rajado.

Ya la he leído.

No debiste escribirla.

Pero bueno, ya la he olvidado, vamos a desayunar.

En cuanto llegue te escribo.

Prométeme que me vas escribir tú también.

Bueno.

A propósito, no quiero que nadie se entere de esto.

Oye, si me has espiado a fondo, cosa que parece has hecho,

sabrás que hablo mucho pero nunca de mi vida privada.

Ya lo sé.

Pero es que mi familia, no es que me lean las cartas,

pero por si acaso conviene ser prudentes.

Lo mejor es que me escribas con nombre de chica.

Así mi madre no sospecharía que eres un chico.

¿Te das cuenta? ¿Pero qué dices, tío?

Hombre, no las van a leer.

¿Qué no van a leer qué? Las cartas.

¿Qué cartas? Las tuyas.

Por si acaso.

Mi madre es alemana y le gusta espiar.

Cuídate. Que tengas buen viaje.

Anda, vete, que vas a perder el tren.

(Música francesa-triste)

(GRITA)

(Música francesa-triste)

(Teléfono)

Dígame.

Mamá, has vuelto.

-Hola, mi pequeña.

Cuánto te he echado de menos.

-Ten cuidado con mi maquillaje, tengo que salir al final.

-Chica, cómo estás. ¿No te alegras de verme?

-Sí. Estás muy guapa.

-Sí. ¿Y tú de qué vas?

-Es mi traje de Primera Comunión.

-Te dije que no lo hicieras, Ada, tú y yo somos ateas.

¿Es que ya no te acuerdas?

-Tú serás la atea, Tina y yo somos creyentes, y mucho.

Tenemos una Cruz de Mayo en casa.

-Pero si estamos en junio.

-Bueno, es que hemos encontrado una virgen que hace milagros.

-Estáis como dos cabras.

-Oye, ¿has visto a Tina? -Sí.

-Se ha convertido en un "actrizón" y yo también.

-Anda, ven aquí, tenemos que hablar.

-Pero si estamos hablando.

No seas redicha y siéntate.

Mira cómo estás de grasa.

He venido por ti.

Ahora vivo en Milán, es una ciudad muy bonita

con mucha industria, ya verás cómo te gusta.

-Yo no sé hablar en italiano

y a mí la industria me trae sin cuidado.

Y además tú te irás.

Prefiero quedarme con Tina, ella no me dejará.

-¿Cómo lo sabes?

-Porque a ella no le gustan los chicos tanto como a ti.

-Ada, esta vez he encontrado lo que buscaba.

-¡No pienso irme contigo!

-¡Ada!

Esta niña me pone histérica.

Me he roto dos uñas.

Sí, amor mío.

Ya sé que no tengo que hacerme ilusiones

pero hasta ahora, cuando hemos tenido un problema,

lo hablábamos y con una simple mirada

nos volvíamos a entender.

(SORPRENDIDA)

Pero por teléfono no es lo mismo.

Por teléfono, cuando se ha acabado, se ha acabado.

¡Espera un poco!

¿Yo? ¿Pero cómo voy a pensar que estás deseando colgar?

Eso sería muy cruel.

Y tú, no eres cruel.

Qué tonta soy.

Te iba a decir: "Hasta ahora mismo".

Sí, es mejor que seas tú el que cuelgue.

Sí. Sí, adiós, vida mía.

Sí, voy a tener mucho ánimo.

¡Qué si!

Pero ahora date prisa y cuelga, por favor.

Cuelga, por favor.

¡Cuelga!

(Tono)

Te quiero más que a mi vida.

Más que a mi vida.

Más que a mi vida.

Más que a mi vida.

(LLORA)

(Música francesa-triste)

(LLORA)

¿No comes?

Está horrendo.

¡Qué calor!

¿No te agobia la chaqueta? Coñazo.

Vamos.

¡Vamos! ¡Riégame!

No te cortes, riégame.

¡Qué calor!

¡Qué sofoco!

Esta noche no lo soporto.

Vale, vale.

Anda, vamos, ya se ha terminado la sesión de hidroterapia.

¡Qué gusto!

¿Qué? ¿Cómo te sientes? Siempre soñé con hacer una cosa así.

Un poco fuerte, yo creía que no era tan fuerte,

pero muy bien.

Vamos a emborracharnos.

Venga.

Esta noche habéis estado maravillosos.

Esta noche habéis estado como el culo.

Sobre todo tú.

Has estado muy sobreactuada.

Lo siento, Pablo, pero no soy una máquina.

¿Qué pasa? Yo también soy toxicómana.

No vuelvas a decirme delante de la gente

que he estado sobreactuada.

Perdona, pero era verdad.

Si no te gusta como lo hago nadie tiene porqué enterarse.

Tienes razón, lo siento.

O sea que te he decepcionado como actriz.

No seas pesada.

Me gustas y le gustas al público, ¿no lo notas?

Sí, pero... ¿Pero qué?

Deberías estar encantada. No, si lo estoy.

Pero hay días que me deprime un poco la función.

Ya te lo advertí.

Me encanta hacer drama.

Y llorar.

Y hablar por teléfono.

Lo que me deprime es ir siempre...

Ay, no debería habértelo dicho.

Seguro que ya no vuelves a darme trabajo.

Pues te equivocas.

Estoy escribiendo para ti la prota de mi próxima película.

Más ralla.

A propósito, como eres un poco paranoica,

antes de que lo leas quiero advertirte algo

para que no te mosquees. ¿Qué pasa? ¿De qué va ese guión?

