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Magyar lanza enmienda constitucional para destituir al presidente de Hungría y desmantelar la "cosa nostra"

  • El primer ministro busca eliminar la red de clientelismo de la época de Orbán
  • En otoño el Gobierno iniciara una revisión constitucional más amplia
Primer plano de Peter Magyar, primer ministro húngaro, hablando en el Parlamento. Se observa un atril de madera con micrófonos y un vaso de agua.
El primer ministro húngaro, Peter Magyar, durante su discurso en el Parlamento EFE/EPA/Boglarka Bodnar

El primer ministro húngaro, Péter Magyar, ha presentado este lunes ante el Parlamento una reforma constitucional para terminar con "la cosa nostra húngara", en referencia al sistema de clientelismo creado por su predecesor en el cargo, Viktor Orbán (1998-2002 y 2010-2026), y destituir al presidente del país, Tamás Sulyok, al que acusa de ser aliado del político ultranacionalista.

Magyar ha ido desgranando los detalles de esta iniciativa, que ha bautizado como Operación Fuego Purificador, en un discurso ante la cámara que inició hablando de la mafia en Italia durante la década de los 90.

"Nos guste o no, liberaremos a nuestro país de la mafia económica y política", ha dicho Magyar.

En la web de su Gobierno se detalla que durante más de 14 años la Constitución, aprobada en abril de 2011, no cumplió con su función: "No representó el límite máximo ni la garantía del poder público, sino que se convirtió en un instrumento para la consecución de los objetivos políticos de los partidos. No fue la máxima autoridad del ordenamiento jurídico, sino una norma libremente modificable. No fue una expresión de valores comunes, sino un arma en la lucha política. No facilitó el funcionamiento de la democracia, sino que obstaculizó la toma de decisiones legítimas de futuras mayorías democráticas".

Una enmienda para echar al presidente y poner límites

A la espera de que la Asamblea Nacional (Parlamento) adopte una nueva Carta Magna, el Ejecutivo propone enmendar el texto, sin que esto suponga una reforma integral de momento, para introducir un límite de mandatos para legisladores, hasta doce años en el puesto; la terminación del mandato del presidente del país y la elección de uno nuevo en 30 días; y establecer un tope de edad de 70 años para los magistrados del Tribunal Constitucional.

"Comenzaremos el proceso para poner fin al mandato del actual presidente", ha indicado Magyar, quien ha agregado que se va a elegir un nuevo jefe de Estado que "restaure la dignidad al cargo".

Según la Constitución, el presidente de Hungría es designado por el Parlamento y su mandato es de cinco años con posibilidad de presentarse una única vez a la relección. En el caso de Sulyok, lleva en el cargo desde marzo de 2024. La figura del presidente puede ser destituida si incumple la Carta Magna, viola deliberadamente los derechos inherentes a su puesto o comete un delito común.

El Gobierno también busca crear una Oficina Nacional de Recuperación y Protección de Activos y reducir el número de supuestos en los que se requiere una mayoría de dos tercios en el Parlamento, además de fortalecer la protección de los fondos públicos y dar más facultades a la Corte Constitucional.

Para formar esa oficina de recuperación y protección de activos, el Gabinete de Magyar va a modificar 47 leyes para sentar las bases legales para crear este organismo que se va a encargar de investigar el desvío de fondos públicos en las últimas dos décadas.

En ese sentido, Magyar ha dicho que la misión de esa oficina "será descubrir el paradero de la riqueza pública y recuperar lo que la mafia ha sustraído de este país" y que no solo indagará sobre los abusos en el pasado, sino que tendrá la tarea de prevenirlos en el futuro.

Magyar quiere una reforma constitucional para otoño

El primer ministro ha anticipado que en otoño su Gobierno pondrá en marcha una "amplia reforma constitucional" que será sometida a referéndum.

El partido Tisza, liderado por Magyar, ganó las elecciones legislativas del pasado 12 de abril, obteniendo una mayoría de dos tercios en el Parlamento de Hungría, que pusieron fin a 16 años de Gobierno del ultranacionalista Orbán.

Desde entonces, Tisza sostiene que el pueblo húngaro le ha otorgado un mandato para desmantelar la red clientelista de Orbán, lo que supone la destitución de los altos cargos nombrados por el ex primer ministro.

El choque con Sulyok comenzó la misma noche electoral, cuando Magyar exigió en su discurso de la victoria su dimisión y la de varios responsables vinculados a la antigua Administración de Fidesz, el partido de Orbán, como algunos jueces del Tribunal Constitucional o el presidente de la Oficina Auditora del Estado.

En paralelo, Magyar, conservador y europeísta, ha ido adoptando pasos para aproximarse a las instituciones europeas tras la marcha de Orbán, que protagonizó numerosos desacuerdos, y ha logrado el desbloqueo de más de 16.000 millones de euros en fondos que estaban congelados para Hungría.