Las víctimas de Adamuz se unen a las de otras tragedias para exigir responsabilidades: "Puede volver a ocurrir"
- Otras víctimas como las del accidente de Spanair o el de Angrois comparten las "lecciones aprendidas"
- Reclaman más seguridad en el transporte ferroviario y aéreo en unas jornadas en el Congreso
Cada tragedia ocurrida en viajes en tren, avión o metro es distinta, pero todas comparten algo crucial. Desde el accidente del Yak-42 en 2003, pasando por el de Spanair en 2008 y llegando al de Adamuz en 2026, en todos ellos las víctimas han sufrido la falta de respuesta de las autoridades -de distinto color político- y procesos judiciales que se alargan durante años, profundizando en la desgarradora herida que ya sufren los familiares de los muertos en estas catástrofes.
Así lo han puesto en común asociaciones de víctimas de estos y otros siniestros en medios de transporte reunidas en el Congreso este jueves. "Hoy me veo aquí por la irresponsabilidad de unos, la inoperancia de otros y la ineptitud de muchos", ha arrancado el presidente de la Asociación de Víctimas del Descarrilamiento de Adamuz, Mario Samper.
Él es el impulsor, junto a Pilar Vera, presidenta de la Asociación de Afectados del Vuelo JK5022 de Spanair, de estas jornadas bautizadas como 'Voces de la tragedia'. Han visto en cada siniestro "muchos puntos en común y muchas situaciones que corregir", y apuntan principalmente al Estado como el principal responsable.
De aquí saldrá, previsiblemente, una serie de propuestas dirigidas al Gobierno para reclamar más seguridad en el transporte, aunque las víctimas han reconocido que el actual momento político, con las Cortes disueltas y elecciones adelantadas al 29 de noviembre, dificulta que se tomen medidas. Aun así, Samper le ha quitado importancia a este "impasse": "No creo que sea muy significativo, llevamos nueve meses y no ha habido muchos avances, no cambiará por dos meses más".
"Estuvo un carril roto 22 horas y nadie lo detectó"
Como ha recordado este representante de las víctimas de Adamuz, han pasado 263 días desde aquel accidente, una de las peores tragedias ferroviarias en las últimas décadas en España. 46 personas murieron y decenas resultaron heridas tras el choque de un tren Alvia y uno de Iryio en la provincia de Córdoba el pasado 18 de enero.
A pesar del tiempo que ha transcurrido desde el accidente, Samper -que viajaba en el tren Alvia- ha lamentado que "estamos exactamente en la misma situación que antes". "Hay cientos de roturas de carril en la alta velocidad española y en cualquier momento puede volver a ocurrir. No se ha puesto ningún medio para que no ocurra, salvo la limitación de velocidad, pero en vez de descarrilar a 280 kilómetros por hora se descarrilará a 200".
"Estuvo un carril roto durante 22 horas y nadie lo detectó, pasaron 29 trenes por encima", ha recalcado. Samper apunta como responsable directo al ministro de Transportes, Óscar Puente, pero por extensión a todo el Gobierno, ya que la investigación por el momento apunta a un fallo en la infraestructura -una rotura del carril- como causa del accidente.
En su última reunión con Puente le trasladaron 11 peticiones, entre ellas un encuentro con las víctimas o que la tragedia se reconozca como accidente laboral, y de estas "a día de hoy no se ha cumplido ninguna".
Lamentan la falta de actuación de la AITAT
Ha lamentado también la falta de actuación de la Autoridad Administrativa Independiente para la Investigación Técnica de Accidentes e Incidentes ferroviarios, marítimos y de aviación civil (AITAT), creada el pasado julio al unificar la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) -que hasta ahora llevaba la investigación de la tragedia de Adamuz- junto a los órganos equivalentes en transporte marítimo y aéreo.
Según ha revelado Samper, el presidente de la AITAT, Gonzalo Guillén, le trasladó que no había emitido un informe de recomendaciones sobre seguridad en el transporte ferroviario porque "le haría mucho daño a Adif". Pero Guillén, presente en la sala por invitación de las víctimas, ha negado este extremo y ha justificado no haber emitido ningún informe por falta de medios y de "tiempo material", ya que este órgano apenas lleva existiendo tres meses. En la sala Ernest Lluch del Hemiciclo, donde ha tenido lugar el encuentro, se han vivido momentos de tensión en el intercambio entre distintas víctimas y este alto funcionario.
El representante de las víctimas de Adamuz ha denunciado que la AITAT ya ha reconocido que la investigación excederá "el tiempo legal máximo de un año" y ha pedido celeridad para analizar en laboratorio los carriles afectados. También ha criticado que las indemnizaciones todavía no han llegado a todos los afectados por una cuestión burocrática.
Pero su principal crítica ha ido contra la falta de seguridad en los trenes. "Hay millones de personas montándose en el tren jugando a la ruleta rusa. Lo que tenemos es miedo", ha afirmado Samper.
