Hace 20 años, Estados Unidos lanzó la invasión de Irak. El entonces presidente de EE.UU., George W. Bush, justificó la invasión, que no contaba con el aval de la ONU, para destruir las supuestas armas de destrucción masiva de Saddam Hussein y para liberar al país de un dictador sangriento como primer paso para democratizar Oriente Medio.
Pero la historia de las armas era falsa; Irak no se ha convertido en una democracia estable; y en la región se creó el caldo de cultivo para el yihadismo.
Foto: Imagen de archivo: el marine de EE.UU. Kirk Dalrymple mira cómo es derribada una estatua de Saddam Hussein en el centro de Bagdad (Irak), el 9 de abril de 2003. REUTERS/GORAN TOMASEVIC/ARCHIVO
Se cumplen 20 años de la invasión de Irak por parte de la coalición de países encabezada por Estados Unidos. Ignacio Álvarez-Ossorio, catedrático de Estudios Árabes e Islámicos en la Universidad Complutense de Madrid, asegura en Las Mañanas de RNE tras dos décadas “el balance es bastante agridulce” para el país y explica que la situación queda muy alejada de lo que se prometió: “Que si restaurar una democracia que iba a servir de modelo para el resto de países de la región, que poco a poco iban a dejar de tener regímenes democráticos y convertirse en democracias plenas.” Álvarez-Ossorio recalca que “todavía a día de hoy, 20 años después de esa invasión, desconocemos realmente los motivos que llevaron a actuar así a Estados Unidos y a los otros países que apoyaron esta aventura militar.” E insiste en que todavía Irak no se ha recuperado de la violencia sectaria.
El expresidente estadounidense George Bush confundió, en un discurso, la invasión de Irak que se produjo durante su mandato con la guerra actual que se vive en Ucrania tras ser invadida por Rusia. Bush, de 75 años, corrigió de inmediato el error tras calificar la ocupación de Irak como "totalmente injustificada y brutal" en un discurso pronunciado en la ciudad de Dallas, en el que hablaba de la integridad de las elecciones estadounidenses.
"Las elecciones rusas están amañadas. Los opositores políticos son encarcelados o eliminados del proceso electoral", dijo el expresidente republicano en el evento celebrado en el Instituto George W. Bush de la Universidad Metodista del Sur. "El resultado es la ausencia de controles y equilibrios en Rusia y la decisión de un hombre de lanzar una invasión sobre Irak totalmente injustificada y brutal", indicó. "Me refiero a Ucrania, je", dijo inmediatamente después el exmandatario republicano al tiempo que sacudía la cabeza, entrecerraba los ojos y sonreía. Un lapsus que justificó entre risas por su edad, mientras los asistentes reían.
Estados Unidos invadió Irak en 2003 tras acusar a su presidente, Sadam Husein, de albergar armas de destrucción masiva que nunca fueron encontradas.
El expresidente estadounidenseGeorge W. Bush ha tenido un lapsus y ha confundido la invasión de Irak de 2003, perpetrada por Estados Unidos bajo su mandato, con la invasión rusa de Ucrania.
En un discurso en el Instituto George W. Bush de la Universidad Metodista del Sur, en Dallas (Texas), el expresidente hablaba de la situación política en Rusia y la falta de democracia interna. "Las elecciones rusas están amañadas. Los opositores políticos son encarcelados o eliminados del proceso electoral. El resultado es la ausencia de controles y equilibrios en Rusia y la decisión de un hombre de lanzar una invasión de Irak totalmente injustificada y brutal ... Quiero decir, Ucrania".
Tras rectificar, Bush se excusó con su edad, "75 años", provocando las risas de la audiencia.
Los atentados del 11-S tuvieron un efecto particular, una cuestión menor en comparación con la tragedia. Influyeron en la propia figura del presidente de Estados Unidos. Tras el ataque de Al Qaeda a las Torres Gemelas y al Pentágono, George W. Bush vio disparada su aprobación entre los ciudadanos estadounidenses hasta marcar un máximo histórico.
Una semana antes del 11-S, Bush registraba una aprobación cercana al 50 por ciento, es decir, la mitad de su país lo apoyaba, mientras que no tenía el respaldo de la otra mitad. Tras los atentados, su popularidad aumentó 35 puntos, hasta el 86 por ciento. Y, tras el anuncio de iniciar la guerra contra el terror, alcanzó el 90 por ciento de aprobación ciudadana. Un récord histórico de popularidad para un presidente de los EE.UU. Este incremento se debe al efecto rally round the flag, traducido como "movilización patriótica".
Roger Pardo, subsecretario adjunto de Defensa cuando se produjeron los ataques del 11-S tenía su despacho en la zona donde se estrelló el avión del Pentágono. “La nariz del avión quedó en lo que era mi despacho”. Nos ha contado cómo pasó todo, qué sintió en aquellos primeros momentos y cómo se gestionó la tragedia desde la Administración Bush. Desde el primer momento, asegura, tuvieron claro que el autor de los ataques era Al Qaeda. Pardo mira ahora con tristeza el papel que está jugando su país desde la retirada de las tropas de Afganistán y la llegada de los talibanes: “Estados Unidos ha perdido su credibilidad en el mundo (…) Los talibanes saben que nos tienen arrinconados psicológicamente”.
El expresidente de Estados Unidos George W. Bush, el último republicano en la Casa Blanca antes de Donald Trump y el único de su partido aún vivo, ha telefoneado este domingo al presidente electo, Joe Biden, para felicitarle por su victoria en unas elecciones presidenciales que ha calificado de "fundamentalmente honestas" y que, a su juicio, han ofrecido un resultado "claro", a pesar de la resistencia de Trump a reconocer su derrota alegando, sin pruebas, un presunto fraude.
No. De hecho, ha habido cinco ocasiones en las que el presidente obtuvo menos votos que su rival. La última fue 2016, cuando Donald Trump se convirtió en presidente a pesar de lograr 3 millones de votos menos que Hillary Clinton. En el año 2000, George W. Bush fue elegido presidente a pesar de obtener menos votos que Al Gore. En EE.UU. los ciudadanos no votan directamente al presidente, sino que eligen a los 538 compromisarios del Colegio Electoral que elegirá, en diciembre, al nuevo inquilino de la Casa Blanca.
El sistema de votación de Estados Unidos es un sistema indirecto. El 3 de noviembre los estadounidenses no eligen al presidente, sino a quienes van a elegir al presidente en el llamado Colegio Electoral. A cada estado le corresponden tantos compromisarios como escaños tenga en las cámaras del Congreso. Aunque los electores tienen libertad de voto, lo normal es que se inclinen por el candidato de su sensibilidad respetando la voluntad de los votantes. No obstante, a lo largo de la historia ha habido 9 disidentes que cambiaron el sentido de su voto... aunque su transfuguismo nunca afectó al resultado final.
Han pasado 18 años desde que Estados Unidos decidiera invadir Afganistán. George W. Bush aseguraba que los talibanes tenían los días contados. Les acusaba de albergar a Osama Bin Laden y a líderes de Al Qaeda vinculados con el 11S. Pero casi dos décadas después la guerra continúa. Los talibanes perdieron el poder pero controlan el 46% del territorio y siguen sembrando el terror a diario.