Eclipse: un laboratorio natural para desentrañar los misterios del Sol
- Los eclipses permiten entender las tormentas solares y su impacto en la Tierra y en nuestra tecnología
- El videopódcast Cuando cae la noche (por un momento), disponible en RTVE Play y plataformas digitales, repasa algunos de los descubrimientos asociados al fenómeno astronómico
Los eclipses siempre han fascinado al ser humano. De repente, se hace de noche, la temperatura cae y se hace el silencio en la naturaleza. Un momento mágico e inolvidable para quien lo vive.
Sin embargo, la realidad es mucho más fascinante, porque un eclipse no es magia, sino ciencia, un laboratorio natural que permite a investigadores seguir desentrañando los misterios del Sol y su impacto en la Tierra.
Con la colaboración de Valentín Martínez, director del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC), e Irene Mendoza, investigadora en ecoacústica de la Universidad de Sevilla, RTVE Noticias explica algunos de los descubrimientos científicos asociados a un eclipse en el videopódcast especial Cuando cae la noche (por un momento), disponible en RTVE Play y otras plataformas digitales.
Predecir tormentas solares en una sociedad tecnológica
Estudiar el eclipse desde la Tierra permite realizar investigaciones complementarias a las que también se realizan con satélites. Una de las preguntas que tratan de responder los astrofísicos con este eclipse es cómo se genera la corona solar y por qué está a millones de grados cuando la superficie del Sol está a unos 6.000 grados. “Tenemos una serie de teorías que tienen que ver con el campo magnético, con el que se generan esos millones de grados. Pero tenemos que comparar esos modelos de predicción que ya tenemos con lo que suceda en el eclipse y ver si nos estamos o no equivocando y corregirlo”, explica el director de IAC.
Comprender la corona solar y las tormentas geomagnéticas ーque en ocasiones se dirigen hacia la Tierraー permite mejorar los sistemas de seguridad asociados a nuestra tecnología. “Estamos constantemente recibiendo material solar que impacta en los sistemas GPS, en los sistemas de producción de corriente, en las comunicaciones”, aclara Martínez. Y prosigue: “vivimos en una sociedad tecnológica y tenemos la necesidad de empezar a predecir la meteorología espacial, igual que predecimos la meteorología terrestre. En 50 años vamos a tener una aplicación que nos diga si una tormenta solar va a retrasar nuestro cohete a la luna”.
Un eclipse para medir la contaminación lumínica
Desde el proyecto ECOECLIPSE, que coordina Irene Mendoza junto a Airam Rodríguez, medirán cómo el eclipse afecta a la biodiversidad, en concreto a aves y murciélagos. “Estos animales cambian sus vocalizaciones durante el eclipse y nos permitirá entender qué es lo que pasa cuando de golpe se pone la noche de forma inesperada”, aclara Mendoza.
Un centenar de voluntarios distribuirá grabadoras en diferentes puntos de España y Portugal para registrar estos sonidos durante los días previos y posteriores al eclipse. Después, procesarán los sonidos con un modelo de inteligencia artificial para trabajar en sus hipótesis. “Es un experimento natural en el que en vez de tener la luz encendida, como está ocurriendo actualmente, se apaga. Y eso nos permite entender cuánto de vulnerables son los animales al fenómeno contrario, al que haya cada vez más contaminación lumínica”, explica la experta en ecoacústica.
Para ambos proyectos, el eclipse del 12 de agosto de 2026 es importante por dos motivos: los datos que se puedan obtener del mismo y la preparación para el del 2027, también total, que podrá verse desde el sur de la península y tendrá una duración de cuatro minutos. “Este año nos vamos a entrenar, pero el año que viene es cuando vamos a profundizar en el proyecto científico”, afirma Martínez.