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25 años del 11S

La generación post-11S: ¿Qué piensan aquellos que no vivieron el atentado hace 25 años?

  • 2.996 personas perdieron la vida en los ataques a las Torres Gemelas, el Pentágono y Shanksville
  • 19 terroristas secuestraron cuatro aviones, el último de ellos iba a estrellarse contra el Capitolio
La generación post 11-S: ¿Qué piensan aquellos que no vivieron el atentado hace 25 años?
Un miembro de los equipos de rescate, el 24 de septiembre de 2001 durante las labores de búsqueda entre los restos de las Torres Gemelas del World Trade Center Ted S. Warren / POOL / POOL

11 de septiembre de 2001. Hace 25 años, Estados Unidos y el mundo entero contuvieron la respiración ante un ataque terrorista que cambió para siempre nuestra forma de ver la vida. En apenas unas horas, cuatro aviones fueron secuestrados y utilizados para atentar contra las Torres Gemelas de Nueva York y el Pentágono, mientras otro se estrellaba en Pensilvania. Murieron 2.996 personas y, tras aquel día, el mundo adoptó un nuevo miedo. Pero más allá de las cifras y de las imágenes que dieron la vuelta al planeta, el 11S quedó grabado en la memoria de quienes lo vivieron: dónde estaban, qué estaban haciendo y qué sintieron.

Pero, para quienes nacieron en 2001 o en los años siguientes a los ataques, el 11S no forma parte de sus recuerdos. Conocieron los atentados años después, a través de sus padres, de los medios de comunicación, de los aniversarios televisivos o documentales y películas. Sin embargo, que no vivieran aquel 11 de septiembre no significa que el acontecimiento no haya podido influir en su manera de ver o interpretar el mundo.

La generación post 11-S: ¿Qué piensan aquellos que no vivieron el atentado?

Tras el choque de los aviones contra las Torres Gemelas, los bomberos de Nueva York acudieron al lugar para ayudar en las labores de rescate EFE / PEDRO J. CARDENAS

Juan José, opositor a la Policía de Tenerife nacido en 2001, equipara la importancia del atentado a la de la Segunda Guerra Mundial. "Creo que es de las primeras cosas que aprendes en las clases de Historia, e incluso lo compararía con la Segunda Guerra Mundial a nivel de importancia, es de lo primero que oyes cuando tienes más conciencia", ha explicado a RTVE Noticias. "Es una cosa que cuando descubres que ha pasado de verdad te cuesta creerlo".

"¿Cómo es posible que una serie de eventos tan trágicos puedan darse y ocurrir un mismo día?", se pregunta. "Realmente no me ha afectado, porque no lo he vivido, pero en mí, y en muchísima gente de mi generación, ha creado una mala imagen de la gente musulmana. El 11S ha hecho pensar a nuestra sociedad que todo lo relacionado con la religión musulmana es malo y hemos mirado de forma reacia a gente de esos países", concluye.

Marcos, estudiante de Medicina nacido en 2006, estudió un año en Carolina del Norte, y pudo ver de cerca cómo los estadounidenses viven ese día. "Le dan mucha importancia, en colegios e institutos suelen hacer ceremonias. En la escuela en la que yo estuve nos reunieron en el patio y rezaron. Todas las banderas se ponen a media asta y se ve que el atentado todavía está muy presente", nos cuenta.

Sin embargo, cree que el recuerdo de las víctimas alcanza un nivel político y pierde el objetivo de honrar a los fallecidos. "A mi parecer, todo el rato se le da mucha importancia a que Estados Unidos pudo derrotar a Al Qaeda, que son un gran país, unidos siempre, un sentimiento muy patriota", explica, "lo llevan mucho a lo patriota y no tanto a homenajear a las víctimas". "Se habla más de una manera política y siento que el mensaje para los jóvenes va muy encaminado por ahí".

La generación post 11-S: ¿Qué piensan aquellos que no vivieron el atentado hace 25 años?

Una columna de humo continúa manando del lugar de los ataques cuatro días después del atentado EPA / The New York Times / KEITH MEYERS / POOL / POOL

Julia Cuevas, madrileña nacida en 2001, recuerda haber escuchado lo que pasó durante los atentados a través de las noticias en la televisión cada aniversario. Sabe que se trató de un ataque terrorista contra las Torres Gemelas, pero mantiene una interpretación diferente, motivada por ciertos documentales que trataban el ataque como una conspiración de los Estados Unidos.

