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Jordi Savall reivindica a las compositoras medievales: "Detrás de una partitura anónima, hay una mujer" | La Revuelta

El director y músico Jordi Savall visita La Revuelta 15/9/26

El director y músico Jordi Savall visita La Revuelta 15/9/26Sandra Casado

CARLOS VILLANUEVA (La Revuelta)

Jordi Savall está considerado, a sus 85 años, uno de los grandes directores de su generación y una figura de gran relevancia a nivel internacional por su labor en la recuperación y difusión de la llamada “música antigua”, aunque él mismo rechaza esa etiqueta porque “la música vive en el momento en que se canta y se toca”. En su entrevista con David Broncano, el maestro catalán explicaba que “muchas sinfónicas tocan con instrumentos modernos. Yo toco la música con los instrumentos de la época y el tempo correcto”. Además de demostrarlo en una actuación con instrumentos renacentistas, Savall reivindicó también en La Revuelta el valor de las mujeres en la música clásica. “Una orquesta de mujeres suena diferente a una orquesta mixta, pasa algo especial”, reflexionaba, al explicar el motivo por el que decidió formar una orquesta compuesta exclusivamente por intérpretes femeninas.

La figura de las mujeres en la música antigua

Además de músico y director de orquesta, Jordi Savall ha desarrollado toda una carrera como musicólogo, recuperando y conservando la historia de la música. Así, explicaba en La Revuelta que, en la época medieval, además de las cantigas de Alfonso X el Sabio o las músicas de los trovadores, se creó también “el códex del Monasterio de las Huelgas, donde unas monjas crearon el primer lenguaje moderno”. Algo que le sirvió para exponer que, a diferencia de los hombres, que “siempre ponen su nombre”, las mujeres “no se atrevían” a firmar sus composiciones “porque se las catalogaba como sirvientes, incluso en Italia se las trataba como putas”, motivo por el cual quedaron tantas piezas anónimas: “Siempre ha habido discriminación. Siempre que veáis una partitura anónima, pensad que, probablemente, hay una mujer detrás que la compuso”.

Optimismo y proyectos utópicos

Jordi Savall estudió gracias a los préstamos y becas y, aunque ahora reconoce que se gana bien la vida, asegura que tiene “más deudas de lo que gano. Cuando tienes proyectos, tienes que invertir y gastar dinero”. Lo cual conlleva una cierta dosis de riesgo, porque “no siempre es fácil encontrar mecenas” y, “a veces, te sale un déficit de 60.000 euros”. Aun así, sostiene que “sin utopía no hay creatividad. La vida es bella cuando tienes proyectos utópicos”. Como, por ejemplo, seguir publicando discos en formato físico, más aún cuando van acompañados de un libro: “La música tiene que tener un envase con información, texto y fotos para poder disfrutarlo” porque, de lo contrario, en la era de lo digital, “perdemos el contacto físico con la música”.

La emoción de la música en directo

Pero, si algo positivo ve Jordi Savall en esta época, en lo relativo a la música, es que “los espectáculos en vivo siempre están llenos. Necesitamos escuchar a los músicos y los actores”, porque las pantallas y las plataformas “no tienen alma”. Para que pueda darse esa conexión entre el artista y su público, “un buen músico tiene que transmitir emoción. Si no, la música es divertimento. Si no te emocionas con el concierto, no vale de nada”. Tales son las sensaciones que puede llegar a generar la música que el director e intérprete catalán respondía a Las preguntas clásicas de Broncano asegurando que “estar delante de un coro o una orquesta que toca el alma de miles de personas es mucho más que un orgasmo”.

Quizá por eso, y porque “siempre puedes mejorar técnicamente”, el maestro sigue practicando a diario a sus 85 años: “Si un músico no trabaja cada día, el recuerdo de lo aprendido está, pero los músculos no funcionan y te cansas a los 10 minutos”. Y demostró estar en perfecto estado de forma en su actuación en La Revuelta, interpretando la canción popular catalana “El cant dels ocells” y una improvisación sobre la danza renacentista “La gallarda napolitana”.