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El Parlamento británico rechaza legalizar de la eutanasia en Inglaterra y Gales

  • Preveía el acceso a este derecho para enfermos con esperanza de vida inferior a seis meses
  • La Cámara de los Comunes ha rechazado la ley por 286 votos contra 270
El Parlamento británico rechaza tramitar la legalización de la eutanasia en Inglaterra y Gales
Protesta a favor de la eutanasia a las puertas del Parlamento británico Henry NICHOLLS / AFP
RTVE Noticias / AGENCIAS

El Parlamento británico ha rechazado este viernes un proyecto de ley para legalizar la eutanasia en Inglaterra y Gales tras cuatro horas de debates y una votación muy reñida. El proyecto preveía que la ayuda para morir fuera accesible para enfermos con una esperanza de vida inferior a seis meses y requería una solicitud por escrito o el visto bueno de dos médicos y de una comisión de expertos. La Cámara de los Comunes ha rechazado el texto por 286 votos contra 270.

El resultado mantiene sin cambios la prohibición británica de la muerte asistida, lo que prolonga un debate que lleva abierto décadas sobre si se debería permitir a las personas con enfermedades terminales poner fin a sus vidas con asistencia médica y sobre cómo proteger a las personas vulnerables de la coacción si se modificara la ley. El primer ministro británico, Andy Burnham, no ha participado en la votación para no "influir en el debate".

El Gobierno laborista ha adoptado una postura neutral respecto a este proyecto de ley y había invitado a sus diputados a votar según su conciencia.

Segundo intento fallido

Los diputados aprobaron un texto similar hace un año, pero decayó durante su examen en la Cámara Alta, en la que los lores introdujeron cientos de enmiendas que bloquearon la iniciativa hasta que se agotó el plazo. Los partidarios del proyecto de ley volvieron a presentarlo para reanudar su tramitación, pero esta vez ha quedado rechazado y probablemente impedirá que salga adelante al menos antes de las próximas elecciones generales.

'Dignity in Dying', uno de los grupos que defendían el proyecto de ley ha condenado el resultado y ha dicho que se trata de "un revés devastador para las personas moribundas". Sin embargo, han asegurado que este reclamo no va a desaparecer. "El cambio legislativo sobre la muerte asistida sigue siendo una cuestión de cuándo, no de si se producirá", han dicho en un comunicado. Una ley similar ya está en funcionamiento en países como España, Bélgica, Canadá, Suiza, Uruguay o Francia, que aprobó la medida este julio.

La diputada laborista Lauren Edwards, impulsora del proyecto, ha asegurado que se trata de "un resultado enormemente decepcionante" para "los muchos miles de personas con enfermedades terminales y sus seres queridos a quienes se les dio esperanza cuando la Cámara de los Comunes votó a favor de este proyecto de ley el año pasado". Mientras tanto, en su mismo partido, la diputada Janet Daby ha explicado que había dejado de apoyar la medida tras haber tenido "pesadillas sobre la muerte y el hecho de morir" tras votar a favor del proyecto de ley.

El colectivo 'Assist Us To Live', formado por personas con discapacidad y con enfermedades terminales, considera el resultado "una victoria" para "todos aquellos a quienes este proyecto de ley habría puesto en peligro".

El 41% de los británicos apoya la medida

Según una encuesta de YouGov del 7 de septiembre, el 41% de los británicos está a favor de la legalización, frente al 28% que se opone a ella. Hasta la fecha, solo las islas de Jersey y de Man, dependencias de la Corona británica con gobierno propio, han aprobado textos similares, que aún esperan el sello real para poder entrar en vigor.

Durante el debate Edwards ha defendido que mejorar las opciones para morir tenía por qué ir en detrimento de los cuidados paliativos. "Podemos y debemos hacer ambas cosas", ha dicho. Sin embargo, las dudas sobre las garantías para las personas vulnerables han sido el tema central del debate, y los opositores han argumentado que el proyecto de ley podría exponer a algunas personas con enfermedades terminales a presiones para que pusieran fin a sus vidas.

El Parlamento británico también rechazó un intento similar de legalizar la muerte asistida en 2015.