Miguel Ángel Ballesteros: "Nosotros no la notamos, pero tenemos la amenaza yihadista más cerca que nunca"
- RTVE entrevista al general de brigada en la reserva y exasesor de Seguridad Nacional
- En estos años, el yihadismo ha ido adaptándose a las circunstancias y el Sahel es hoy el gran bastión de Al Qaeda y el Daesh
Ha pasado un cuarto de siglo y los que lo vieron o vivieron en directo, nunca podrán olvidarlo. Aquel 11 de septiembre muchos se preguntaban quién estaba detrás, pero pocos apuntaban a un millonario saudí llamado Osama Bin Laden. Y pocos pensaban en un terrorismo global. El yihadismo ya existía, pero entonces no parecía una amenaza tan grande. Los atentados de grupos como Yihad Islámica egipcia o La Vanguardia Combatiente de Siria, se habían dirigido contra los líderes locales, como el presidente egipcio, Anwar Al Sadat, o el Sirio, Hafez Al Asad. Parecía una amenaza local o nacional.
Las primeras señales las envió Al Qaeda con los ataques a las embajadas estadounidenses de Tanzania y Kenia, o contra el portaviones USS COLE. Pero con el 11S, de repente, todo cambió. Pocos conocen tan bien un fenómeno que ha ido adaptándose como el general en la Reserva y exsecretario de Seguridad Nacional, Miguel Ángel Ballesteros.
Pregunta: ¿Qué supuso para el yihadismo un atentado con los efectos que tuvo el 11 de septiembre?
Respuesta: El 11 de septiembre demostró a Occidente lo vulnerable que éramos ante un enemigo como el terrorismo yihadista. Y para los terroristas y para los yihadistas, demostró lo que puede hacer medio millón de dólares, que es lo que le costó la operación Aviones a Osama bin Laden, que lo puso de su bolsillo con apenas 20 personas, que eran los que intervinieron en esa operación.
Y cambió para el mundo todo el sistema de seguridad de los aeropuertos, todo el sistema de la lucha contra el terrorismo. En España, por ejemplo, los militares nunca habíamos participado directamente en la lucha contra el terrorismo. Habíamos tenido el terrorismo de ETA y habíamos estado en dos operaciones, pero en apoyo a fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado.
A partir del 11 de septiembre, la OTAN da un paso al frente. Invocó por única vez en la historia el artículo cinco en defensa en apoyo de Estados Unidos. En su caja de herramientas solo tiene dos herramientas: una, la diplomacia, el artículo cuatro; y otra, la militar, el artículo cinco. En este caso se aceptó esa invocación para emplear el artículo cinco. Así que los militares en España, Reino Unido, en el máster sí que habían participado los militares, pero en España los militares entramos en la lucha contra el terrorismo y todo cambió.”
P: Era, por tanto, un cambio de modelo
R:: Sí, el ataque a domicilio, por decirlo de alguna manera, contra todos los símbolos clave del Estado que era la principal potencia del mundo. Ya estábamos en la posguerra, en la posguerra fría, y atacaron el centro neurálgico financiero. Atacaron el Pentágono. Así que el 11 de septiembre puso de manifiesto que no había fronteras para las acciones del terrorismo. Y que Al Qaeda, en lo que tenía interés, era en atacar el territorio de los países occidentales, de los ‘grandes contaminadores’, como los llamaban. Ese era y sigue siendo su objetivo.
P: A partir de ahí comenzó la ‘guerra contra el terror' de Bush, con esa primera guerra en Afganistán y, digamos, que ahí empezó una ‘época dorada’ de Al Qaeda. ¿Cuáles fueron las características? ¿Se convirtió Al Qaeda en una especie de marca para grupos locales?
R: Sin duda, una buena prueba la tenemos, por ejemplo, en el Grupo Salafista para la Predicación y el Combate en Argelia. Allí, el gobierno argelino silenciaba los atentados, con lo cual no se conseguía el efecto que todo terrorista busca, que es el efecto, el impacto mediático para aplicar el terror. Si nadie se entera de que has cometido un atentado, solo se entera el que ha muerto, pero no la población. ¿Y qué hicieron para resolver ese problema? Juraron fidelidad a Osama Bin Laden y pasaron a constituir el grupo de Al-Qaeda para el Magreb islámico. Y entonces todos los grupos vieron un paraguas importante en Al Qaeda. Esa unificación de formas de combatir, de propaganda. Eso ha sido muy importante para la supervivencia de todos los grupos yihadistas.
Los atentados del 11S en Estados Unidos dejaron casi 3.000 muertos, el ataque más mortífero de la historia ©Arrow Media International
De Al Qaeda al Daesh
Al Qaeda tuvo una sangrienta década. El 11 de marzo de 2004, atacó Madrid y el 7 de junio de 2005, Londres. Hasta 2012, Al Qaeda y sus filiales realizaron más de 900 atentados, la mayoría en países musulmanes. Todo el mundo temía a Bin Laden. Estados Unidos lo localizó y mató casi diez años después y otros líderes fueron cayendo. El bastión de Afganistán desapareció, pero la guerra de Irak había creado uno nuevo. Desde ese caos surgió una nueva generación de yihadistas que tomó el relevo: el autodenominado Estado Islámico, el Daesh. Ellos se convirtieron en la nueva marca global yihadista, superando a Al Qaeda y sembrando el terror en Europa.