¿Lo ves? Ya estás mosqueada.

Dímelo ahora, si no me mosqueo de verdad.

Mejor te lo cuento mañana.

Mira, verás.

Tu papel no es que esté inspirado en ti pero guarda cierta afinidad...

casi mejor me voy a hacer otra rallita de apoyo.

¿Como cuánto de afinidad?

Pues en lo que se refiere a tus problemas con los tíos.

Yo no tengo problemas con los tíos porque para mí hace ya mucho tiempo

que no existen.

¿Y te parece poco problema ese?

¿Qué pasa?

¿Tú también me vas a tratar como si fuera un fenómeno?

Oye, ya está. Yo no he dicho eso.

Habla de tus problemas con los tíos y déjame a mí en paz.

¿Quieres oírme?

Te prohíbo que toques el menor acontecimiento de mi vida.

Por ridícula que sea, tengo derecho a que me respeten.

¿Pero quién ha dicho que tu vida sea ridícula?

No hace falta que me lo diga nadie. Yo lo sé.

Oye, ¿me quieres escuchar un momento?

Mis fracasos con los hombres son algo más que el argumento

de un guión. No permito que ni tú ni nadie juegue con ellos.

Oye, Pablo... ¡Vete!

Nadie va a jugar con ellos.

Son míos, ¿me oyes? ¡Míos!

Anda y envenénate la vida con ellos si tanto te gustan.

No me gustan, hijo de puta,

pero he tenido que pagar un precio demasiado alto por esos fracasos.

Son lo único que tengo.

Tu leche.

¿Tú crees que de mayor tendré unas tetas como las tuyas?

Pues claro.

Yo a tu edad era lisa como una tabla.

Oye, ¿a Pablo le gustan las tetas?

No sé.

Hay hombres que no saben apreciarlas.

Anda, no preguntes y bébete la leche.

Se ha llevado casi todo, ¿verdad?

Mejor, así tenemos más sitio.

Yo nunca te voy a dejar, Tina.

Se lo he dicho a ella y me ha dado una bofetada.

¡Qué bestia!

Pero no debes olvidar nunca que es tu madre.

Yo te quiero.

¿Mucho?

¿Puedo quedarme aquí contigo esta noche?

Claro que sí, tesoro.

Pero antes quiero pedirle una cosa a la Virgen, ¿puedo?

¿A estas horas?

Vaya pejiguera que le ha caído a la Virgen contigo, hija.

Vamos, perigüeña.

Ya. ¿Qué le has pedido?

Que Pablo no nos deje como mamá.

Venga, descansa, tesoro.

(Olas del Mar)

(Timbre)

Hola. Hola.

Gracias, Virgen.

¡Qué calor!

Toma.

¿Qué es eso?

Fotos de cuando éramos pequeños.

Creía que las tenía yo todas.

Cuando nos las pediste, mamá y yo nos quedamos con estas.

Puedes hacer con ellas lo que quieras.

Tina, no soporto que desconfíes de mí.

Prometí no preguntarte nada y creo que lo he cumplido

a lo largo de todos estos años, joder.

Pero no olvides que en tu pasado hay parte del mío.

No te ensañes conmigo, Pablo.

Soy muy vulnerable y muy imperfecta.

(Máquina de escribir)

(Teléfono)

Hola, Pablo, soy Juan.

Hola, Juan, ¿cómo estás?

Mal, muy mal.

¿Por qué no contestas a mis cartas?

Porque estoy tratando de olvidarte y cuando uno trata de olvidar

no escribe.

Pablo, estoy dispuesto a hacer lo que quieras

pero tienes que enseñarme a darte lo que necesitas.

Eso no se enseña.

Dame otra oportunidad.

Ven a verme y déjame intentarlo.

De acuerdo.

Iré a ver que enseguida y así de paso localizo el faro ese.

Te va a encantar.

Oye, es que te echo mucho de menos.

Muy bien.

Te escribo ahora mismo.

Pablo...

te quiero.

(Teléfono)

(Contestador) Pablo, ¿Pablo estás ahí?

Coge el teléfono. Me tienes harto, no te encuentro nunca.

Sí, estoy aquí. Oye, llevo días llamándote

y no me contestas. Es que paro poco por casa.

¿Recibiste mis cartas? Sí, y no me gustó.

Estoy harto de Laura P.

Fue idea tuya que firmara con nombre de chica.

Muy bien, pues me equivoqué.

Tienes que venir a verme.

¿Qué pasa? ¿Me estás dando marcha? Antonio, ya te dije que...

Tengo que colgarte.

Si no vienes, iré yo a verte.

Antonio, no te quiero.

Sigo enamorado de Juan.

No me reuniré contigo porque iré a verle a él.

Olvídame y no sigas mintiéndote.

Yo nunca te he mentido.

Laura P.

¿Te falta mucho?

-No, un rato.

Vete si quieres. Ya lo recojo yo todo.

Vale.

Pero mañana te toca a ti, ¿eh?

Está cerrado, pero si quieres tomar algo...

Una botella de whisky.

¿Qué whisky quieres? Este mismo.

Tú debes Juan, ¿verdad?

Sí, ¿y tú quién eres?

Soy el amigo de Pablo.

Pablo viene a verme mañana, ¿sabes?

No, ya no.

Me manda para decírtelo.

¿Por qué no me lo dice él?

No quiere verte.

Esta camisa es suya, ¿no?

Sí, me la regaló él.

¿Todavía le quieres?

Sí, a mi modo.

Pero Pablo necesita algo más.

Yo estaba dispuesto a dárselo...

