El Parlamento de Hungría elige como presidente al exjefe del Supremo en su intento de aniquilar la era Orbán
- András Baka fue destituido como presidente del Tribunal Supremo por su oposición a Viktor Orbán
- El primer ministro Peter Magyar busca desmantelar los bastiones de los 16 años del anterior Gobierno
El Parlamento húngaro ha elegido este martes a András Baka, exjefe del Tribunal Supremo conocido por su oposición a Viktor Orbán, como próximo presidente del país, lo que supone que el primer ministro Péter Magyar ha derrumbado un nuevo ladrillo del muro de poder que levantó el ex primer ministro ultraderechista (2010-2026), que fue derrotado en las urnas el pasado 12 de abril.
En este caso, este nuevo cambio es muy representativo, ya que Baka es un conocido jurista 'anti-Orbán' que fue cesado como presidente del Tribunal Supremo por su oposición a los ataques del antiguo dirigente a la independencia de la justicia.
El nuevo presidente, cuya función es principalmente ceremonial, ha tenido el apoyo de los 141 diputados del partido del Gobierno, el centroderechista Tisza, de los 199 escaños que componen la Asamblea Nacional de Hungría. Los seis diputados del partido ultraderechista Movimiento Nuestra Patria (MHM) han votado en contra, mientras que los 53 del Fidesz, el partido de Orbán, no han participado.
En la campaña electoral, Magyar había prometido destituir a todos los altos cargos leales a Orbán, en un intento de restablecer, aseguraba, el Estado de derecho. Esto incluía al antecesor de Baka, Tamás Sulyok, que fue destituido el pasado 13 de julio a través de un controvertido cambio constitucional por la mayoría parlamentaria del Gobierno que incluía expresamente el fin de su mandato. Según la nueva enmienda, el nuevo presidente permanece en el cargo hasta que entre en vigor una nueva Constitución, o durante un máximo de cinco años. El primer ministro justificó esa maniobra argumentando que Sulyok era una "marioneta" de Orbán que dificultaría sus planes de reinstaurar el Estado de derecho.
Esta votación que provocó el cese de Sulyok fue duramente criticada por Fidesz, que afirmó en un comunicado que Tisza "puso fin de manera arbitraria e ilegítima" al anterior jefe de Estado y acusó a la administración de Magyar de "tiranía".
Baka clama que "Hungría no puede construirse sobre la venganza"
El nuevo presidente, de 73 años, había sido propuesto por Magyar como una medida estrella para resquebrajar los atisbos de "orbanismo". Tomará posesión el 19 de agosto. Aunque su puesto es principalmente solemne, tiene potestad para devolver proyectos de ley al Parlamento o remitirlos al Tribunal Constitucional para que sean revisados. Es por ello que el nuevo primer ministro consideraba la destitución de Silyok como objetivo prioritario.
En su discurso de prestar juramento, Baka ha afirmado que, tras los 16 años de gobiernos de Orbán, el país "necesita justicia", después de una era en la que "un solo partido capturó el Estado", sin separación entre los distintos poderes y con un sistema de controles disfuncional. Sin embargo, ha remarcado que "Hungría no puede construirse sobre una base de venganza", y que es una responsabilidad común que esto no vuelva a suceder.
El presidente electo Andras Baka, a la izquierda, recibe las felicitaciones del primer ministro Peter Magyar después de ser elegido presidente Zoltan Balogh / MTI
El jurista ha dejado claro su carácter europeísta, en la línea del nuevo Gobierno, destacando que "el lugar de Hungría está en Europa, como una consecuencia de su cultura y valores".
Ahora, la próxima misión del Gobierno dentro de su plan de desmantelar las ruinas de Orbán, es una "amplia reforma constitucional" que planean someter a referéndum en otoño. Mientras ultima su objetivo nacional, Magyar trata de aproximarse a las instituciones europeas, con las que Orbán había protagonizado una profunda enemistad, y ha logrado el desbloqueo de más de 16.000 millones de euros en fondos que estaban congelados para Hungría.
El presidente de Hungría, un cargo maldito
Según la Constitución, el presidente de Hungría es designado por el Parlamento y su mandato es de cinco años con posibilidad de presentarse una única vez a la reelección. La figura del presidente puede ser destituida si incumple la Carta Magna, viola deliberadamente los derechos inherentes a su puesto o comete un delito común.
No obstante, desde 2010, la mayoría de los presidentes de Hungría no han podido concluir sus respectivos mandatos, con la excepción de János Áder (2012-2022), uno de los fundadores del Fidesz y amigo de Orbán.
Pál Schmitt (2010-2012) dimitió por un escándalo de plagio, y Katalin Novák (2022-2024), antecesora de Sulyok, abandonó el cargo por un escándalo de indulto a una persona que ayudó a un pederasta.