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Ceutíes musulmanes, hartos tras semanas de acoso: "Somos españoles. Parece que tenemos que ir con un DNI en la frente”

  • Desde la entrada masiva de finales de julio se han dado varios casos de acoso a españoles con rasgos marroquíes
  • "No tienen por qué agredirnos ni a nosotros ni a ellos", dice una vecina de uno de los barrios con más musulmanes
Manifestación en Ceuta con mujeres expresando sus demandas, sosteniendo una bandera de España. Se aprecian edificios urbanos y vehículos al fondo.
Un grupo de mujeres musulmanas participa en una manifestación en Ceuta para exigir una solución a la crisis abierta tras la entrada masiva de migrantes de finales de julio Rodrigo García

La comunidad musulmana es un pilar fundamental en el tejido social de Ceuta. Se calcula que de los casi 84.000 habitantes de la ciudad autónoma, más de 31.000 son españoles que profesan el Islam. Y junto a cristianos, judíos e hindúes integran el modelo de convivencia cohesionada y diversa de la llamada "ciudad de las cuatro culturas". Pero desde la entrada irregular de miles de personas procedentes de Marruecos a finales de julio, la tensión está al límite: algunos ceutíes han sido víctimas de acoso al ser confundidos con migrantes.

"La niña ha venido a la manifestación en apoyo a lo que estamos viviendo todos en la tierra y saltó una señora y un caballero y por el tono de piel, porque es muy morena, le han pedido el DNI, aunque no son autoridad, y le han llamado "¡invasora!". Así lo explica Fátima, tía de la menor, a RTVE Noticias tras encontrárnosla muy disgustada explicando la situación a un grupo de personas tras participar en una de las muchas movilizaciones vecinales en las que se exige soluciones a la crisis migratoria.

Cuenta que la menor, de 13 años, es la quinta generación de españoles en su familia. "Parece que tenemos que reivindicar constantemente nuestra españolidad e ir con un DNI en la frente. Luego se nos dice que por qué no acudimos a las manifestaciones, ¡pero es que es imposible acudir porque tenemos que estar constantemente diciendo lo que somos!", remarca.

"Somos caballas -gentilicio popular de los ceutíes-, españoles, a mucha honra, y defendemos nuestra tierra. Lo que no podemos ya es sufrir este acoso, esta violencia verbal", asevera. "Esto se va a denunciar, esto no se va a quedar así, porque esto es un delito de odio", concluye.

La tía de una niña musulmana confundida con un migrante en Ceuta Rodrigo García

"Como no haya soluciones, esto va a ir a más"

Al caso de la niña se suman otros. Este mismo lunes, según El Faro de Ceuta, un hombre ha asegurado que otros dos le han increpado y señalado como uno de los miles de marroquíes irregulares que permanecen en la ciudad desde hace más de un mes, pese a tener DNI español. Un confuso episodio que tiene diversas versiones.

Asimismo, el 17 de agosto un periodista ceutí fue agredido cuando cubría una protesta. En un video grabado con teléfono móvil se ve a un hombre que se dirige a él y le da un manotazo que hace que el dispositivo con el que estaba grabando se cayera al suelo. "¡Que soy de Ceuta, imbécil!", acierta a decir el joven comunicador en medio del estupor de otros vecinos y compañeros de prensa. "Eso es lo que estamos viviendo aquí, así está la gente aquí en Ceuta", se escucha decir a una mujer. "La culpa la tiene el Gobierno con la política", opina otra a los gritos.

En el video se ve también, cómo, cuando el agresor parece darse cuenta de que el chico -empleado del diario El Pueblo de Ceuta- no era un inmigrante, le pide disculpas y trata de darle la mano.

Lidia y Fati, dos vecinas musulmanas de Ceuta Rodrigo García

"Como no haya soluciones, esto va a ir a más, va a ir a más. Y van a pasar desgracias. Por eso queremos soluciones ya, tanto para ellos (los migrantes) como para nosotros, porque ellos también son víctimas", explica a RTVE Noticias Fatiha Abdel-lah, secretaria de la asociación de vecinos del barrio El Príncipe Alfonso, el que tiene mayor concentración de población musulmana en Ceuta. En su día a día, la mujer está tomando decisiones orientadas a evitar posibles problemas.

Por ejemplo, evitó ir a la multitudinaria manifestación en Ceuta del pasado miércoles, que se celebró a la par que en otras ciudades de España en señal de apoyo al pueblo ceutí y en la que el presidente de la ciudad, Juan Jesús Vivas, aseveró que Ceuta se defiende "con todos los ceutíes juntos y unidos, vivan donde vivan, piensen como piensen, recen como recen, se llamen como se llamen".

"No fui porque sé que siempre va a haber alguien que la va a estropear, entonces prefiero mantenerme al margen, porque sé que no voy a soportar que me insulten como musulmana, porque yo soy ceutí, soy caballa de nacimiento. Esta es mi tierra, la quiero defender, pero soy de religión musulmana y no voy a permitir que alguien insulte a los musulmanes, porque ya me está insultando a mí".

Al lado de Fatiha está Lidia, vecina de la barriada del Príncipe Felipe, que pertenece al mismo barrio. "Es verdad que por nuestro color de piel, somos de origen marroquí y nos confunden... Que no tienen por qué confundirnos y no tienen por qué agredir ni a nosotros ni a ellos", subraya.