No te esfuerces.

En mí ha encontrado lo que necesitaba.

Mira, yo quería enseñarle este faro.

No te preocupes, ya le explicaré yo cómo es.

Oye, ¿por qué no dejas de jugar con la linterna?

Toma.

Muchas noches vengo aquí solo para ver amanecer, ¿sabes?

¿Pero qué haces? A él sí le hubieras besado, ¿verdad?

A ti qué te importa.

Déjame en paz.

¿Pero qué coño quieres?

Quiero poseerte.

Tú estás loco.

Quiero poseer todo lo que ha sido de Pablo porque le quiero.

Yo no soy de nadie, de nadie.

Perdóname. Es el alcohol, no quería molestarte.

No te entiendo.

No entiendo nada de lo que está pasando.

(GRITA)

(Campanas)

Buenas tardes.

¿Es usted Pablo Quintero?

¿Qué ha pasado?

Se despeñó o le tiraron por el acantilado.

¿Se refiere al que hay junto al faro de Trafagar?

Sí. ¿Lo conoce?

Lo vi en una foto que me mandó Juan.

¿Qué hizo usted anoche?

Estuve en el teatro con mi hermana hasta que terminó la función.

Salí de Madrid a las ocho aproximadamente.

Supongo que podemos comprobarlo.

¿Qué relación tenía con Juan?

Éramos muy amigos.

¿Como cuánto?

No estábamos liados si es lo que insinúa, está claro.

¿No?

-Juan le quería.

¿Cómo lo sabes?

Nos criamos juntos, a mí me lo contaba todo.

¿Por qué no se queda esta noche aquí?

No está en condiciones de viajar.

No, no.

Y no me trates de usted.

Voy a ir a Jerez a ver a un amigo.

Gracias.

Vamos al acantilado.

Querido Juan.

Cuanto más generoso tratas de ser conmigo

más cuenta me doy de que te he obligado a hacer cosas

que no te gustaban y me horroriza pensarlo.

No volveré a tocarte ni aunque tú me lo digas.

Daría cualquier cosa porque me desearas,

aunque no me quisieras, pero eso no se puede forzar.

De todos modos iré a verte,

me enseñarás el faro al amanecer y oiremos chocar las olas

contra el acantilado.

Te quiero más que nunca, no puedo evitarlo.

Pablo.

Es igual que la camisa que llevaba puesta.

¿Te has fijado si le faltaba un trozo?

-No. -Vamos.

-¡Antonio!

Estoy en el baño.

Me voy a ensayar las sevillanas para la fiesta de la vendimia.

¿Me acompañas?

Ve tú sola.

¿Qué haces? ¿Estás quemando algo?

Huele a humo.

Es un cigarrillo.

Pero si tú no fumas.

¡A que va a ser un porro!

¡Antonio, abre la puerta!

Quiero ver qué haces.

(Timbre)

¿Dónde estuviste anoche?

En ningún sitio. Y deja de gritar, que te van a oír.

Que me oigan, estoy en mi casa.

¡Señora, señora!

¿Usted qué quiere?

Perdone, he llamado a la puerta pero no abría nadie.

Es que no está la criada.

¿Quién es usted?

Me llamo Pablo.

Soy amigo de Laura, una amiga de Antonio.

¿Por qué no nos deja en paz esta mujer?

No se preocupe, no volverá a molestarles.

Ojalá.

Hola.

No sé si me recuerdas.

Nos presentó una noche Laura.

Claro que me acuerdo.

Tú eres el director de cine, ¿verdad?

Sí.

Vas a llegar tarde, mamá.

Date la vuelta. Te abro por la otra puerta.

¿Y este humo? Déjalo, déjalo.

¿Dónde estuviste anoche? Anoche no salí.

Te oí coger la moto. Mamá, tienes que ayudarme.

¿Cómo quieres que te ayude si no me cuentas nada?

Ya te lo contaré después.

Es por culpa de este y por la de las cartas.

Sí, estuvo anoche aquí y me ha metido en un lío.

Ya decía yo que estabas tú muy raro. ¿Y este qué pinta aquí?

No me gusta que no se quite las gafas. Además lleva una camisa

como la tuya. Mamá, nunca tuve una camisa así,

recuérdalo. Hijo, a veces me das miedo.

Entre tu padre con la política y tú me vais a quitar la vida.

Pasa.

Estaremos solos.

¿Qué pasa? ¿No te alegras de verme?

Han encontrado a Juan muerto, cerca del faro de Trafagar.

No puedo decirte que lo siento.

Me hizo mucho daño.

Todavía recuerdo sacarte palabra por palabra.

¿Qué hiciste anoche?

¿Por qué quieres que tu madre mienta y diga que te quedaste aquí?

Sabes perfectamente dónde estuve y lo que hice.

Lo he hecho por nosotros. ¡No me toques, asesino!

Tú has tenido la culpa.

Me mentiste diciéndome que esa carta era una broma.

Me mentiste cuando negaste que Juan y tú estabais enamorados.

Y te advertí que no me mintieras y no me hicisteis caso.

En fin, ya no importa.

Esta muerte nos unirá para siempre.

(GRITA)

Hostia.

¿Qué pasa?

¿Lo ha hecho él? Sí, pero vamos adentro,

estoy en pelotas. Vale.

¿Cómo ha sido?

Vino a preguntarme por una chica y cuando le dije que no estaba,

se mosqueó, nos peleamos y me tiró un mordisco.

Ya. ¿Es amigo tuyo?

