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Las playas de Ceuta vuelven a la normalidad pero todavía no: "Está todo lleno, no sé dónde los van a meter"

  • Los caballas recuperan casi todas sus zonas costeras excepto la playa de El Guano
  • Cientos de inmigrantes, la mayoría jóvenes marroquíes, deambulan junto al mar
José y Alí con sus perros Tyson y Dumper en la playa de Calamocarro
José y Alí con sus perros Tyson y Dumper en la playa de Calamocarro. S. RIESCO

Llegar a Ceuta desde Madrid no es fácil. Alojarse es imposible. "Sí, está todo muy lleno" me cuenta por Whatsapp Abdulla Mustafa,de la Asociación de Vecinos Sidi Embarek antes de entrar a la mezquita. Es viernes. Estoy de viaje.

Las primeras tres horas y media son en tren hasta Málaga. En la estación, transbordo al autobús que nos lleva hasta Algeciras en dos horas. Hay tren directo, pero las vías del último tramo están en obras. Lleno el tren y lleno el autobús. Es la víspera del puente del Pilar, que ahora es también de la Hispanidad y Fiesta Nacional. Un día después, el martes 13, los reyes visitarán Ceuta por primera vez. Seguirá la fiesta en la ciudad autónoma.

Ha habido 86 reagrupaciones familiares en la Península de menores que llegaron a Ceuta

El viaje de Madrid a Algeciras dura cinco horas y media de reloj, el tiempo justo para dejar la maleta en el hotel y coger el ferry para Ceuta. "Doce conexiones al día" se anuncia la compañía naviera en la prensa local para vender la hora y poco de trayecto que recorre los 30 kilómetros de mar entre Algeciras y la ciudad autónoma.

Mi barco sale a las 16:00 pero hay que estar una hora antes para sacar la tarjeta de embarque. Al final se retrasa una hora y suelta amarras a las 17:00. Dice Brayan, uno de los auxiliares del ferry, que "es porque este barco antes hacía la ruta Tarifa-Tanger y es la primera vez que hace este trayecto". Más primeras veces.

Cola en la parada de taxis en el puerto de Ceuta.

Cola en la parada de taxis en el puerto de Ceuta. S. RIESCO

A las 18:00 atracamos en Ceuta con nubes y claros. Buen tiempo y el mareo justo para coger un taxi. A las 20:30 sale el barco de vuelta. Contando con la hora previa del embarque me queda apenas una hora y media para mi primera visita a la capital caballa, la ciudad del Desnarigado, la capital española que desde hace casi dos meses y medio sufre la peor crisis migratoria de su historia.

El ferry también venía lleno. La parada de taxis está a tope. Tengo delante al equipo completo del Jimbee Cartagena que juega en un rato contra el Imperio Ceuta de fútbol sala. Espóiler: pierden 3-1. Junto a la parada, en la estatua de Hércules uniendo las dos columnas -que en la leyenda separó para dar origen al Estrecho de Gibraltar- pululan varios inmigrantes de los que entraron a finales de julio. Por la noche algunos de ellos duermen en la estación del ferry.

Inmigrantes por los alrededores de la estatua de Hércules en el puerto de Ceuta

Estatua de Hércules, en el puerto de Ceuta, juntando las columnas del Estrecho de Gibraltar que separó, según la leyenda. S. RIESCO

Enseguida me llega el turno. Ceuta es la capital con la tasa más alta de taxis por habitante. Son 121 licencias para sus 84.000 habitantes censados. El taxista que me recoge se llama Juan Antonio y lleva una bandera de España en el retrovisor. Es “caballa de pura cepa” aunque su madre y sus abuelos eran de Málaga.

Dos inmigrantes subsaharianos saludan al paso por la desalinizadora de Ceuta.

Dos inmigrantes subsaharianos saludan al paso por la desalinizadora de Ceuta. S. RIESCO

Sin salir de las enormes instalaciones del puerto me lleva a una farmacia donde compro pastillas para combatir las corrientes del Estrecho que cruzaré dos veces al día. "Aquí hay pocas plazas de hotel y está todo lleno" repite el estribillo el taxista. Ceuta está repleta de funcionarios ministeriales, trabajadores de oenegés, militares, policías y periodistas.