"Creo que pudieron ser los propios Estados Unidos quienes provocaron la caída de las Torres para poder empezar una guerra contra Afganistán", cuenta. Para ella, tener conocimiento de lo que ocurrió no ha supuesto un cambio en su mentalidad y separa lo sucedido de su percepción del islam y los musulmanes: "Fue un grupo muy reducido de terroristas que utilizaron el islam y el Corán de manera agresiva", algo que —asegura— es contrario a la propia religión, "realmente no es así".

La experiencia de Eduardo Obando, de 2002, también nacido en Madrid, es diferente. Él aprendió sobre el 11S a través de sus padres, en conversaciones relacionadas con los atentados del 11 de marzo de 2004, con los que suelen compararse en España con el ataque a Estados Unidos.

"Te cambia el pensamiento cien por cien", ha asegurado. Para Obando, los practicantes de la religión musulmana no son terroristas ni tiene desconfianza hacia ellos, pero ha opinado que la asociación entre terrorismo y religión acaba influyendo en la identificación de una "amenaza": "Te hacen pensar que es un musulmán el que puede inmolarse, no un cristiano o un hindú". Un reflejo de cómo algo que condicionó a una generación anterior, puede seguir moldeando la percepción de las futuras sobre temas como la seguridad o la religión.

Imagen de archivo del 11 de septiembre de 2001 del ataque terrorista contra las Torres Gemelas de Nueva York (EE.UU.).

Imagen de archivo del 11 de septiembre de 2001 del ataque terrorista contra las Torres Gemelas de Nueva York (EE.UU.).

Al igual que Obando, muchos jóvenes saben lo que ocurrió por lo que les cuentan sus padres. Es también el caso de Paloma, sevillana nacida en 2002. Sus primeros recuerdos sobre los atentados los tiene de sus padres y los aniversarios en medios de comunicación, documentales o películas.

Además, para Paloma tiene una cierta conexión familiar: sus padres viajaron a Nueva York de viaje de novios apenas tres o cuatro años antes de que se atentara contra las Torres Gemelas, "tenemos una foto de las dos torres en casa, y ahora ahí está el monumento y el memorial con los nombres de las víctimas".

Recuerda las imágenes que ha visto buscando información del tema y que han sido de lo que más ha podido sorprenderla. "Se retransmitió cómo se caían las Torres, la preocupación... la gente se tiraba del edificio para intentar sobrevivir, aunque murieron todos". Ha asegurado que en el momento en que ves lo que pasó, eres consciente de que la inseguridad viene de una "nueva manera de atacar a los civiles".

"Fue la primera vez que atacaron al corazón de Estados Unidos. Atacaron las Torres Gemelas, los aviones atravesaron los edificios… es algo que impactó a nivel internacional", rememora Paloma. Sin embargo, no siente que los ataques le hayan afectado, como sí a sus padres: "A mí, la verdad, no me afecta directamente, es algo que no viví".

Reconoce que otros eventos sí que le han afectado más y le han generado una sensación de incertidumbre mucho mayor por la cercanía de lo ocurrido. Paloma ha explicado que el 11S es más bien un recordatorio de una amenaza que existe y que puede volver a producirse, sobre todo "en un momento de tensión internacional".

Que no le haya afectado como quizá si lo hizo con otros "no significa que le reste importancia", ha aclarado, "simplemente no viví esos instantes, esa incertidumbre".

Fue precisamente eso, la incertidumbre, lo que sintieron quienes fueron testigos de los atentados. Cuando el primer avión chocó contra la Torre norte, que se derrumbaría 102 minutos después, los medios de comunicación hablaban de un accidente. Poco después, cuando la Torre sur fue atravesada por el segundo avión, desmoronándose 56 minutos después, y la opción del accidente se descartó. En los medios aparecieron un nombre y un término: Osama Bin Laden y "atentado".

Andrea González Rodríguez, nacida en 2002, de Madrid, lo ha vivido de manera diferente, ya que la madre de una de sus amigas estuvo presente en los atentados y consiguió salvarse.

"Lo que pasó en Nueva York, puede pasar en otras grandes ciudades", ha reflexionado, comparándolo además con lo acontecido en nuestro país: "Un poco como el 11M, fue un atentado que hizo mucho daño a toda la población en general, aunque el 11S se conoce más mundialmente".

Sobre su conocimiento del suceso, señala que forma parte del conocimiento medio de la sociedad: "No recuerdo cuándo lo escuché o lo aprendí, creo que es un poco de cultura general, siempre se hace hincapié en los medios de comunicación, hay actos memoriales… te acabas enterando, es ver las noticias y tener cultura general".

Asimismo, admite que el impacto psicológico ha evolucionado con el tiempo: "No he sido tan consciente de pequeña, solo me enteré de qué iba el atentado. Pero yo soy de Madrid y es verdad que, a día de hoy, intento evitar toda aglomeración, por ejemplo, Navidades o épocas fuertes, porque sé que esto puede volver a ocurrir".