Qué va, me lo presentó esta chica, Laura, tuve un rollo con ella.

Me mandó una carta desde Madrid diciendo que iba a venir a verme

pero después cambió de planes y no ha venido.

Él pensaba que estaba aquí.

Pero de verdad, ¿qué pasa? Nada.

¿Le ha ocurrido algo a Laura? No.

Hijo de mi alma, ¿qué te han hecho? Nada, nada.

¿Cómo que nada? -Es solo un mordisco.

-¿Quién ha sido? Ese, el director.

Sí.

Señora, ¿podría hablar un momento con usted o con su esposo?

-Mi marido está en el Parlamento en una sesión de esas.

Anda tú, vete y desinféctate la herida.

Caníbal.

¿Hacen ustedes algo o no?

-No se preocupe, le estamos persiguiendo.

No tardará en caer. Además, no conduce muy bien.

-Siéntese y cuénteme todo lo que ha pasado.

-Han asesinado a 50 km de aquí, junto al faro, a un chico.

Era amigo de Pablo Quintero

y como él ha venido a ver a su hijo...

-Mi hijo no tiene nada que ver con ese "corrompío".

¿Cómo se llamaba el chico ese que ha muerto?

-Juan, trabajaba en un chiringuito junto al faro.

-¿Juan?

-Perdone que la moleste, pero su hijo me ha contado

que Pablo Quintero ha venido aquí a buscar a una amiga en común,

una tal Laura, ¿la conoce? -De oídas.

Me temo que mi hijo está enamorado de ella.

Mire, la prueba.

Por favor, que nadie se entere de esto,

sobre todo mi marido.

Ya tiene bastantes preocupaciones.

Como está metido en política...

Es como si yo estuviera viuda, ¿usted me entiende, verdad?

-Claro, claro, no se preocupe, señora.

-¿Ha descubierto usted algo? -No.

¿Qué ha hecho su hijo anoche?

-Pues, no se ha movido de casa.

No me diga que desconfía de él. -No, no, no.

Es por la chica, tal vez ha sido ella.

-Dios mío.

-Si vuelve a verla por aquí o le escribe, no deje de avisarme.

-Por supuesto. Lo mismo le digo.

(Choque frontal)

(Sirenas)

¿Cómo está?

Tiene un palizón y también se ha roto una pierna.

Lo peor ha sido lo de la cabeza. ¿Lo de la cabeza?

Sí, pero se va a recuperar. ¿Puedo verle?

No, todavía no.

Si me permite un consejo, vaya a casa de su hermano

y eche un vistazo. ¿Por?

Seguramente la policía lo va a registrar todo.

Pero si él estaba aquí cuando se cometió al asesinato.

Da igual. No nos van a dejar en paz.

Bueno, pues gracias.

Vendré mañana. De acuerdo.

Retire todo lo que pueda ser sospechoso,

fotos, postales, drogas, escritos... usted ya me entiende.

Sí, no siga, le entiendo.

(Máquina de escribir)

-La misma tipografía.

Las dos cartas que envió se han escrito con esta máquina.

-Muy bien.

-Aquí habla de Laura P., la llama, "Tacón amargo".

-Mira lo que he encontrado yo, un cuartito de coca.

-No es suficiente para acusarle de toxicómanos.

-Pero basta para hacer dos rayas,

¿quieres? -No.

-Pues tú te lo pierdes.

¡Qué buena está la hija de puta!

¿No te la tirarías? -¿Yo? No.

¿Y tú?

-Aquí mismo, encima de la mesa.

Cuando llegues a mi edad,

descubrirás de que si no fuera por estos pequeños vicios,

no hay quien soporte este oficio.

Espero que no tardes tanto como yo en descubrirlo.

-Cuando llegue a tu edad seré Comisario General

y no Inspector como tú.

-No sé por qué te metiste a policía.

Con tu tipo estarías mejor de modelo publicitario

y ganarías más.

(Pasos)

Mira quién ha llegado.

¿Qué hacen ustedes aquí? Registrando.

-Yo no, él. Yo estaba leyendo.

Deje ese guión.

Esto no es una biblioteca pública.

Parece interesante.

Pero si hasta sabe leer.

¿Conoces a una amiga de tu hermano que se llama Laura P.?

No. ¿Quién es?

Ojos expresivos y de color miel.

Estatura mediana pero atractiva.

Una preciosa sonrisa.

Creo que ronda los 40.

Y sueña con hacerse un lifting.

Lleva una pata de palo y vive en un faro.

Se ha retirado allí para vengarse

pero no imagina que de esa venganza,

ella es la única víctima.

¿Piensa leérmelo todo?

Es la descripción que hace tu hermano de Laura P.

Ese es un guión, esa mujer no existe.

El faro, sin embargo, sí existe. Pues vaya a interrogarle,

a lo mejor le saca alguna información.

¡Ya tenemos información!

Estas dos cartas han sido escritas con la misma máquina.

Una la firma tu hermano y la otra la firma ella.

Todo esto es absurdo.

Esa Laura es un personaje que mi hermano se ha inventado.

Entonces, ¿quién escribió esa carta? ¿De qué color son tus ojos?

-Expresivos y color miel. -Eres de estatura mediana.

-Pero atractiva.

-Y seguro que tienes una sonrisa preciosa.

¿Por qué no nos sonríes? -Laura P.

Que te sonría tu puta madre.

¡Cállate! (GRITA)

La gente como tú no merece vivir.

¡Quita!

Y la gente como tú,

capaz de pegar a una mujer indefensa,

¿qué es lo que merece? Tú no eres una mujer.