Le digo a Juan Antonio que quiero ver los sitios que van a visitar los reyes en su primera visita pero en la mía. Pero primero, las playas donde estaban instalados los inmigrantes para ver si realmente están vacías.

Cientos de jóvenes caminan por aceras y arcenes junto al mar en la costa ceutí.

Cientos de jóvenes caminan por aceras y arcenes junto al mar en la costa ceutí. S. RIESCO

Antes de coger la carretera de Benzú, la N-354, y sin salir del puerto, veo decenas de inmigrantes caminando por el polígono. "Hay dos mil aquí metidos, en el campamento que han montado junto a los depósitos del gasoil, por eso ha habido también polémica". Le pregunto si esto es la potabilizadora. Y me aclara que no, que eso es más adelante y que también vamos a pasar por ahí. Hago otra foto.

La cinta policial impide el acceso a Playa Benítez.

La cinta policial impide el acceso a Playa Benítez. S. RIESCO

La primera de las playas de la costa norte de Ceuta es Playa Benítez. "Aquí nunca se llegaron a poner", aclara el guía improvisado. Sin embargo, el flujo de inmigrantes es constante. La mayoría son jóvenes, la mayoría marroquíes, pero hay mujeres, familias, niños pequeños. Unos mejor vestidos que otros. Algunos sonríen y otros miran desconfiados. Son más de dos meses con un presente incierto.

La Playa del Trampolín está completamente despejada. Como si nunca hubiera habido aquí un poblado de chabolas construidas en tiempo récord tirando de toallas, cañas y palos. Me bajo. Otra foto. Más gente caminando por la acera, por el arcén de la carretera. Es una romería y apenas son las seis y media pasadas.

Filas de inmigrantes esperan para recibir productos básicos para sobrevivir en la playa de El Guano.

Filas de inmigrantes esperan para recibir productos básicos para sobrevivir en la playa de El Guano. S. RIESCO

Al llegar a la zona de El Guano el paisaje sobre la arena se parece más a las fotos y los vídeos que hemos visto en los medios. Las chabolas están ahí, al fondo. Y hay mucha policía. Y muchísimos inmigrantes. También subsaharianos. Están repartiendo, como cada tarde a esta hora, bolsas con alimentos. Saludo a unos compañeros de la prensa y comentamos que no hay sitio en Ceuta. "Está complicado el alojamiento", dice Miguel, un cámara de televisión. Otro compañero asegura que lleva quince días aquí de hotel en hotel porque “no hay sitio, está a tope”.

Aspecto de la playa de El Guano este viernes.

Aspecto de la playa de El Guano durante el atardecer del viernes. S. RIESCO

La densidad de población caballa es, junto a la de Melilla, la más alta de Europa. Superaba los 4.200 habitantes por kilómetro cuadrado. Para hacerse una idea, la densidad media en la España peninsular apenas supera los 90 habitantes por kilómetro cuadrado. En la ciudad del Desnarigado hay censados 84.000 habitantes viviendo en menos de 20 kilómetros cuadrados. En dos días entró la misma cantidad de personas que se sumaban a los que ya vivían allí. No cabían. La población se duplicó. Y la densidad.

Al otro lado de la carretera Cruz Roja atiende a los que necesitan ayuda sanitaria.

Al otro lado de la carretera Cruz Roja atiende a los que necesitan ayuda sanitaria. S. RIESCO

Al otro lado de la carretera Cruz Roja atiende a los que necesitan ayuda sanitaria. Tienen cola. También aquí hay listas de espera. Pido permiso a la policía para hacerles una foto y espero a que uno de ellos se ponga el chaleco “que si no luego nos echan la bronca”, bromea.

La presencia de militares y policías en Ceuta es muy significativa.

La presencia de militares y policías en Ceuta es muy significativa. S. RIESCO

La carretera de Benzú que bordea la costa norte de Ceuta apenas tiene siete kilómetros y medio. Llegamos a la playa de Calamocarro. “Esta es de las primeras que se limpiaron”, me advierte el taxista. Hay dos paisanos con sus perros. Son José y Alí con Tyson y Dumper. “Cuando estaban los inmigrantes en la playa de Calamocarro nosotros sacábamos los perros por el monte”, explica Alí en un acento mitad andaluz, mitad marroquí. “De todos modos, en verano, Tyson y Dumper no se podían meter en la playa”, aclara Jose.

