El BOE publica la declaración del Pazo de Meirás como lugar de memoria democrática
- Culmina el largo proceso por el que el inmueble ha pasado de manos de la familia Franco a titularidad pública
- Fue adquirido en 1941 de manera fraudulenta por el dictador y en 2020 la justicia declaró que pertenecía al Estado
El Boletín Oficial del Estado (BOE) ha publicado este viernes la declaración del Pazo de Meirás, símbolo de poder de la dictadura franquista, como lugar de memoria democrática. De este modo, culmina un largo proceso que ha permitido que el inmueble, ubicado en la localidad de Sada (A Coruña), haya pasado de manos de la familia Franco a titularidad pública.
Según especifica el BOE, el conjunto patrimonial conocido como 'Torres de Meirás' es "uno de los espacios más significativos para comprender la historia contemporánea de Galicia y de España". Su trayectoria está "estrechamente vinculada a dos realidades de enorme trascendencia y muy diferente significado: la figura de Emilia Pardo Bazán, una de las escritoras más relevantes de la literatura española contemporánea, y la dictadura franquista, que convirtió el inmueble en uno de sus principales símbolos de poder", prosigue el texto.
Con esta declaración, Meirás "se incorpora al Inventario de Lugares de Memoria Democrática, consolidándose como patrimonio público y como espacio para el conocimiento, la reflexión y la transmisión de la memoria democrática a las generaciones presentes y futuras", según ha señalado el Ministerio de Política Territorial y Memoria Democrática en una nota informativa.
Donaciones voluntarias y forzosas
El origen del Pazo de Meirás se sitúa a finales del siglo XIX, cuando la escritora Emilia Pardo Bazán inició la construcción del edificio en una finca familiar, articulado en torno a tres torres, entre las que destaca la llamada Torre de la Quimera, donde la autora ubicó su biblioteca y su lugar de trabajo.
Tras la muerte de Pardo Bazán, en 1921, la finca pasó a ser propiedad de su hija y su nuera, incapaces de hacer frente a los gastos de mantenimiento de Meirás. En marzo de 1938, con la Guerra Civil ya inclinada hacia el bando franquista, se creó la Junta Pro Pazo del Caudillo, formada por el gobernador civil de A Coruña, autoridades locales y empresarios de la zona, con el objetivo de adquirir el Pazo de Meirás para uso y disfrute de Franco.
La compra se acometió con un crédito bancario de 400.000 pesetas, que se sufragó con donaciones voluntarias y también forzosas impuestas "a ayuntamientos, funcionarios y particulares, en un contexto de represión y coacción política", según afirma el BOE. Además, la finca original fue ampliada mediante expropiaciones forzosas sobre las propiedades vecinas, así como el traslado al recinto de "diversos bienes procedentes de otros enclaves patrimoniales gallegos, incorporados mediante prácticas de expolio y apropiación".
El Pazo fue entregado al dictador el 5 de diciembre de 1938 y tres años después, en 1941, se formalizó una nueva escritura de compraventa que simulaba la adquisición de la propiedad por parte de Franco, lo que permitió que la registrara a su nombre.
Residencia de verano y centro de poder
Durante la dictadura franquista, Meirás fue lugar de residencia de verano de Franco y su familia, pero también un centro de poder, ya que en sus instalaciones se celebraron "consejos de ministros, audiencias oficiales, recepciones diplomáticas y reuniones políticas de relevancia", señala el BOE, incluyendo el Consejo de Ministros de agosto de 1975 que propició las últimas penas de muerte del régimen.
Incluso el puerto de Sada fue remodelado para que pudiera amarrar el Azor, el yate del caudillo. Pese a que el Pazo de Meirás figuraba como una propiedad privada, su gestión se sostuvo en buena parte con fondos públicos.
Tras la muerte de Franco, el 20 de noviembre de 1975, el Pazo de Meirás estuvo durante décadas en manos de sus herederos, en base a la escritura notarial fraudulenta de 1941 que hacía de la finca una propiedad particular, entre la indignación y la reivindicación de familias de zona, para quienes aquella situación suponía un símbolo del abuso de poder que sufrieron sus antepasados.
En 2008 se abrió una nueva etapa con la declaración del inmueble como Bien de Interés Cultural (BIC), lo que suponía la obligación de su apertura al público al menos cuatro días al mes, algo que se hizo efectivo en 2011 pese a las objeciones de la familia Franco. A partir de aquel momento, la movilización popular culminó en la demanda que presentó la Abogacía General del Estado para la recuperación del Pazo de Meirás.
El resultado fue la sentencia del 2 de septiembre de 2020, por la que el Juzgado de Primera Instancia número 1 de A Coruña declaró que el inmueble pertenecía al Estado y consideró fraudulenta la transmisión realizada a favor de Franco, una resolución que fue confirmada por las instancias judiciales superiores y que permitió la incorporación definitiva del Pazo al patrimonio público. El 7 de noviembre de 2024, la justicia otorgó a la Administración General del Estado la titularidad de los bienes de Meirás.
Reconocimiento de las víctimas
La resolución publicada en el BOE este viernes establece que la Administración General del Estado impulsará recursos audiovisuales y digitales explicativos y promoverá la instalación de placas, paneles o distintivos memoriales interpretativos. También se contempla la señalización de puntos de reconocimiento de las víctimas y la incorporación de una ficha del lugar, con fotografías y audiovisuales, al Portal web de la Secretaría de Estado de Memoria Democrática.
Además, establece que la Secretaría de Estado de Memoria Democrática debe desarrollar mecanismos institucionales para integrar Meirás en circuitos internacionales relacionados con experiencias de construcción de memoria democrática y que el uso del inmueble deberá ser compatible con la preservación de la memoria, con la defensa de los derechos humanos, el reconocimiento y la reparación moral de las víctimas y la defensa de los principios de justicia, verdad y reparación.
Asimismo, la resolución reconoce la relevancia de Emilia Pardo Bazán, primera propietaria e impulsora de su construcción, como figura esencial de la literatura española y pionera en la reivindicación de los derechos de las mujeres, otorgando a Meirás una dimensión vinculada a la historia de la creación literaria femenina y al avance hacia la igualdad.