Supongo que ahora, me acusarán de maltratar a la policía.

Tu madre no merecía que te pegaras por ella.

-¡Maricones! ¡Me las van a pagar!

-Deben de estar de vacaciones. -Sí.

Anda, vamos.

(Sirenas)

Por fin.

¿Dónde estoy? Tuvo un accidente.

¿Un accidente?

No recuerdo nada.

¿No recuerda nada? ¿De nada?

-Si tocan un solo papel de su casa, tendré que denunciarles.

He llamado a un abogado y va a hacer...

-¡Doctor, doctor! Se ha despertado,

pero no recuerda nada. -Voy a verle.

-Le acompañamos. -No pueden acompañarme.

-Le ayudaremos a recuperar la memoria.

Estamos acostumbrados a tratar con amnésicos.

-Esto no es la vejez y aquí tenemos otros métodos.

-Cuidado con lo que dice,

el encubrimiento también es un delito.

¿Y torturar a un efermo qué es? ¿Un acto de realidad?

Tranquilos. Esperaremos en el pasillo.

Te recuerdo que todavía no eres Comisario General.

-Déjanos solos. -Perdón.

-Así que no recuerdas nada.

¿Quién soy? ¿Qué hacen esos hombres ahí?

Son policías.

Te llamas Pablo Quintero y han asesinado a un amigo tuyo.

¿Lo he matado yo?

No, pero sospechan de una amiga tuya. Una tal Laura.

¿Laura?

Sí, por eso querían interrogarte.

He llamado a un abogado para que te eche una mano.

¿Recuerdas?

No.

Descansa. Debes recuperarte.

¿Qué hacía yo antes?

Películas.

¿Y cómo eran? Maravillosas.

Por eso debes salir pronto de la cama y hacer muchas más.

Lo de la amnesia no lo voy a poder mantener más de un mes.

Pero si entra en un proceso de catatonia o de catalepsia.

Hombre, eso ya es otra cosa. Si no puede mover los labios

no le van a interrogar.

Hola. Hola, Tina.

Germán Morales, el abogado de Pablo.

Encantada. Perdón.

Tenemos que hablar luego.

Sí, luego, muchas gracias.

¿Cómo está Pablo? Ha vuelto en sí.

¿Ya?

Pero todavía no ha recuperado la memoria.

Tengo que verle.

Oye, pero si es como una chica. -Pues claro.

Hola.

Hola.

¿Y tú quién eres? Soy tu hermana, Tina Quintero.

Qué horror, no te acuerdas de nada.

Entonces tendré que ponerte al día.

El doctor ya me he explicado parte de mi situación.

¿De mí no te ha hablado?

Mamá.

Sí. ¿Va a venir a verme?

No, nosotros somos huérfanos.

Bueno, nuestro padre vive,

pero en Nueva York y hace años que ni nos escribe.

Nuestros padres se separaron cuando éramos muy jóvenes,

tú te quedaste con mamá, aquí, en Madrid.

Esto es Madrid.

Y yo me fui con papá a Marruecos.

Tenía allí un estudio.

Pablo, hay cosas de las que nunca hemos hablado.

Yo tuve la culpa de que nuestros padres se separaran.

Estaba liada con papá.

Un día mamá nos descubrió

Y... bueno, imagínatelo.

Entonces os fuisteis a Marruecos.

Sí.

Vivimos allí unos años y fuimos muy felices.

Hasta que me dejó por otra mujer.

Todavía no se lo he perdonado.

Me hizo tanto mal que no he podido estar con otro hombre.

¿Sabía yo todo eso?

Pero, ¿es posible que no te acuerdes de nada?

Si no recuperas la memoria me volveré loca.

Mira, esto somos los dos.

Este eras tú.

Y este era yo.

¿Qué quieres decir?

Al principio yo era chico.

Al poco tiempo de llegar a Marruecos con papá, me cambie de sexo.

Lo habíamos decidido antes de ir.

¿Lo decidiste tú o él?

Qué más da, a él le gustaba la idea y yo estaba loca por él.

¿Lo hubieras hecho igual? Probablemente.

Pablo, no me juzgues ahora.

Tengo que saberlo.

Él también es mi padre, supongo.

No me arrepiento.

Hubiera dado mi vida por él si me la hubiera pedido.

Entiendo.

¿Qué pasó después?

Después de dejarme, conseguí un pasaporte falso y me fui a París.

No me atreví a veros a ti y a mamá.

Volví a España para su funeral.

Allí fue cuando tú y yo volvimos encontrarnos.

Estábamos los dos tan solos,

y a pesar de no habernos visto en tantos años,

nos seguíamos queriendo tanto.

Y tú no me guardabas ningún rencor y eso yo

nunca te lo agradeceré lo bastante.

Por eso me quedé contigo.

Eres lo único que tengo.

Abrázame, yo no puedo.

Ah.

Me alegro mucho de que seas mi hermano.

El primer misterio de la oración de Jesús en el huerto.

El pan nuestro de cada día.

(REZA)

Han pasado tres semanas y estamos igual que al principio.

Déjame llevar este caso, padre.

Te recuerdo que todavía me quedan dos meses.

Hola, Tina.

Precisamente porque te quedan dos meses,

no quiero que te vayas con un fracaso.

Déjame la parte sucia, eres demasiado escrupuloso.

Y tu demasiado torpe, no me extrañaría que llegaras lejos.

Para ti.

¿Y la cocaína?

Vicioso.

Eso mañana.

Qué feliz me hacéis.

No hay nada como ser caritativa.