"Por no hacer bien lo de Angrois ocurrió lo de Adamuz"
Ha sido especialmente contundente en su intervención el portavoz de la Asociación Plataforma Víctimas Alvia 0415, Jesús Domínguez, quien ha afirmado que "por no hacer bien lo de Angrois, por no investigar correctamente y por no tomar las medidas que hay que tomar ocurrió lo de Adamuz". La tragedia de Córdoba "no es una casualidad, es una consecuencia", ha asegurado, recordando el accidente ocurrido en 2013 en Santiago de Compostela, que con 80 víctimas mortales es el peor de la alta velocidad española.
"Cuando no se investiga, aparte de 80 muertos hay otros 46. Hay una responsabilidad de los gobiernos", ha criticado, y ha citado el caso de Japón, que "no tiene ningún muerto ni ningún herido" en toda la historia de su red de alta velocidad. Mientras, España ostenta un "récord de muertos" y "aquí no paga nadie", salvo el "último eslabón de la cadena, que es el maquinista". Tras aquella tragedia solo fueron condenados -en 2024, 11 años después- el conductor del Alvia y un directivo de Adif, aunque este último fue absuelto este mismo año.
Domínguez ha cargado contra la falta de independencia de la comisión de investigación (entonces CIAF) y de la justicia. En la sala, otros investigadores de este órgano y del Ministerio de Transportes han reconocido que en el pasado existía esta falta de independencia.
"El informe de Angrois es infame", ha criticado Jorge Rodríguez, un investigador que trabajó durante 40 años en Transportes. Ha añadido que "hace muchísimo daño al ferrocarril" y ha recalcado que "hay recomendaciones de seguridad que no están en el informe", ya que fueron eliminadas por los directivos.
Otros investigadores de la actual AITAT han reconocido que, si bien en el pasado los informes podían ser censurados cuando llegaban a altas instancias, y que había "opacidad y falta de transparencia", en la actualidad ya no es así. "Trabajamos con plena independencia", ha afirmado el investigador Javier Hernández.
"Que otros no sufran lo que nosotros hemos sufrido"
Pilar Vera, tía de uno de los 154 muertos en el accidente de Spanair en Barajas en 2008, ha apuntado en su intervención que están aquí para "que otros no sufran lo que nosotros hemos sufrido" y para que "las lecciones aprendidas" sirvan para el bien común.
Ha reconocido que hay un largo "camino recorrido" gracias a la lucha de asociaciones como la suya. Se ha logrado la unificación de las agencias de investigación en 2024, la creación de un protocolo de atención y asistencia a las víctimas en 2013 -que sirvió para que otros afectados como los del vuelo de Germanwings en 2015 recibieran un mejor trato-, que Protección Civil contemple también los siniestros aéreos o medidas para que los medios no reciban antes la información sobre una tragedia que las víctimas.
Sin embargo, ha lamentado que el sistema tiene todavía "agujeros" y que las víctimas siguen asistiendo "impotentes" a que se repitan los mismos errores en cada catástrofe. Ha reclamado aprobar una "ley nacional de asistencia a ciudadanos afectados por tragedias", en cuya elaboración participen el poder legislativo, el ejecutivo y el judicial. También ha pedido que la Justicia refuerce y dé apoyo a los juzgados de instrucción, donde recaen las investigaciones sobre los siniestros sin que tengan los medios para llevarlas a cabo.
"No le deseo a nadie esa sensación de desamparo ni de soledad"
Las jornadas han contado con testimonios desgarradores, como los de Águeda Rueda, que perdió a su sobrino en el accidente del vuelo Swiftair en Malí en 2014 -en el que hubo seis tripulantes españoles fallecidos- y que ha relatado entre lágrimas la "pesadilla" que vivió para recuperar sus restos. "No le deseo a nadie esa sensación de desamparo ni de soledad", ha trasladado.
También sufrieron para identificar a sus familiares los miembros de la asociación de víctimas del accidente del Yak-42, ya desaparecida. "Cuando las asociaciones hablan siempre hay mucha incomodidad, porque hablamos de los incumplimientos y de sus consecuencias", ha afirmado Miguel Ángel Sencianes, hermano de uno de los 62 militares muertos y quien era presidente de aquella asociación.
Tuvieron que esperar 14 años para que hubiera "juicios e identificaciones". "Se supo toda la verdad, pero a costa del sufrimiento de muchos padres y madres", ha contado. Consiguieron la verdad, pero no la justicia. "Nos la robaron", ha denunciado, tanto el Gobierno del entonces presidente José María Aznar (PP) como el posterior del PSOE, ya que el perdón del Ministerio de Defensa no llegó hasta 2017.
“O cambia este Estado, o la sociedad, o volverá a pasar y volverán a maltratar a las familias”, ha rematado. Las asociaciones se reunirán próximamente y entonces se conocerá qué medidas concretas piden al próximo Gobierno.