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Hungría aprueba una reforma constitucional para destituir al presidente Sulyok y desmantelar el legado político de Orbán

  • El actual primer ministro continúa en su propósito de desmantelar el legado de Víktor Orbán
  • Según un sondeo, el 67 % de los húngaros es partidario de la salida de Sulyok
Hungría aprueba una reforma constitucional para destituir al presidente Sulyok y desmantelar el legado político de Orbán
RTVE.es/Agencias

El Parlamento de Hungría ha aprobado este lunes una amplia reforma constitucional que prevé, entre otras medidas, la destitución inmediata del presidente de la República, Tamás Sulyok, en un nuevo paso del Gobierno del primer ministro, Péter Magyar, para desmontar las estructuras de poder heredadas de los dieciséis años de mandato del ultranacionalista Viktor Orbán.

La reforma ha salido adelante con 139 votos a favor y seis en contra en la Cámara de 199 diputados. Los parlamentarios del partido Fidesz, liderado por Orbán, han boicoteado la sesión al considerar que las modificaciones constituyen una muestra de la "tiranía" del nuevo Ejecutivo y buscan instaurar un régimen "autocrático", una acusación que el propio Fidesz recibió durante años por parte de la oposición y de las instituciones europeas.

"Sería una traición a la nación húngara si no modificáramos esta Constitución", ha afirmado Magyar durante el debate parlamentario. El primer ministro, cuyo partido Tisza obtuvo en abril una mayoría de dos tercios que le permite reformar la Carta Magna, ha defendido que los ciudadanos le otorgaron un mandato claro para desmantelar "ladrillo a ladrillo" el sistema político construido por Orbán desde 2010.

Viktor Orbán, reelegido como líder de su partido Fidesz

El ex primer ministro húngaro Viktor Orbán habla con los medios de comunicación EFE/EPA/Zoltan Math

Sulyok, primer objetivo de la reforma

La reforma pone fin al mandato de Sulyok, presidente desde 2024 y antiguo magistrado del Tribunal Constitucional, al alegar la "grave pérdida de confianza" de la sociedad en su figura. El jefe del Estado dispone ahora de cinco días para promulgar la enmienda o remitirla al Tribunal Constitucional, integrado mayoritariamente por jueces nombrados durante los Gobiernos de Orbán, para que estudie su constitucionalidad. Si decide no firmarla, el Ejecutivo ha advertido de que impulsará un procedimiento formal de destitución en el Parlamento.

Sulyok, que había rechazado dimitir pese a las reiteradas peticiones del Gobierno, ha denunciado en la red social X que el procedimiento vulnera "los principios del Estado de derecho, la democracia y la separación de poderes". Además, ha solicitado un dictamen a la Comisión de Venecia, órgano consultivo del Consejo de Europa especializado en cuestiones constitucionales.

Aunque la Presidencia de la República desempeña un papel principalmente ceremonial en Hungría, el jefe del Estado puede devolver leyes al Parlamento o remitirlas al Tribunal Constitucional para su revisión, lo que ha convertido este cargo en uno de los principales objetivos del Ejecutivo de Magyar dentro de su estrategia para desmontar la arquitectura institucional creada por Fidesz.

Nueva Constitución y cambios institucionales

El primer ministro ha anunciado además que este otoño iniciará un amplio proceso de consulta con la ciudadanía para redactar una nueva Constitución que sustituya a la aprobada bajo el mandato de Orbán. La actual reforma se presenta como un marco transitorio hasta la entrada en vigor de ese nuevo texto constitucional.

La enmienda incluye también otras modificaciones de calado institucional. Entre ellas figuran la limitación de la permanencia de los diputados en el Parlamento, el establecimiento de una edad máxima de 70 años para los jueces del Tribunal Constitucional —una medida que obligaría a abandonar el cargo a su presidente, Péter Polt, estrecho aliado de Orbán y antiguo fiscal general- y la recuperación de competencias de control presupuestario para el Alto Tribunal. Asimismo, crea una Oficina Nacional para la Recuperación y Protección de los Activos Públicos con amplios poderes para investigar la corrupción.

El primer ministro húngaro, Peter Magyar, interviene durante la inauguración de una ampliación de la planta de Mercedes-Benz en Hungría EFE

Organizaciones de derechos humanos han expresado reservas sobre la forma elegida para impulsar estos cambios. Amnistía Internacional ha defendido que Sulyok tiene derecho a un procedimiento con todas las garantías, mientras que Human Rights Watch ha advertido de que recurrir a reformas constitucionales para apartar a altos cargos recuerda a las prácticas empleadas durante la etapa de Fidesz.

No obstante, algunas voces consideran que las medidas están justificadas por el deterioro institucional acumulado durante los últimos años. El expresidente del Tribunal Supremo András Baka, cuyo mandato fue acortado durante la etapa de Orbán tras criticar las reformas judiciales, ha sostenido que la situación excepcional del país exige soluciones extraordinarias para restaurar el Estado de derecho. En su opinión, numerosos altos cargos fueron designados durante los Gobiernos de Fidesz no para controlar al Ejecutivo, sino para garantizar la supervivencia política del anterior sistema incluso tras una eventual derrota electoral.

Según un sondeo publicado en mayo por el instituto 21 Research Center, el 67 % de los húngaros es partidario de la salida de Sulyok de la Presidencia.