¿Dónde irá con esa máquina?

Déjala en paz, no sabe nada.

Ataca al hermano, ese sí lo sabe todo.

Le obligaré a cantar esta tarde,

te demostraré que no soy tan torpe como dices.

Hijo, no me tomes tan en serio.

Para ser un buen policía no basta con no tener escrúpulos,

hace falta sentido del humor.

Hola, cuanto para llegar aquí.

Te traigo un montón de cosas.

Toma.

¿Celebramos algo?

Algo maravilloso, he ligado con un chico.

Me lo encontré cuando iba a tu casa a recoger el correo.

Follamos en tu cama. El primer día

no me atreví a llevarlo a casa por la niña,

espero que no te importe.

No te lo había dicho antes para estar segura, ¿te alegras?

Sí, mucho. No lo parece.

Tina, yo también tengo algo que decirte.

He recuperado la memoria.

¿De verdad?

Cuando se lo diga a Ana.

No digas nada, no quiero que nadie lo sepa.

¿Por qué? Aquí estoy bien.

La policía no nos dejará en paz hasta que no hables con ellos.

Sospechan que soy Laura. Esa mujer no existe.

¿Y las cartas? Tina, es mejor que no sepas nada.

Muy bien, tú sabrás lo que haces.

Te he traido la máquina por si te apetecía escribir.

No pienso volver a escribir, llévatela.

Pablo, ¿qué pasa?

No pongas esa cara, lo importante ahora es que estás enamorada

y que eres feliz.

No seré feliz hasta verte fuera de aquí,

trabajando, como siempre.

Y mientras no hables. Lo haré dentro de unos días,

ahora no puedo, no tengo fuerzas.

Yo tengo fuerzas por los dos, te las daré.

Así me gusta.

¿Quieres que me quede para el interrogatorio?

No, no. Le diré al doctor que te llame.

Tina, me alegro tanto de lo tuyo.

Esta vez va a ser distinto. Lo presiento.

(Ambulancia)

Es una máquina demasiado pesada para andar con ella

de un lado para otro. Soy fuerte.

No la pierda, un día de estos te la vamos a confiscar.

No se asa con esa chaqueta. Me sienta tan bien que me compensa.

¿Cómo está tu hermano? Igual o peor.

No deberían interrogarle todavía.

Un chico ha sido asesinado y nuestro trabajo consiste

en descubrir el asesino.

Mucha gente ha sido asesinada y me pregunto cuantos asesinos

has descubierto. No seas injusta, está empezando.

¿Por qué no nos dejan en paz?

Hola.

Su abogado no ha llegado y sigue amnésico.

Nos conformaremos con que nos hable de su amiga Laura.

No ha venido a verme nadie con ese nombre.

¿Cree que estará por ahí? En el tejado quizás.

Tal vez sea un pseudónimo.

Me parece que tú la conoces mejor que yo.

¿Y Antonio Benítez? ¿Te suena?

No.

Ambos te conocen.

Por lo visto, soy muy conocido.

¿Crees que por ser famoso no estás obligado a hablar?

Creo que si ha habido un asesinato,

sois vosotros los que tenéis que descubrir al asesino.

No esperar que os lo descubra un pobre amnésico.

Las cartas.

¿Qué me dices de estas cartas?

¿Cómo te explicas que hayan sido escritas en la máquina?

¿Cómo te lo explicas tú?

Tampoco entiendo lo de esas cartas, pero hay más pruebas.

Llegas tarde.

Vengo de la boutique. -Está cerrado.

Un dependiente recuerda haber vendido una camisa como la de Pablo

a Antonio Benítez. -Él lo niega y su madre también.

Y les han creído, claro.

De todos modos, al chico le tenemos controlado.

Últimamente, se le ve mucho con la hermana de este.

¿Qué dice?

Está siendo un gran consuelo para tu hermana.

¿No te lo ha dicho ella?

¿Cómo no se me había ocurrido?

Necesito un teléfono.

Todavía estará en casa.

Vamos al despacho.

(Teléfono)

Continuad vosotros.

(Teléfono)

¿Sí?

Tina, "di sí o no y no me nombres."

"¿Estás sola?"

No, pero ¿qué pasa?

"¿Está Antonio Benítez con vosotras?"

¿Cómo sabes su nombre?

"Escúchame bien, no digas nada."

Él asesinó a Juan.

"No es mal chico, pero está completamente loco."

"Hay un policía en la calle, no mires, trata de que no lo vea."

"En este momento lo importante es conservar la calma,

en unos minutos estaremos allí."

Sabía que no podía ser verdad.

No pienses en eso.

¿Y en qué quieres que piense?

"En que estáis en peligro."

"Disimula."

"Supongo que en estos momentos te está mirando."

"Invéntate cualquier excusa para salir, dile que vas a declarar."

"¿De acuerdo?" De acuerdo.

¿Era del hospital? Sí.

¿Qué te han dicho? Que Pablo ha muerto.

¿Cómo?

Se ha suicidado.

Mientras la policía le interrogaba se ha tirado por la ventana.

¡Resucítalo! ¡Tienes que resucitarlo!

¡Pablo es mío!

Lo ha hecho para salvarme.

¿Qué quieres decir?

Nada.

Tenemos que irnos al hospital, tú espéranos aquí si quieres.

Espera, espera.

No, no hace falta.

No te entiendo, Tina, ¿cómo puedes estar tan tranquila

sabiendo que tu hermano ha muerto? Yo no te entiendo a ti,

por qué te afecta tanto si ni siquiera le conocías.