P: ¿Qué diferencias sustanciales encontramos entre Al Qaeda y el Daesh? No sé si tanto en términos doctrinales como en términos de funcionamiento.
R: Hay una diferencia que es clave. El Daesh era Al Qaeda, esos terroristas que los americanos en su lucha en Irak habían metido en las cárceles, se juntaron en esas cárceles con altos mandos del ejército de Sadam Husein. Y lo que les transmitieron esos mandos fue: ‘esto de golpear por la noche o cometer un atentado y luego retirarse solo tiene el mensaje del terror; hay una forma más eficaz de combatir que es controlando el territorio’.
Y ahí es donde nace, de la mano de Bagdadi, el Daesh. Ese Estado Islámico se queda con territorio, controla el territorio, y del territorio sale todo: la financiación, el reclutamiento por la fuerza de nuevos combatientes, el pago de impuestos…. Y eso le dio una potencia enorme durante muy pocos años, porque la comunidad internacional sí que supo ver que el terrorismo es peligroso, que hay que luchar contra el terrorismo; pero que lo que es enormemente peligroso es que grupos terroristas tengan territorio controlado. Llegaron a tener un territorio como la mitad de la Península Ibérica, con 8 millones de habitantes dentro, con petróleo, con producción agrícola, con armamento… Y ese Daesh logró también símbolos muy importantes, como fue borrar la frontera entre Irak y Siria, esa frontera que fue fruto de un acuerdo, tras la I Guerra Mundial, de reparto colonial con el que el mundo musulmán, no sólo los yihadistas, nunca ha estado de acuerdo.
P: ¿Dónde están hoy los grandes focos del yihadismo? ¿Es una amenaza tan grande como hace diez años en pleno auge del Estado Islámico?
R: Nosotros no la notamos, pero la tenemos más cerca que nunca. Antes estaba en Afganistán. Ahora lo tenemos en el Sahel: Níger, Burkina Faso y Mali. Ahí están los principales grupos terroristas que se han estado peleando entre Al Qaeda y el Daesh. Pero ahora parece que se ponen de acuerdo y se reparten. ¿Y nosotros? Prácticamente hablo de Europa. Nos hemos retirado de esa zona. Nosotros, en Mali teníamos, por ejemplo, una operación de la Unión Europea. Y claro, todos esos países han caído en manos de golpes de Estado.
Avance del terrorismo en Malí y en el Sahel efe
Toda esa zona la tiene patas arriba. Argelia controla su país y el sur de Taman Reset. En Argelia, bueno, podemos confiar. Otro país que está muy afectado es Túnez, otro Libia, y otro Marruecos. Esta es una de las claves de por qué nosotros tenemos que intentar llevarnos bien con Marruecos, pero sin dejarnos pisar nunca, porque ellos tienen dos herramientas: una es el control de inmigración y la otra es el control del terrorismo que pasa por su región. Pero hoy todo tiene límites y, además, a ellos tampoco les interesa. Al rey Mohamed VI los yihadistas no le tienen mucho afecto.
Gaza y el futuro del yihadismo
Históricamente, desde Bin Laden hasta el Daesh, todos los grupos yihadistas han recurrido siempre al conflicto palestino como elemento de argumentación y propaganda. Bin Laden lo mencionó en 16 mensajes tras el 11S. También Al Bagdadi, el líder del Daesh, lo mencionaba recurrentemente. Era una temática recurrente, un elemento que movilizaba y radicalizaba a los simpatizantes. Desde las masacres en la Franja, ese argumento puede haberse reforzado.
P: ¿Puede ser Gaza un elemento catalizador para una mayor radicalización?
R: Sin duda. Lo que pasa es que Israel está actuando según su interés táctico y particular. Y yo, más que Israel, diría el gobierno de Netanyahu, que es un gobierno donde el moderado es Netanyahu. Formar gobierno en Israel es muy complicado porque, por su sistema, hay muchos partidos, por lo que es necesario hacer coaliciones.
Miembros palestinos de las Brigadas Izz al-Din al-Qassam —el brazo armado de Hamás— incendian un vehículo militar blindado de las fuerzas israelíes cerca de la Franja de Gaza, en Gaza, el 7 de octubre de 2023 Getty Images
Y la coalición es de ultraortodoxos y sionistas, donde esto va mucho más allá de llegar a un acuerdo con los palestinos. No, para ellos es ‘los palestinos fuera’. Este es el tema con las matanzas que se han producido en Gaza, sin duda, están generando la próxima generación de terroristas. Siempre ha sido una excusa. Siempre. Pero mucho me temo que Israel está pensando en su interés nacional y no en si eso genera más radicalidad en todo el mundo musulmán. Pero en mi opinión eso va a ser el caldo de cultivo perfecto para la siguiente generación de terroristas.