““Ustedes también tienen ahora tiendas en Madrid”, dice Alí en referencia a la acampada de la Puerta del Sol“

Dumper es un perro tiktoker con más de 12.000 seguidores en sus redes sociales. Alí es su dueño y su adiestrador. Están encantados porque han recuperado la playa, pero preocupados por la situación que se ha creado. Y un poco cansados. De todo y de todos. “Ustedes también tienen ahora tiendas en Madrid”, dice Alí en referencia a la acampada de la Puerta del Sol. “Es que eso es muy español”, bromea José con cierta resignación. Y les dejo con sus mascotas cuando la luz del sol está cayendo estrepitosamente antes de hacerles una foto.

José, Alí, Tyson y Dumper en la playa de Calamocarro, Ceuta.

José, Alí, Tyson y Dumper en la playa de Calamocarro, Ceuta. S. RIESCO

Juan Antonio, el taxista, asegura que más adelante, a las playas de Punta Blanca y de Benzú, apenas llegaron los inmigrantes, que no merece la pena seguir. Damos la vuelta y se ve de frente Ceuta blanca, iluminada por la caída del sol. Una maravilla sobre el mar. Bromeo con el taxista y le digo que ha dejado lo mejor para el final. “Esto no es nada, tiene que venir en verano y subir al mirador. Ceuta es la ciudad más bonita del mundo”, asegura el conductor caballa.

"Tenían que venir los reyes todas las semanas"

Son las siete. Tengo media hora antes de ir al ferry a recoger la tarjeta de embarque, pasar el arco de metales y el control de identificaciones previo al regreso sobre las olas del Estrecho. Nos da tiempo a ir al colegio que van a visitar los reyes el martes, es el CEIP Vicente Aleixandre, en el barrio de Manzanera, relativamente cerca del puerto.

Vallas y cinta policial prohiben aparcar en las inmediaciones del colegio que visitarán los reyes.

Vallas y cinta policial prohiben aparcar en las inmediaciones del colegio que visitarán los reyes. S. RIESCO

Subimos por la Avenida Otero, que es la calle principal que lleva al colegio. No hay coches aparcados en los lados. “Es para evitar que pongan coches bomba”, asegura el taxista. Hago foto a las vallas y la cinta que ha colocado la policía. En la calle peatonal que da entrada al colegio hay cientos de flores apiladas en la acera. Junto a ella conversan dos trabajadores del servicio de limpiezas y el encargado de vigilar el enorme jardín improvisado.

Carmen Tineo barre las calles junto a las flores que se colacarán con motivo de la visita real.

Carmen Tineo barre las calles junto a las flores que se colacarán con motivo de la visita real. S. RIESCO

El jardinero, que no puede decirnos nada, sonríe y asiente cuando bromeamos sobre lo bonitas que son las flores que han traído para que los reyes vean los alrededores del colegio y de la barriada bien aseados. Enseguida uno de los empleados de la limpieza comenta que acaba de pasar una vecina y le ha dicho que “tenían que venir los reyes todas las semanas” porque “las losetas llevaban media vida rotas y en una mañana las han puesto nuevas”.

Las losetas de la calle peatonal por la que se accede al CEIP Vicente Aleixandre han sido renovadas.

Las losetas de la calle peatonal por la que se accede al CEIP Vicente Aleixandre han sido renovadas. S. RIESCO

Han pasado casi dos meses y medio. El pequeño apéndice español del norte de África no ha parado de recibir visitas de autoridades nacionales y locales de uno y otro partido acusándose mutuamente de faltar a sus responsabilidades para aliviar la presión que sufrían los ceutíes sin menoscabar los derechos humanos de los migrantes, especialmente de las mujeres y los niños que son los más vulnerables. El martes está anunciada la primera visita oficial de los reyes de España a la ciudad. En Ceuta, siempre acogedora, les harán sitio.