Explícame qué hace ese policía en la calle.

Tina.

Tina.

Déjanos salir.

Explícame antes qué has hablado por teléfono.

Y cómo ha podido saltar tu hermano por la ventana

con una pierna escayolada. A lo mejor le empujó la policía.

Eso a veces pasa. Déjanos salir.

¡Déjale salir!

¡Corre, Ada! ¡Escapa!

¡Ah! ¡Vete, Ada!

¡Vete!

No me toques. ¡Canalla!

(GRITA) ¡Ah!

Oiga, suba, arriba.

La quería matar. -¿Quién?

Un chico.

Arriba, arriba. Suba, por favor, ayúdela.

¡Paren! ¡Paren!

¿Y Tina? Arriba, se peleó con Antonio,

la arrastraba por el suelo.

¿Has visto a un policía por aquí? -No sé.

¿Y dónde está? -Subió.

En estos momentos es posible que Antonio esté armado.

Quieta. Quieta.

¡Antonio Benítez, entrégate, estás rodeado!

Que está armado.

¡Antonio, sal de una vez y saca contigo a Tina!

(GRITA)

¡Apaga los focos!

¡Apaga ese foco!

¡Si alguien se mueve le vuelo la cabeza!

Antonio, ¿está ahí nuestro compañero?

Sí, está aquí arriba.

Tranquilo, no te pongas nervioso.

Si nos entregas a él y a la chica no te pasará nada.

¡Pero tú te crees que soy gilipollas!

¡Antes quiero negociar!

¡No hay nada que negociar, estás atrapado!

La pistola, esto no es un juego.

¿Qué quieres?

Que suba Pablo, solo hablaré con él.

Antonio, si subo, dejarás libre a Tina.

Y al policía.

Los dejaré cuando estés aquí arriba.

Ahora te pido las llaves. ¿Dónde están las llaves?

(TARTAMUDEA)

¿Qué quieres?

Quería verte.

Pues aquí me tienes.

Desátala.

No puedo.

¿Y ese está muerto?

No creo, solo le di un golpe.

Intenta reanimarle.

No tardo nada.

No hacía falta que subieras. Cállate.

Venga.

Vamos, Tina, llévatelo. No.

Esta situación me la he inventado yo y yo tengo que resolverla.

Vámonos.

Me habéis engañado los dos, os odio.

Vete, márchate.

Ahora mismo vuelvo.

Maldita.

Pablo, quítate de ahí.

Espera un momento.

¡Que nadie dispare!

¡Voy a salir a hablar!

Dame el revólver.

Aprende primero a utilizarlo.

Pero cómo voy a prender si no me lo dejas.

Qué vergüenza. Con el dinero del contribuyente.

¡No quiero que nadie se acerque a la puerta, que nadie entre!

¡Os esperáis ahí, en medio de la calle!

¡Venga!

¿Y Pablo? Está bien.

¡Escuchadme bien!

¡Quiero una hora para negociar con Pablo, si alguien nos interrumpe,

le daré un tiro a él, me lo pego yo y a quien se ponga por delante,

que estoy muy loco, hostia!

¡De acuerdo, tienes una hora!

Una hora.

(Música de bolero)

Necesitaba tenerte siempre.

# Lo dudo, lo dudo, lo dudo.

# Que tú llegues a quererme.

# Como yo te quiero a ti.

# Lo dudo, lo dudo, lo dudo.

# que halles un amor más puro

# como el que tienes en mí

# hallarás mil aventuras sin amor

# pero al final de todas

# solo tendrás dolor

# te darán de los placeres frenesí

# más no ilusión sincera

# como la que te di.

# Lo dudo, lo dudo, lo dudo

# que halles un amor más puro

# como el que tienes en mí.

# Hallarás mil aventuras sin amor

Quererte de este modo es un delito.

# pero al final de todas Y estoy dispuesto a pagar por ello.

# solo tendrás dolor

Lo sabía ya cuando te abordé en la discoteca.

# te darán de los placeres frenesí Imaginaba que iba a ser

un precio muy alto.

# más no ilusión sincera Pero no me arrepiento.

# como la que te di.

Pero no importa lo que ocurra dentro de una hora.

Y tampoco quiero que pienses en ello.

# Lo dudo, lo dudo, lo dudo,

# que halles un amor más puro

# como el que tienes en mí

# como el que tienes en mí. #

¿Qué tal lo hago?

Me lo echaste tú.

Muchas gracias.

Hace frío, no te destapes.

Voy por la muleta y ahora te ayudo a vestirte.

Antonio.

¡Antonio! ¡No vengas!

(Disparo)

(GRITA) ¡Ah!

¡Antonio!

¡Abran!

¡Antonio!

# Quién,

# de tu vida borrará mi recuerdo

# y te hará olvidar este amor,

# hecho de sangre y dolor, pobre amor.

# Que nos vio a los dos llorar

# y nos hizo también soñar y vivir,

# cómo dejó de existir.

# Hoy que se ha perdido,

# déjame recordar el fuerte latido

# del adiós del corazón que se va,

# sin saber a dónde irá.

# Y yo sé qué no volverá este amor,

# pobre amor.

# Pobre amor, que nos vio a los dos llorar

# y nos hizo también soñar y vivir,

# cómo dejó de existir.

# Hoy que se ha perdido,

# déjame recordar el fuerte latido

# del adiós del corazón que se va,

# sin saber a dónde irá.

# Pero sé qué no volverá este amor,

# pobre amor.

# Y así les digo buenas noches,

# buenas tardes

# o buenos días.

# Y con mucho gusto estuve con ustedes hoy.

# Y quién sabe,

# en otro fecha vuelva a estar y con el mismo gusto. #

Historia de nuestro cine - La ley del deseo - Ver ahora

Mujeres al borde de un ataque de nervios (1988)

Después de una relación de años, Iván rompe con Pepa. Ésta acaba de enterarse de que está embarazada. Iván ha quedado en recoger sus cosas  Pepa espera ese momento para comunicarle la noticia; pero Iván no llega ni llama. Mientras tanto, a Pepa la casa se le va llenando de gente.

