Cierra 'Novaya Gazeta', uno de los últimos medios independientes rusos, por la presión del Kremlin

  • Sus editores han sido detenidos, sus oficinas registradas y sus imprentas incautadas
  • "Hemos seguido adelante todo lo que hemos podido", dice el equipo en un comunicado de despedida
El Gobierno ruso cierra el periódico Novaya Gazeta

Archivo: entrada del periódico independiente ruso Novaya Gazeta en Moscú, el 9 de abril de 2026.Pavel BednyakovAP Photo/Pavel Bednyakov

RTVE.es/Agencias

El periódico independiente ruso Novaya Gazeta ha informado este viernes de que cierra totalmente tras una campaña de presión del Estado, en la que uno de sus editores ha sido detenido y tanto sus fuentes financieras como sus locales han sido incautados. "Nos han matado", ha lamentado la publicación en un comunicado, según Reuters.

El periódico dejó de salir en papel dentro de Rusia en 2022, pero continuaba publicando contenido en internet y operaba desde su oficina central en Moscú.

"El 9 de noviembre, apagaremos las luces en la casa en la que hemos vivido durante 30 años, apagaremos los servidores y nos iremos", anuncia el comunicado. "El periódico ya no existe. Las autoridades rusas y los servicios de seguridad han forzado a nuestro equipo editorial a cesar sus operaciones".

"Hemos seguido adelante todo lo que hemos podido", ha añadido Novaya Gazeta en su comunicado.

Las autoridades no han comentado el comunicado del periódico, que había sido designado como un "agente extranjero". El Kremlin ha defendido en ocasiones que la censura es necesaria cuando el país se enfrenta a una "lucha existencial" por la guerra de Ucrania.

El Comité Noruego del Nobel ha condenado el cierre. Novaya Gazeta fue cofundada y dirigida durante muchos años por Dmitry ⁠Muratov, premio Nobel de la Paz 2021 junto con la periodista filipina Maria Ressa por su defensa de la libertad de expresión.

Una publicación en la línea de Gorbachov

Novaya Gazeta ("El nuevo periódico") fue fundada en 1993 con dinero del último presidente de la Unión Soviética, Mijail Gorbachov. La publicación estaba en línea con la política de glasnost o "apertura" que había seguido cuando estuvo al frente de la extinta URSS, y se convirtió en uno de los medios más influyentes y un defensor de la democracia, con investigaciones sobre corrupción y una visión crítica de la política rusa.

Cuando obtuvo el Nobel, Muratov lo dedicó a seis compañeros que habían sido asesinados por su trabajo, entre ellos la periodista de investigación Anna Politkovskaya, que escribió sobre la guerra de Chechenia. Recientemente se han cumplido 20 años de su asesinato.

El Kremlin aumentó la presión sobre Novaya Gazeta a consecuencia de la guerra en Ucrania. El Gobierno introdujo medidas de censura y penas de cárcel por "desacreditar" a las Fuerzas Armadas o por difundir lo que las autoridades consideran "noticias falsas".

"Desde el comienzo de la 'operación militar especial' en Ucrania [como se refieren en Rusia a la invasión] y la introducción de cargos penales por 'desacreditar al Ejército ruso', no podemos informar de los eventos más críticos y trágicos de nuestro tiempo", lamentó el periódico. "La censura se aplica virtualmente a toda la esfera de la vida pública".

Muchos de sus periodistas, como los de otros medios, han abandonado el país. Algunos de ellos abrieron en Letonia una publicación digital, Novaya Gazeta Europe, considerada como "organización indeseable" por el Kremlin, y prohibida en Rusia.

La licencia de Novaya Gazeta para la versión en papel fue revocada en 2022, y sus imprentas incautadas. En Rusia, el portal e internet ha sido bloqueado, y sólo es accesible desde el exterior o mediante una VPN. Uno de sus editores, Oleg Roldugin, está bajo arresto domiciliario a la espera de juicio acusado de mal uso de datos personales, y se enfrenta a 10 años de prisión. La sede en Moscú ha sido registrada, al igual que la casa de Serguéi Sokolov, editor jefe.

Reporteros Sin Fronteras advirtió en su informe anual, publicado en abril, que Rusia, que Rusia se mantiene entre los peores países del mundo en materia de libertad de prensa. "Entre los regímenes cerrados a la prensa, la Rusia de Vladimir Putin se ha convertido en especialista del uso de leyes contra el terrorismo, el separatismo o el extremismo con el fin de restringir la libertad de información", señalaba RSF.

En el momento de publicación del informe, 48 periodistas se encontraban detenidos, y quienes quienes querían seguir con su labor estaban obligados a exiliarse, algo que "no les ha librado de una represión judicial que traspasa las fronteras rusas".