Arabia Saudí intercepta un dron de los rebeldes hutíes de Yemen que se dirigía a La Meca
- El portavoz de las Fuerzas Reales ha denunciado el "acto atroz" y las milicias niegan la acusación
- Continúa así la escalada de violencia entre los aliados de Irán y las fuerzas del Gobierno reconocido por el reino saudí
La coalición para Yemen liderada por Arabia Saudí ha denunciado en la madrugada de este miércoles el lanzamiento de un dron contra La Meca, asegurando que sus defensas lo han interceptado y destruido y responsabilizando a los rebeldes hutíes del proyectil, en el marco de la escalada de hostilidades.
"Las Fuerzas Reales de Defensa Aérea de Arabia Saudita han interceptado y destruido con éxito un dron hostil lanzado por la milicia terrorista hutí antes de que pudiera entrar en el espacio aéreo restringido de la ciudad santa, La Meca", ha afirmado el portavoz de las fuerzas de la coalición, Turki al Maliki, en un comunicado del mando militar que recoge que la interceptación se produjo al sur de la ciudad.
Al hilo, Al Maliki ha rechazado el "acto atroz", que ha descrito como "un intento de aterrorizar a los visitantes pacíficos de la casa sagrada de Dios y de causar daño tanto a ciudadanos como a residentes". "Este intento hostil quedará como una mancha oscura en el historial de la milicia extremista y terrorista hutí", ha espetado, antes de subrayar que la coalición "no dudará en tomar medidas necesarias y disuasorias contra la milicia terrorista hutí".
Este es el "segundo" intento histórico de los hutíes de atacar la ciudad santa, tras el realizado con misiles balísticos en 2017, ha recordado Al Maliki.
La Organización para la Cooperación Islámica (OCI) ha condenado los "atroces ataques" perpetrados contra La Meca y la región de Medina, afirmando que el objetivo de los hutíes era aterrorizar a la población civil, profanar lugares sagrados y mezquitas e incitar al odio entre los musulmanes de todo el mundo.
En un comunicado, la Secretaría General de la OCI ha declarado que los ataques contra lugares sagrados, mezquitas y bienes civiles constituyen terrorismo que contraviene los valores islámicos, las normas y el derecho internacional. La organización expresa su plena solidaridad con Arabia Saudí y su apoyo a las medidas adoptadas por el reino para proteger los lugares sagrados y a la población civil, así como su seguridad y soberanía.
Los hutíes lo niegan
Sin embargo, los rebeldes hutíes han rechazado la acusación. "Nosotros protegemos La Meca y sus lugares sagrados más que aquellos que los explotan políticamente, y más que aquellos que regalaron su manto a Jeffrey Epstein", ha afirmado a la agencia yemení SABA el integrante del brazo político de Ansaralá -nombre oficial de las milicias-, Mohamed al Fara.
Ha aludido así a los tres tapices enviados desde la Kaaba (edificio sagrado con forma de cubo que se encuentra en el centro de la Gran Mezquita de La Meca y representa el lugar más sagrado del islam) a la isla privada del difunto delincuente sexual convicto, que había construido allí un edificio al que él mismo se refirió como "mezquita", según los archivos desclasificados por el Departamento de Justicia de Estados Unidos citados por el diario The New York Times.
En concreto, se refiere a una kiswa, pieza compuesta anualmente por cientos de artesanos en un taller de la realeza a fin de crear un nuevo revestimiento para la Kaaba. Tiene un coste aproximado de 4,3 millones de euros y para su elaboración se utilizan unos 680 kilogramos de seda cruda y otros 113 de hilo de oro y plata.
Prosiguiendo, Al Fara ha acusado a Riad de "intentar movilizar a los musulmanes bajo el falso pretexto de que se pretende 'atacar La Meca'", entre otras "soluciones externas" que, según él, han buscado las autoridades saudíes tras "fracasar en la consecución de sus objetivos" en Yemen.
"La solución es clara: detengan la agresión, levanten el bloqueo, dejen a Yemen en paz e indemnicen a los yemeníes por los años de guerra y destrucción", ha planteado el responsable hutí, alegando que "solo entonces podrá Arabia Saudí aspirar a la seguridad y la estabilidad". En este sentido, ha aconsejado a Riad que "deje de hacer daño a la gente y vivirán en seguridad y paz". "Seguir por este camino es poner en riesgo la seguridad de Arabia Saudí y de sus instalaciones petroleras vitales", ha advertido el miliciano hutí.
Más de 100.000 personas se han visto obligadas a abandonar sus hogares ante la escalada de violencia en la costa occidental del Yemen, donde han aumentado los enfrentamientos en el último mes entre los rebeldes hutíes, aliados de Irán, y las fuerzas del Gobierno, reconocido internacionalmente y respaldado por Arabia Saudí.
Tras el último intento de ataque hutí, el Departamento de Estado de EE.UU. ha revisado su aviso de viaje para Arabia Saudí, elevándolo al nivel 3 (reconsiderar el viaje). Además, se mantiene vigente una advertencia de nivel 4, que recomienda "no viajar" a Yemen.