Enlaces accesibilidad

Las cuentas económicas para adelantar elecciones: sin Presupuestos, con la inflación disparada y récord de PIB

  • Los analistas pronostican que los precios seguirán subiendo, lo que hubiese perjudicado a Sánchez
  • Muchos indicadores permiten al Gobierno presumir de gestión, pero otros lastran a las familias
Pedro Sánchez y Carlos Cuerpo
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el ministro de Economía, Carlos Cuerpo, siguen el debate de los dos decretos de vivienda en el pleno del Congreso. Eduardo Parra Europa Press/Eduardo Parra
I. P. Chávarri

El momento económico que vive España va por barrios. El Producto Interior Bruto (PIB) crece con fuerza, un 2,8% en 2025, el paro, en 2,3 millones de personas, se mantiene en niveles previos a la gran crisis de 2008, pero la inflación ha escalado a un 5% y la crisis de acceso a la vivienda y la movilización social han precipitado el adelanto electoral. El contexto en el que Pedro Sánchez ha decidido disolver las Cortes es delicado y, desde un punto de vista económico, quizás sea el mejor para los cálculos electorales del presidente. Muchos analistas coinciden al advertir que la situación puede empeorar en los próximos meses, con el gran temor a nuevas subidas de precios con una energía y petróleo disparados.

"Desde una perspectiva estrictamente macroeconómica, no estamos ante una situación de emergencia que obligue a acudir a las urnas", defiende José Antonio Vega, profesor de Economía de Comillas ICADE. Pero la posibilidad de que los españoles perciban un deterioro económico en sus bolsillos es un escenario en el que ningún candidato a la reelección se quiere ver y varias señales apuntan en esa dirección. "Inflación todavía elevada, fuerte presión sobre vivienda y coste de vida, deuda pública elevada, dificultades presupuestarias y una percepción económica de muchos hogares que no necesariamente coincide con los buenos datos agregados", añade Vega.

El profesor pone el foco en una cuestión clave: la capacidad de acción del Ejecutivo. El Gobierno de Pedro Sánchez ha concluido la legislatura sin la aprobación de ningún Presupuesto, de hecho, desde la pasada legislatura no ha presentado un proyecto de cuentas en las Cortes. Y estos son la herramienta que permite al Ejecutivo plasmar sus prioridades políticas y asignar los recursos necesarios para su cumplimiento.

"La ausencia de mayorías suficientes dificulta presupuestos, reformas, la cuestión de la financiación autonómica, la política de vivienda o los compromisos europeos y el coste de mantener la situación puede crecer con el tiempo", recuerda Vega. Precisamente, con el adelanto electoral, entre otras muchas medidas, la reforma de la financiación autonómica se ha quedado en el limbo y el Gobierno no ha presentado los Presupuestos Generales del Estado, aunque nada garantizaba su aprobación en el Congreso por la falta de apoyos.

La escalada de precios

Los pronósticos apuntan a una cuesta de enero más pronunciada de lo habitual y eso hubiese sido un gran lastre para Sánchez si hubiese optado por convocar en el primer trimestre de 2027. "Ahora, lo más problemático son los precios que sufren las familias y los problemas de vivienda que estamos viendo estos días", remarca Ricardo Palomo, Catedrático de Economía de la Universidad CEU San Pablo. Y aunque otros indicadores se mantienen, como el empleo y el consumo de las familias, el equilibrio para que la economía no termine por resentirse se complica, en parte por la alta incertidumbre geopolítica.

"En unos meses, la situación podría deteriorarse un poquito más por esa subida de los tipos de interés, por la inflación y el alargamiento en el tiempo del impacto de los precios del petróleo y de los combustibles. Todo genera una sensación de cansancio, de agotamiento financiero para las familias y para las empresas, que empiezan a subir sus costes de producción", añade el profesor del CEU.

Además, el margen de maniobra del Gobierno para intentar revertir los efectos del cierre del estrecho de Ormuz cada vez es más limitado. El Ejecutivo se ha gastado más de 12.000 millones de euros en los tres paquetes de ayudas que ha aprobado para mitigar el impacto del conflicto en Oriente Próximo y, según la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (Airef), no tiene margen para más. La institución, según anunció su presidenta a mediados de septiembre, ha elevado en una décima la previsión del déficit y lo ha situado en un 2,7%. Todavía está por debajo del límite del 3% que establece la UE, pero es otro indicador que se resiente.

No es tan pesimista José María O’Kean, catedrático de Economía Aplicada de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla, que, en una entrevista en RNE recordó este lunes cómo, a pesar de la enorme incertidumbre geopolítica, el mercado ha sabido estos meses resituarse. "Vamos a empezar a consumir el petróleo de Brasil, Nigeria, México, Argentina, y, sobre todo, Estados Unidos. La tensión va a estar ahí, pero vamos a buscar sustitutos. Tras estos años de crisis, la economía se ha ajustado rápidamente y ha encontrado soluciones", defendió.

La crisis de la vivienda

O’Kean puso además el foco en la cuestión de la vivienda y en cómo puede ser un elemento usado por unos y otros en la campaña electoral, aunque con réditos difusos. "No sé si en estos dos meses la presión social va a seguir aguantando o van surgir otros temas", señaló en referencia a las posibilidades reales de que la izquierda pueda capitalizar el momento de efervescencia que se ha generado en la calle tras el desahucio de Maricarmen Abascal, a priori un asunto más beneficioso para los intereses electorales de estos que de los de la derecha.

"Es un problema que afecta a determinadas ciudades, a ciudades que atraen a muchos jóvenes, que además suelen ser turísticas y sufren esa tensión añadida. No es un problema de todo España. Y eso hay que tenerlo en cuenta. No creo que en Soria, León o Jaén la gente vaya a votar con esa presión", defendió sobre la gran cuestión económica que ha provocado el adelanto electoral.