Delcy Rodríguez agradece a Trump retomar las relaciones y apuesta por cerrar las "trincheras" internas en Venezuela
- La presidenta encargada ha asegurado que "habrá elecciones" en el país caribeño
- No obstante, ha pedido construir una "república nueva" desde las "propias instituciones, no la destrucción"
En su primer discurso como presidenta encargada de Venezuela ante la Asamblea General de las Naciones Unidas (ya lo hizo como canciller y vicepresidenta), Delcy Rodríguez ha mostrado su apuesta definitiva por abrazar la tutela de la Administración del presidente estadounidense Donald Trump y separarse del pasado político vivido con el líder chavista, ahora encarcelado, Nicolás Maduro.
La nueva líder chavista ha agradecido a Trump que haya retomado las relaciones diplomáticas con Venezuela y ha valorado como "uno de los más grandes jamás escritos" el acuerdo petrolero con Estados Unidos.
De forma paralela, Rodríguez ha querido poner tierra de por medio con un pasado que "perturbó la vida nacional" y la "relación con el mundo" de Venezuela, en el que "se impusieron beneficios ajenos a los del pueblo", destacando el "estrangulamiento de su vida política interna y la confrontación agudizada con EE.UU.", en lo que parece un intento de desmarcarse de las políticas de Hugo Chávez y Nicolás Maduro, pese a que ella actuó como figura esencial del chavismo.
"Hoy Venezuela renace", ha asegurado la mandataria, que ha pedido cerrar la etapa de las "trincheras" internas y levantar una "república nueva en paz consigo misma" desde las "propias instituciones, no la destrucción", asegurando que "habrá elecciones en Venezuela". Un mensaje con el que quiere defender al Gobierno actual, heredero casi al completo del de Maduro, como participante en el futuro democrático del país.
Reconstrucción moral de la patria
De cara a cerrar esas trincheras, Rodríguez ha defendido que ha abierto un "diálogo político respetuoso" que permitirá realizar un proceso de transformación para renacer como un país "más libre, próspero y reconciliado" que "no esté secuestrado por algoritmos mediáticos".
Ese diálogo va ya por la segunda ronda de negociaciones con el Parlamento opositor paralelo constituido en 2015, pero sigue sin tener en cuenta a los verdaderos líderes de la oposición, Edmundo González Urrutia y María Corina Machado, quien este martes intentó hasta en tres ocasiones regresar a Venezuela por tierra, mar y aire, sin éxito.
Sin aludir a esa situación, la presidenta encargada ha señalado que "la legalidad" (el régimen actual) "puede ser el camino a una legalidad mejor" (la futurible democracia). Como pilares en ese camino, Rodríguez sitúa la reforma jurídica ordenada y el ejercicio responsable y pleno de la política, "con participación real para todos los partidos".
En definitiva, la líder chavista ha reiterado que las elecciones democráticas tendrán que ser un "proceso en igualdad de condiciones para todos" y que el propio "pueblo sabio" determinará cuándo será el momento para ello, dando a entender, como ya dijo Trump, que todavía no se dan las condiciones.
Desde su punto de vista, el país estará preparado para finalizar la transición "cuando no haya restricciones económicas de ningún tipo", se establezca el "respeto a la autodeterminación" de su pueblo por parte de la comunidad internacional y, "de la incertidumbre y el conflicto" se pase a la "democracia plena".
"No es el final de un discurso, sino el comienzo de un compromiso", ha prometido Rodríguez, que ha enfatizado que "vale la pena creer de nuevo" para "construir el país al que muchos quieran regresar y no del que muchos quisieron huir".
Como cierre, la presidenta encargada ha citado a Simón Bolívar con unas palabras que una vez más pueden ir dirigidas a la figura dictatorial de Maduro: "Ni un poderoso, ni un partido, ni una nación; el pueblo es el soberano".
El papel energético de Venezuela en el mundo
En el inicio de su discurso, la dirigente venezolana ha asegurado que su país va a defender el "apego a la paz" y el "rechazo a la violencia" con el uso de "entendimiento y el diálogo frente al conflicto".
Rodríguez ha recordado que su país se sigue recuperando de una experiencia traumática como fue "levantar a sus hijos sobre los escombros" tras el doble terremoto del 24 de junio, por el que ha agradecido la ayuda internacional recibida.
Ante los conflictos que azotan el mundo, la mandataria ha resaltado que "la paz no es una aspiración ingenua, sino la única salida humana". También ha defendido los derechos de respetar la naturaleza, ha criticado el fracaso institucional del comercio global y ha puesto el foco en el dilema energético.
Para este último punto, Rodríguez ha señalado que en el objetivo de alcanzar precios asequibles y la sostenibilidad, "Venezuela juega un papel muy importante", momento en el que ha mencionado el trato sobre el petróleo con Estados Unidos.
Delcy se dirige a la ONU a pocos kilómetros de Maduro
Delcy Rodríguez se ha dirigido a la Asamblea un día después de su encuentro bilateral con Donald Trump, un inédito acercamiento entre ambos líderes que se produjo menos de un año después de que el expresidente venezolano Nicolás Maduro fuera capturado por Washington en una operación militar en Caracas. De hecho, mientras su sucesora se ha dirigido a la Asamblea, él sigue preso en una cárcel de Nueva York situada a escasos kilómetros de la sede de Naciones Unidas.
"Sostuvimos una histórica reunión con el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, con quien conversamos sobre el fortalecimiento de la relación bilateral entre nuestros países y el avance de una agenda de cooperación", dijo Rodríguez sobre el encuentro, celebrado a puerta cerrada y sin acceso de la prensa, a diferencia de los encuentros con otros líderes de Trump en Nueva York.
En su discurso ante la Asamblea General, Trump habló de Maduro como un "criminal" y un "dictador" y presumió del acuerdo petrolero que Washington y Caracas alcanzaron en agosto. Desde Nueva York, la presidenta interina ha dicho que su país sigue abriendo "caminos de diálogo y cooperación", aunque parece ignorar la presencia de Maduro a pocos kilómetros de donde ella se encuentra. Rodríguez fue vicepresidenta de Maduro y, aunque prometió libertad al líder chavista, asumió el poder tras su captura e inició un insólito acercamiento a la Administración Trump.