Pablo Díez Carrillo, nacido en 2004 (22 años), graduado en Derecho y de Jerez de la Frontera (Cádiz), analiza el impacto global del suceso: "Fue una tragedia mundial, porque no solo afectó a Estados Unidos, sino que corrió por todo el mundo", considera. "El atentado fue una respuesta de Al Qaeda por las tropas de EE.UU. y sus bases en Medio Oriente", analiza este joven más interesando en las implicaciones geopolíticas.

Coincide con otros entrevistados por RTVE Noticias sobre lo fácil que se puede saber sobre el ataque: "Probablemente siendo más niño lo escuché, pero cuando lo estudié más a fondo ya fue acercándome al bachillerato, con 17 años, por la historia contemporánea". Para Pablo, la perspectiva se mantiene: "El punto de vista no cambia. Un acto terrorista es un acto terrorista en Estados Unidos y en cualquier parte del mundo".

Una torre icónica de Nueva York sufre un daño catastrófico, con una masiva columna de humo oscuro elevándose hacia el cielo azul despejado.

Los atentados del 11S en Estados Unidos dejaron casi 3.000 muertos, el ataque más mortífero de la historia ©Arrow Media International

Desde el punto de vista visual y mediático, destaca el impacto de las imágenes que se compartieron: "La imagen más impactante fue cómo literalmente se estampa el avión". "Cualquier persona que escucha sobre el atentado le crea una curiosidad de querer ver qué fue lo que pasó allí. De los vídeos, ver cómo el avión desaparece entre las torres o la gente se tiraba del edificio porque se ahogaba o se quemaba… hay grabaciones del suelo y está rojo de todos los que se tiraron", recuerda sobre los imágenes vistas luego tantas veces en la televisión.

Fue Ana Blanco quien presentaba el telediario aquel día, un informativo que se alargó durante siete horas, retransmitiendo todo lo que ocurría. Se le considera el telediario más largo de la historia de TVE.

Lo que ocurrió el 11S

El 11 de septiembre de 2001, 19 terroristas secuestraron cuatro aviones: el 11 y el 77 de American Airlines y el 175 y el 93 de United Airlines.

Ese martes, un primer avión se estrella contra la Torre Norte del World Trade Center, el conocido centro financiero de Nueva York —que acoge alrededor de 50.000 trabajadores— entre los pisos 93 y 99. A los pocos minutos había comienzo la evacuación del complejo, cuando el segundo avión colisiona contra la Torre sur.

En esos momentos apareció el nombre que, durante tantos años, ha desatado el terror en medios: Osama Bin Laden. Ya no se habla de un accidente, se habla de atentado.

La mañana se convirtió en una espera insoportable para quienes fueron testigos del atentado y más aún para quienes lo vivieron. Después de 56 minutos ardiendo, la Torre sur se desmorona en una gigantesca nube de polvo, humo y escombros. Tres minutos más tarde, el cuarto y último avión secuestrado por los terroristas se estrellaba en un campo de Shanksville, Pensilvania, tras un motín de los pasajeros contra los secuestradores.

En medio del caos que viven los neoyorquinos, el alcalde de la ciudad evacua el sur de Manhattan y comienzan las horas protagonizadas por el discurso de George W. Bush desde el Despacho Oval y por la aparición de los primeros supervivientes.

El sur de Manhattan quedó sepultado por el caos y el terror. Murieron 2.606 personas en Nueva York, tanto dentro de las Torres Gemelas como en las inmediaciones. Los 265 ocupantes de los cuatro aviones también murieron. Un total de 2.996 víctimas en un ataque que cambió la forma de ver el mundo.

Estos testimonios muestran, de formas muy variadas, que el 11S no se ha olvidado, pero sí que deja de ser un recuerdo vívido y se convierte en un evento histórico de los libros de Historia. Los ataques se siguen recordando a través de los padres, los medios de comunicación o la cultura general. Los ataques cambiaron el mundo, pero hay una generación que nació con esos cambios ya instaurados y para ellos son lo de toda la vida.

Conocer lo que ocurrió no siempre tiene un impacto en la forma de ver las cosas para unos, mientras que para otros puede condicionar la percepción de ciertos rasgos o la geopolítica. Sea como sea, el distanciamiento en el tiempo juega un papel importante en estas percepciones.

Ellos no vivieron los ataques, no sintieron el miedo al ver lo que ocurría. Su imagen es una herencia de aquellos que sí recuerdan dónde estaban o qué hacían cuando el mundo quedó en vilo antes los ataques del 11 de septiembre de 2001.