Lula y Flávio Bolsonaro arrancan la campaña para las presidenciales del 4 de octubre centrados en la seguridad
- "Quitándoles el dinero es como vamos acabar con el crimen organizado", ha dicho el mandatario
- El senador y candidato del Partido Liberal ha prometido tratar a los narcotraficantes como "terroristas"
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, ha lanzado este domingo en São Bernardo do Campo, estado de São Paulo, la campaña de cara a las presidenciales del 4 de octubre; mientras que su principal rival, el senador Flávio Bolsonaro, primogénito del exmandatario ultraderechista Jair Bolsonaro (2019-2022), lo ha hecho en la playa de Copacabana, en Río de Janeiro.
La seguridad, una de las principales preocupaciones de la población, ha sido uno de los temas presentes en los discursos de ambos candidatos.
El mandatario y líder del Partido de los Trabajadores (PT) ha dicho que hay que perseguir a los líderes de las facciones y no a cualquier simple integrante y ha añadido que "quitándoles el dinero es como vamos acabar con el crimen organizado".
Por su parte, el senador y candidato del Partido Liberal (PL) ha prometido tratar a los narcotraficantes como "terroristas". "Voy a recuperar la soberanía de Brasil. Voy a tratar a (las bandas) Primeiro Comando da Capital, Comando Vermelho y a las milicias como organizaciones terroristas", ha prometido, en línea con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
Lula también ha prometido continuar con los programas sociales. "¿Qué futuro quieres para el pueblo brasileño si no inviertes en salud, educación, vivienda?", se ha preguntado frente a miles de simpatizantes reunidos en el estadio municipal de Vila Euclides, lugar en el que encabezó las históricas huelgas sindicalistas en plena dictadura militar.
Lula defiende la soberanía brasileña frente a las presiones extranjeras
Además, el presidente ha recordado hitos de su trayectoria política y lo que considera son los logros de su actual Administración, como la creación de 10 millones de empleos formales en tres años y medio.
Acompañado por su esposa, la primera dama, Rosângela da Silva, Lula también ha hecho hincapié en la lucha contra la violencia machista. "No es posible no poder acabar con esa violencia", ha señalado, antes de instar a los hombres a tratar a sus parejas como "compañeras" y no como "servidoras o esclavas".
Tampoco ha faltado, como viene siendo habitual en sus últimos actos, la defensa de la soberanía brasileña frente a las presiones de potencias extranjeras. En ese sentido, ha destacado la importancia de que Brasil sea capaz de extraer y procesar por sí mismo los minerales críticos. "No quiero a EE.UU., ni a Rusia, ni a China, ni a nadie... Nosotros vamos a explotar los minerales críticos en beneficio del pueblo brasileño", ha dicho entre los aplausos del público.
Pese a lanzar críticas veladas, Lula no ha mencionado por su nombre al expresidente Jair Bolsonaro (2019-2022) ni al hijo mayor de este, su principal rival en los comicios.
Flávio Bolsonaro contra el sistema político "podrido" de Brasilia
Flávio no ha tenido reparo en acusar a Lula de "endeudar" a los brasileños, "pelear con países que están a 10.000 kilómetros de distancia", generar pérdidas millonarias a las empresas públicas y dejar de lado la lucha contra el crimen organizado. "En el actual Gobierno, los fusiles siguen entrando por la frontera con Bolivia, al igual que las drogas, que van a parar a Río y al Amazonas. No tiene control, o está aliado con el crimen organizado o es muy incompetente", ha declarado.
Flávio Bolsonaro, candidato a la Presidencia de Brasil por el Partido Liberal, durante un evento de campaña en Río de Janeiro.
Se ha posicionado como el candidato que enfrentará el sistema político "podrido" de Brasilia y ha adelantado que, si gana los comicios, aplicará un "tijeretazo" para reducir impuestos, burocracias y cargos de confianza en la Administración. "Soy el único candidato que tiene credibilidad para rescatar la credibilidad de Brasil ante el mundo", ha asegurado.
Además, ha defendido con vehemencia el legado de su padre, Jair, actualmente inhabilitado, condenado por la Corte Suprema y en prisión domiciliaria por tramar un golpe de Estado contra Lula tras perder las elecciones de 2022.
Ha dicho que el exmandatario es un "hombre honesto" que "nunca fue una amenaza para la democracia, sino todo lo contrario": "Fue el último obstáculo para que el país no se convirtiera en una dictadura", ha afirmado el senador, que ha estado acompañado por su candidato a vicepresidente, el exfiscal Alfredo Gaspar y por su esposa, Fernanda Bolsonaro.
Las últimas encuestas colocan a Lula y a Flávio Bolsonaro en empate técnico en una eventual segunda vuelta, con un 43% en intención de voto para el primero y 40% para el segundo.