Hablamos con ambas pocos minutos antes de que empiece una protesta que va a recorrer algunos de los barrios de la periferia de Ceuta, los más castigados por la crisis, con miles de migrantes irregulares deambulando o durmiendo por sus calles.

Vecinos de Ceuta se manifiestan para pedir una vuelta al cole segura

Más del 85% de los extranjeros que viven en Ceuta son de Marruecos

Según el más reciente Estudio demográfico de la población musulmana en España elaborado por la Unión de Comunidades Islámicas de España (Ucide), en Ceuta viven 31.275 musulmanes españoles y 4.430 extranjeros, casi todos marroquíes. Junto a Melilla, es la región en la que más españoles practican el Islam.

En cuanto a los extranjeros asentados en territorio ceutí, más del 85% son marroquíes. En concreto, según el más observatorio demográfico del CEU CEFAS, los nacidos en el país vecino representan el 11,8% de la población total de la ciudad. Pero más allá de eso, hay una amplia segunda y tercera generación -los hijos y nietos de inmigrantes originales-, nacidos ya en España.

Es el caso de Abdellah Mustafa, presidente de la Asociación de Vecinos de Sidi Embarek, que durante la crisis está gestionando un campamento para mujeres y niñas hasta que les den lugar en un centro de acogida oficial. También integra la plataforma Unidad Contra la Injusticia. "Coexistimos entre varias culturas, nos respetamos, eso es algo indiscutible. Nadie ataca a nadie por ser musulmán ni nadie ataca a nadie por ser cristiano. Eso es una realidad. Ahora, la convivencia... hay mucho en lo que trabajar en la convivencia. No convivimos", remarca sobre la tradición ceutí.

Abdellah Mustafa junto a la carpa que acoge a mujeres y niñas en la mezquita Sidi Embarek de Ceuta Rodrigo García

Lo ocurrido en el último mes asegura que ha empeorado las cosas: "La xenofobia aquí ha encontrado el caldo de cultivo perfecto. Nosotros tuvimos que ponerle freno a eso hace ya prácticamente 10 días. En muchísimas manifestaciones hubo ataques a musulmanes y musulmanas de esta ciudad, incluido a musulmanas con hijos". Muchas de ellas, dice, promovidas por gente por gente llegada de Madrid.

"Primero, estaban siendo atacados los inmigrantes. Y luego la población musulmana. Y como población musulmana no íbamos a permitir que se ataque a nadie de nuestra comunidad. ¿Entiendes?", indica, para matizar que si bien esas movilizaciones utilizaban "algo legítimo" como es el derecho de los ciudadanos de Ceuta a exigir soluciones, estaban siendo utilizadas para "retroalimentar un discurso del odio".

¿Hay racismo en Ceuta?

Los vecinos de Ceuta exigen una salida inmediata a la situación de colapso en las calles que está generando la permanencia en la ciudad de los miles de personas que no aceptaron volver a Marruecos en las primeras horas de la entrada masiva.

Cuando se les pregunta por la solución, la respuesta más habitual es que los inmigrantes deben ser retornados al país vecino. Como también es usual que los ceutíes aseguren que su reivindicación no es racismo. "Espero que cuando esta situación se arregle salgamos más fortalecidos y sepamos que nos tenemos que unir más unos y otros, porque sin unión no... no vamos a conseguir nada", expresa Inmaculada Navarro, una señora que vive en el centro a quien vemos participar de la manifestación de la periferia.

"Hay unas cuantas señoras que ahí están defendiendo sus derechos como el resto de nosotros. Somos iguales y tenemos los mismos derechos", agrega, tras lamentar que, pese a la zona que es, no hubiera más musulmanes protestando.

Consultada por si Ceuta es racista, no duda: "No. No. Puede haber casos sueltos como en todos lados, pero mayoritariamente no", sentencia.

Fátima, la tía de la menor que fue confundida con migrantes, reconoce que antes de la crisis, las cosas iban mejor: "Sinceramente nos llevamos superbién, somos una ciudad, como se ha dicho miles de veces, de cuatro culturas. Esto no quita lo bien que nos llevamos todos".

"Te aseguro que nos duele Ceuta a todos por igual", señala. Y duda del origen de quienes están detrás del mal trago pasado por la niña: "No sabemos si esta gente es de Ceuta o no".

"Aquí nos llevamos bien. Nunca hay problemas, ni musulmanes, ni hebreos, ni indios, nada", enfatiza Francisco, un operario que trabaja en la obra de una calle en el barrio de Hadú, que teme que lo ocurrido en estas semanas pueda provocar problemas que hasta ahora no había. El es cristiano. "Date cuenta de que hay gente (inmigrantes) que llevan 30 o 40 años viviendo aquí, ahora vienen los otros, gente que se equivoca, que no quieren que estén los inmigrantes de Marruecos, porque están robando... No todos son malos. Hay malos y buenos, ¿pero quiénes son los buenos, quiénes son los malos? Este es un problema grande", argumenta.

"Ceuta es una ciudad no racista, pero con muchos racistas. Puede resultar contradictorio, pero es así", opina Abdellah. Le preguntamos si ha sufrido algún caso de discriminación en este mes y responde afirmativamente. "He sido muy atacado y perseguido", afirma.

Explica que ha recibido muchos mensajes de gente en la calle que le ha tildado de "traidor por alimentar al invasor" en el campamento gestionado por su asociación. "Traidor por ser humano", responde riendo.

"Pues me alegro de ser traidor por ser humano. Seguiré siendo un traidor", concluye.