'Se nos ha ido de las manos', con Carles Tamayo, regresa a La 1 para investigar cómo se comercia con nuestros datos
- El episodio ‘El activo eres tú’ aborda el lucrativo tráfico de datos personales
- Miércoles 27 de mayo, después de ‘La Revuelta’ en La 1 y RTVE Play
En la tercera y última entrega de ‘Se nos ha ido de las manos’, el periodista y cineasta Carles Tamayo se adentra en uno de los negocios más opacos y lucrativos de la era digital: el tráfico de datos personales.
Después de retratar el mercado inmobiliario e investigar las causas del apagón de 2025 y la desinformación en situaciones de emergencia, la curiosidad de Tamayo se despierta ahora tras recibir durante semanas llamadas comerciales de empresas que conocen su nombre, sus apellidos, datos de contacto o hasta dónde vive, sin que él les haya facilitado nunca esos datos. Al tirar del hilo, descubre la figura del data broker: empresas que compran, venden e intercambian perfiles detallados de ciudadanos como si fueran una mercancía más.
¿En qué momento nuestros datos se han convertido en dinero?
Se dibuja así un ecosistema en el que las cookies que aceptamos, las aplicaciones gratuitas que descargamos, los regalos que recibimos a cambio de rellenar un formulario o las tarjetas de puntos que usamos cada día en supermercados tienen un único objetivo: recopilar la mayor cantidad posible de datos sobre nosotros.
Un sistema en el que no somos los usuarios, sino el producto. Un negocio que, sin duda, se nos ha ido de las manos.
Carles Tamayo en un momento de la tercera entrega de 'Se nos ha ido de las manos'
‘Se nos ha ido de las manos’
‘Se nos ha ido de las manos’ es un programa documental presentado y dirigido por el periodista y cineasta Carles Tamayo. En cada capítulo se analizan temas que como sociedad hemos normalizado sin cuestionar, aunque se nos han ido claramente de las manos.
Producido por RTVE en colaboración con Grábalo Todo y Bambú Producciones, cada episodio sigue al equipo de Tamayo en pleno proceso de investigación. En ese recorrido intentarán plantear, sin demasiado éxito, soluciones sencillas a problemas complejos, mientras descubren hasta qué punto la realidad supera cualquier expectativa.