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Rocio Carrasco habla del intento de suicidio: "Es cobarde, egoísta y me avergüenzo, pero es la puta realidad"

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Rocío Carrasco estuvo al borde de la muerte, y así lo relata.
Rocío Carrasco estuvo al borde de la muerte, y así lo relata.

Rocío Carrasco habla en la docuserie 'Rocío, contar la verdad para seguir viva' de uno de los episodios más terribles de su vida. Durante años fue una mujer sometida, apaleada, maltratada, vejada... El dolor llegó a ser tan grande que estuvo al borde del abismo, en esa pequeña y delgada línea que separa la vida de la muerte.

"No quería volver a sentir miedo, vergüenza, ser cuestionada por todo el mundo. No quería seguir viviendo en esas circunstancias. No quería seguir malviviendo. Y ese día, 5 de agosto, decidí que no quería seguir viviendo", cuenta con desgarro.

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"Ese día determino que no puedo, que es superior a mis fuerzas y yo no quiero. No quiero volver, que yo ya había hecho todo lo posible por que todo eso cesase, había puesto en conocimiento y en manos de la justicia una actitud y una serie de actitudes que yo consideraba maltrato. Que no quería, que no podía, que no tenía fuerza. No quería levantarme de la cama. Ya había llegado el momento de que todo se terminara y la única manera era quitándome de en medio. No tenía fin, no tiene fin. Yo no le veo el final a esto", destaca Rocío Carrasco. "No veo que nadie haga nada. Solamente quería que no pudiera volver a seguir maltratándome. Era lo único que pedía. Veo que eso no es así, que eso no llega. Se va a volver a repetir".

Suicidio, un tema tabú

Rocío relata una situación insostenible, una etapa de su vida marcada por el dolor, un dolor tan grave que decide no seguir adelante, decide quitarse la vida y sabe que puede recurrir a las pastillas o tirarse por un puente. Hoy, con la distancia emocional que aporta el paso del tiempo, dice que en aquella etapa de su vida se quedó sin fuerzas, que llegó el límite y que solo veía una salida. La más dramática.

"Me equivoqué en la decisión que tomé, pero no me equivoqué en el diagnóstico", asegura Rocío Carrasco. "Me tomé varias pastillas diferentes. Fidel fue el que entró en la habitación porque yo no me levantaba. Entró y me vio, y me llevó al hospital. En el hospital me atendieron. Llegué dormida, no recuerdo nada de lo que pasó en esas horas. NI sé los tiempos ni sé lo que contesté y cuándo lo contesté. Luego sé, porque lo he leído, que dije una medicación, lo que yo tomaba habitualmente, sedantes, ansiolíticos, medicamentos para ataques de pánico... En urgencias cuando me preguntan digo que no quiero seguir así, que no puedo con lo que está haciendo el padre de mis hijos conmigo. Lo recuerdo vagamente, en un momento digo que me da igual no haberlo conseguido en ese momento, que lo voy a conseguir. Y que siempre me quedaba el puente de Segovia para tirarme. De ahí me ingresan en otro hospital especializado que tenía una planta especializada".

Antonio David y su hija Rocío Flores

Antonio David y su hija Rocío Flores GTRES

Rocío se avergüenza de su intento de suicidio

La Organización Mundial de la Salud (OMS) dice que un 25% de las mujeres que sufren violencia de género se plantean quitarse la vida. Es un dato escalofriante, terrible, inasumible para nuestra sociedad. Hablamos de salud mental, de las secuelas del maltrato, la humillación, la violencia contra la mujer.

"Cuando tomo conciencia de la barbaridad que había hecho y que quería hacer con posterioridad, me doy cuenta en ese momento de lo que he hecho y me parece que era una soberana putada para los niños. En ese momento no piensas en nada, no piensas en nadie. Lo único que piensas es que no quieres volver a pasar por lo mismo y que no quieres volver el odio de tu hija y que no quieres volver a sentirte mala madre, que no quieres volver a sentir que has perdido las dos cosas más importantes de tu vida. Que no quieres volverlo a ver reflejado en los medios de comunicación o en la televisión mientras estás cenando. Que no tengo fuerzas, que en ese momento decidí que no y no tengo en cuenta nada en absoluto del resto. Es una acción cobarde, egoísta y de la que me avergüenzo, pero es la puta realidad", dice entre lágrimas Rocío Carrasco.