Más de 100.000 personas desplazadas de sus hogares por la escalada de violencia en la costa occidental del Yemen
- Miles han atravesado el estrecho de Bab al Mandeb para refugiarse en el vecino Yibuti
- La escalada está provocada por el aumento de los choques entre los hutíes y las fuerzas del Gobierno
Más de 100.000 personas se han visto obligadas a abandonar sus hogares ante la escalada de violencia en la costa occidental del Yemen, donde han aumentado los enfrentamientos en el último mes entre los rebeldes hutíes, aliados de Irán, y las fuerzas del Gobierno, reconocido internacionalmente y respaldado por Arabia Saudí. De esos desplazados, unos 2.400, de los que más del 60 % son mujeres, niños y personas mayores, han cruzado el estrecho de Bab el Mandeb, que separa el mar Rojo del golfo de Adén, para refugiarse en el vecino Yibuti en busca de un lugar seguro.
Según la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR), las zonas más afectadas por este desplazamiento de personas son Al Hudeida, Taiz, Lahch, Adén, Abian, Mareb, Al Daleh y Shabua, donde los combates han expulsado a muchos de sus casas, en muchos casos con lo puesto. Entre las necesidades más urgentes figuran el alojamiento, alimentos, agua potable, atención sanitaria y servicios de protección en un momento en que ACNUR señala que las comunidades de acogida y los asentamientos de desplazados están "desbordados".
En este contexto, el acceso para llevar ayuda humanitaria es uno de los principales desafíos debido a la inseguridad, los daños en carreteras, los cortes en las telecomunicaciones y las restricciones de movimientos, especialmente en el litoral oeste y las rutas entre Taiz, Al Turbah y Adén. A esto se suman los desperfectos en el puerto de Mocha, que complican más la logística y el traslado de asistencia.
En su comunicado, ACNUR expresa su "profunda preocupación" por la seguridad y el bienestar de más de 65.000 refugiados y solicitantes de asilo registrados en el Yemen, en su mayoría procedentes de Somalia y Etiopía, que vuelven a quedar expuestos a "graves peligros" debido al conflicto en el país árabe.
ACNUR no descarta que lleguen más refugiados a Yibuti
En el caso de Yibuti, el organismo no descarta que puedan llegar más desplazados desde el Yemen, ya que hay indicios de que muchas personas podrían estar preparando su salida. También existe la posibilidad de movimientos paralelos o secundarios hacia Somalia, donde ya se elaboran planes de contingencia si se materializa esta probabilidad.
La representante de ACNUR en Yibuti, Sandrine Desamours, destaca en la nota que las personas llegan a este país "tras una travesía marítima muy difícil, muchas exhaustas y cargando con las pocas pertenencias que han podido llevarse".
"La respuesta humanitaria ya está bajo presión -ha agregado-. Necesitamos apoyo urgente antes de que lleguen más familias y las necesidades superen nuestra capacidad de resistencia".
Para dar una respuesta a esta crisis, ACNUR tiene equipos desplegados en Obock, en Yibuti, y los recién llegados a este país están siendo trasladados al asentamiento de refugiados de Markazi para registrarlos y poder entregarles ayuda. Ese centro tiene capacidad para unos 5.000 refugiados más, mientras que ACNUR se prepara para la llegada de más de 10.000 personas. "Un gran número son niños y adolescentes, y ACNUR trabaja ya con el Gobierno (de Yibuti) para integrarlos en las escuelas que están saturadas. Necesitamos ayuda antes de que agoten en espacio, el agua, los alojamientos y los servicios esenciales", ha indicado Desamours.
Durante el pasado fin de semana, los hutíes anunciaron que habían tomado la isla de Perim y la ciudad portuaria de Mocha, lo que les permite controlar Bab el Mandeb. Tras este avance, continúan los combates entre los hutíes y las fuerzas gubernamentales en partes de la provincia de Taiz, en el suroeste y en la costa del mar Rojo, donde los efectivos leales al Gobierno reconocido internacionalmente, con sede en la localidad sureña de Adén, tratan de recuperar las posiciones perdidas.
Este avance de los hutíes han puesto en jaque los precios de la energía en un momento en que el estrecho de Ormuz, en el golfo Pérsico, sigue bloqueado por Irán, sin visos de una reapertura próxima. Sobre el 12 % del comercio global marítimo transita por Bab el Mandeb a diario, lo que incluye combustible como el petróleo. Los hutíes han asegurado que garantizan la navegación segura y que solo atacarán los buques saudíes.
A ese respecto, ACNUR ha recordado que la persistencia de la inseguridad en Bab el Mandeb puede tener un impacto no solo al transporte marítimo comercial, sino también el humanitario con destino al Yemen, Sudán y otras emergencias activas en la región y fuera de ella, ya que podría incrementar los costes y retrasar la entrega de suministros de ayuda esenciales. Para afrontar esta situación, ha puesto en marcha medidas de mitigación enviando provisiones de emergencia hacia Sudán y la posibilidad de recurrir a envíos terrestres desde sus almacenes globales en Dubái y Nairobi. Aun así, avisa de que un mayor deterioro podría obligar a desviar las rutas a través del cabo de Buena Esperanza, lo que sumaría entre 25 y 30 días a los plazos de entrega.
Es por todo esto que la agencia de la ONU necesita 14 millones de dólares para cubrir las necesidades inmediatas de las familias desplazadas dentro del Yemen, además de apoyo adicional para Yibuti con el fin de atender a los refugiados.
En 2014, los hutíes, que son chiíes de credo zaidí (una de las ramas del chiísmo), se hicieron con el control de la capital del Yemen, Sana, y tomaron gran parte del norte del país. Un año después, comenzó la guerra entre los hutíes y una coalición suní liderada por Arabia Saudí, que respalda al Gobierno yemení reconocido a nivel internacional y que tuvo que trasladar su sede a la ciudad sureña de Adén.
En 2022, se logró una tregua mediada por la ONU que puso fin a la violencia a gran escala, pero en julio pasado se reactivó y los hutíes impusieron un bloqueo naval para los barcos saudíes.