Qué grande es el cine español - Mujeres al borde de un ataque de nervios

Philadelphia (1993)

Sin duda, la película que le abrió las puertas a Hollywood. Philadelphia es la historia de un abogado cuya vida se va a pique cuando descubre que tiene VIH. El español interpreta aquí al novio de Tom Hanks. Un éxito en taquilla, reconocida como la película definitiva sobre el mundo del sida que ayudó a Banderas a abrir su agenda de contactos. Ese mismo año también trabajó en La casa de los espíritus, junto a Meryl Streep y Jeremy Irons.

Fotograma 'Philadelphia' (1993)

Fotograma 'Philadelphia' (1993)

Desperado (1995)

Tras Philadelphia, esta película supone un paso más en su carrera al estrellato en Hollywood. Dirigida por Robert Rodriguez, el inseparable amigo de Quentin Tarantino, Desperado fue la primera película de producción americana protagonizada por Banderas. Continuación de El Mariachi y segunda entrega de la Trilogía de México del director, la historia sigue a un pistolero que lleva las armas en la funda de su guitarra, mientras busca a Bucho, el hombre que mató a su novia y le disparó en la mano. Cinco años después, cambiaría el papel de antihéroe por el de héroe latino con El Zorro (2000), la cinta en la que Banderas se puso la capa para conquistar al mundo entero.

Fotograma 'Desperado' (1995)

Fotograma 'Desperado' (1995)

Two much (1995)

En la película Two Much el personaje de Antonio Banderas, un galerista con mucho morro, que se inventa un hermano gemelo para seducir a dos mujeres, interpretadas por Melanie Griffith y Daryl Hannah. Pero en la vida real lo tuvo muy claro y todos conocemos su historia.

Antonio y Melanie fueron la viva imagen del amor durante los 18 años que estuvieron casados. Rompieron, para sorpresa de todos, en 2014, dejando atrás una historia de película que empezó en una película. 

Fotograma 'Two much' (1995)

Fotograma 'Two much' (1995)

La piel que habito (2011)

Banderas llegó en 2011 a las pantallas para reconquistar al publico español. De nuevo con Almodóvar, Banderas interpretó al doctor Robert Ledgard, que tras salvar a una joven que intenta suicidarse (Elena Anaya), decide injertarle una piel sintética que la hace inmune casi cualquier cosa, como las quemaduras o picaduras de mosquitos. La ya de por sí retorcida historia entre paciente y doctor se complicará cuando oscuros secretos familiares salgan a la luz.

Tras su presentación en el último festival de Cannes y su estreno en las Gran Bretaña y Francia, por fin llega a los cines españoles la última película de Pedro Almódovar, un thriller en el que emergen algunas de sus obsesiones troncales, como el deseo o el dolor maternal. Así, el dolor de la pérdida de un hijo vuelve a ser, como en "Todo sobre mi madre", uno de los detonantes de un filme protagonizado por Antonio Banderas, en el papel del doctor y psicópata Robert Legdard, quien emprenderá una particular venganza contra Elena Anaya.

Autómata (2014)

Otra de las películas que Somos Cine ofrece en abierto de Antonio Banderas es Autómata, una película en la que Banderas nos sorprendió colándose en la ciencia ficción. Aunque lo que más destacó la prensa, en su momento, fue el reencuentro con su ex mujer, Melanie Griffith, en la que es la última película en la que han trabajado juntos. 

Autómata es un relato de ciencia ficción que se desarrolla en el 2044 y Antonio Banderas encarna a Jacq Vaucan, un agente de seguros de una corporación cibernética que investiga una serie de casos que involucran a autómatas que han trasgredido sus protocolos de seguridad. Una cinta futurista que promete hacernos viajar en el tiempo.

Somos Cine - Autómata - Ver ahora

Dolor y gloria (2019)

Es la última película que Banderas rodó junto a Pedro Almodóvar. Un cinta en la que se metió en la piel de Salvador Mallo, un trasunto de Almodóvar en la gran pantalla con la que el director manchego logró que Banderas ganase su primer Goya como intérprete y estuviese nominado por primera vez al Oscar como mejor actor protagonista.

'Dolor y Gloria'

Competencia oficial (2021)

No podía faltar su última participación en la gran pantalla. Competencia oficial habla de las sombras del cine vistas desde dentro. Es lo que ofrece Competencia oficial, una de las películas que verán la luz este año y que supondrá el reencuentro entre Antonio Banderas y Penélope Cruz, tras Dolor y gloria. Esta vez, eso sí, no está Almodóvar al frente de la cámara, sino los argentinos Mariano Cohn y Gastón Duprat que dan color a esta comedia satírica en la que Banderas da vida a una exéntrica leyenda del cine español. La cinta competirá con Madres paralelas (2021), de Almodóvar por el León de Oro en la Mostra de Venezia.

RTVE.es estrena el teaser tráiler de 'Competencia oficial', protagonizada por Penélope Cruz y Antonio Banderas
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