Un trabajador denuncia que los peones de una obra en Valladolid viven en su interior en condiciones insalubres
- Los vídeos muestran al menos cinco camas y zonas comunes con excrementos de animales
- El promotor y la subcontrata encargada de la obra aseguran que se trata de zonas de descanso para los guardas
En La Cistérniga, Valladolid, la denuncia de un trabajador pone el foco en las condiciones en las que podrían estar viviendo varios peones de una obra. Las imágenes grabadas por un empleado subcontratado muestran camas y colchones en el suelo de distintas habitaciones y salones de chalés todavía sin terminar, además de zonas comunes con aparentes deficiencias higiénicas. El denunciante asegura que una decena de obreros, en su mayoría extranjeros, reside en estas instalaciones mientras se prolongan los trabajos.
Colchones en el suelo y excrementos de roedores
En los vídeos se aprecian al menos cinco camas y colchones repartidos por distintas estancias de los chalés inacabados. También aparece una cocina en condiciones higiénicas deficientes, con excrementos de roedores junto a la zona de preparación de alimentos, según el denunciante.
“Hay cagadas de rata, no tienen seguridad ninguna. Son condiciones que no son habitables“
Manuel -nombre ficticio para proteger su identidad- asegura que la empresa extremeña Propeis, promotora de la obra, le encargó realizar una acometida eléctrica en tres de los chalés para que pudieran alojarse allí alrededor de diez empleados, en su mayoría magrebíes, durante el desarrollo del proyecto. Según su testimonio, los trabajadores ya estarían viviendo en el recinto.
El denunciante asegura condiciones insalubres para vivir
"Lo corroboro porque, de hecho, nosotros hemos estado preparando allí instalaciones para la gente”, asegura Manuel, y añade que “está todo prácticamente en obras y sucio. Hay cagadas de rata”. Condiciones que “no son habitables”, asegura, para “personas trabajadoras de la obra”.
La promotora y la subcontrata niegan que haya trabajadores alojados
El proyecto, ahora llamado “Residencial Villas del Alto”, consta de 82 adosados, cuya obra se paralizó en 2009 tras la quiebra de la promotora original por la crisis inmobiliaria. En 2025 la empresa extremeña Propeis Inversiones compró la obra y a finales de año comenzó a trabajar en ella.
La obra, ahora de Propeis estuvo parada 16 años
La promotora, afincada en Cáceres y con apenas 10 empleados, subcontrató a varias empresas para la ejecución de la obra, entre las que se encuentra la también cacereña Procon Grupo Valverde, que es la responsable de la obra en La Cistérniga. Además, Propeis subcontrata otras empresas para trabajos de alicatado, electricidad o fontanería, entre otros. Fue uno de estos trabajadores externos el que dio la voz de alerta en lo que podría ser una situación de abuso laboral.
El consejero delegado de la promotora, Epifanio Manzano, niega que haya empleados viviendo en las instalaciones y apunta a la posible presencia de personal encargado de la seguridad. "Habrá alguien de control de seguridad, pero viviendo, no”, asegura a RTVE. La misma versión mantiene el encargado de obra, Raúl Valverde. Según explica, las instalaciones cuentan con espacios habilitados para comer, cambiarse de ropa y descansar durante la jornada laboral, pero no para alojar a los trabajadores.
“Aquí no se aloja nadie. Tenemos zona de descanso para comer el bocadillo y vestuario“
Valverde asegura tajante que en la obra "no se aloja nadie”, y preguntado por los colchones que aparecen en las imágenes, responde que son "del guardia, por si tuviera alguna vez necesidad de descansar un poquito". El encargado afirma que cuentan con dos colchones para los vigilantes y, a la pregunta de por qué en los vídeos aparecen cinco camas diferentes, reacciona: "Bueno, ¿y si tenemos diez? No sé qué estamos haciendo mal".
De confirmarse los hechos denunciados, que el trabajador ha remitido a la CNT, las condiciones de alojamiento y seguridad en las que presuntamente se encuentran los trabajadores podrían tener consecuencias legales para las empresas responsables, al poder constituir un delito contra la seguridad y la salud laboral.