'Las cuentas del alma', este sábado en 'Informe Semanal'
- Además, ‘Argentina, desenterrar la memoria’ recuerda el golpe del 76 y aborda el negacionismo del gobierno de Javier Milei
- Sábado 28 de marzo, a las 21:30 en La 1, Canal 24 horas y RTVE Play
‘Informe Semanal’ pone el foco este sábado en las víctimas de pederastia de la Iglesia católica española, que han vivido décadas de desamparo y esperan un acuerdo definitivo sobre su reparación. Además, ‘Argentina, desenterrar la memoria’ recuerda el golpe de 1976 y aborda el negacionismo representado por el gobierno de Javier Milei.
‘Las cuentas del alma’
El acuerdo alcanzado en enero entre la Iglesia católica española y el Gobierno para la reparación de las víctimas de pederastia atraviesa una fase de bloqueo. La Conferencia Episcopal parece resistirse a la firma definitiva del protocolo, que marca los pasos para solicitar y abonar las indemnizaciones bajo la supervisión del Defensor del Pueblo. "Esperemos que se implemente bien, que sea ágil, que no sea un proceso muy largo", advierte Paula Alonso Pimentel, que sufrió agresiones sexuales en un colegio marista siendo niña. La jerarquía eclesial y el ejecutivo tardaron dos años en culminar un acuerdo en el que el Vaticano ha desempeñado un papel clave. "Creo que es el momento de que las víctimas puedan acogerse a un modelo que les va a acompañar, que va a intentar que no solo tengan una reparación adecuada, sino que también desde el punto de vista humano sientan que la democracia, que el Estado, por fin, les ha mirado y les ha dado solución", asegura Félix Bolaños, ministro de Justicia.
"Ojalá hubiéramos respondido antes", señala Jesús Díaz, presidente de la Conferencia Española de Religiosos, que también formó parte de la foto de principios de año: "La propia Iglesia ha tenido también que vivir su proceso interno, a la hora de enfocarse y a la hora de abordar esta realidad que ha surgido en su propio seno". Asociaciones de víctimas han anunciado movilizaciones si esta semana no se cerraba el sistema de reparación. Denuncian lo que consideran una estrategia de dilación por parte de la Iglesia y, por tanto, "una revictimización constante". Para ellas, más allá de la profunda huella marcada por los abusos, toda esta espera se suma al desamparo y al olvido que han acumulado durante décadas. El paso del tiempo que tardan en asumir los hechos también les perjudica porque los delitos prescriben y los religiosos pederastas fallecen. "El camino ha sido muy largo", confiesa Javier Méndez, víctima de abusos junto a su hermano gemelo en el Seminario Menor de La Bañeza, en León: "Se comprometen con las víctimas, nos piden perdón y es como una contradicción porque, a continuación, nos dicen que atacamos a la Iglesia. A mí eso me hace mucho daño. Sinceramente, quiero que este sea el principio del fin".
‘Argentina, desenterrar la memoria’
En Argentina, para muchos, la espera por la verdad, la justicia y la reparación se prolonga desde un mes de marzo de 1976, aunque entonces no se imaginaban que cinco décadas después aún tendrían que seguir desenterrando la memoria. Esta semana, se han cumplido 50 años del golpe militar de Jorge Rafael Videla, que sumió al país en una época oscura auspiciada desde fuera e implantada dentro con una mano de hierro que dejó 30.000 desaparecidos; lugares marcados para siempre por las torturas; un Río de la Plata manchado de sangre; y madres y abuelas desesperadas. "Tenemos constancia de su muerte en mayo del 76, en las costas de Uruguay, víctimas de los vuelos de la muerte. Mis papás no murieron esa noche, sino que los arrojaron vivos desde un avión", cuenta Victoria Montenegro, una de tantos nietos apropiados por la dictadura. A dos semanas de nacer, fue secuestrada en la provincia de Buenos Aires por un grupo paramilitar junto a sus padres, Hilda y Roque Orlando.
Historias como la de sus padres comienzan en momentos cotidianos. De esa chica, embarazada, a la que van a buscar o es secuestrada en plena calle y de la que luego se pierde el rastro. O de alguien que un día no llega del trabajo. Hasta ahora, en democracia había líneas rojas que quizás no se reconocían, pero que no se traspasaban. Con el gobierno de Javier Milei, el negacionismo absoluto ha sido otro golpe más para los familiares de los desaparecidos, que aún luchan por conocer la verdad y encontrar a los que todavía no han aparecido. Claudia Poblete, la "nieta 64", tenía ocho meses cuando fue secuestrada junto con su madre, Marta Gertrudis, en noviembre de 1978, en su casa del conurbano bonaerense. Su padre, José Liborio, desapareció ese mismo mes. Ambos fueron llevados al centro clandestino El Olimpo, y ella sabe por el testimonio de sobrevivientes que allí la pareja se reencontró. "¡Qué nos digan dónde están todos los desaparecidos! Ese ha sido el reclamo histórico", dice Claudia en un momento en el que los argentinos vuelven a echar la vista atrás, pero con una mirada fija en el presente ante un gobierno que lo niega todo y que está ahogando económicamente los lugares de la memoria.