Los violencia colona se dispara en Cisjordania amparada por el Gobierno israelí: "El objetivo es la limpieza étnica"
- Algunas voces, incluso dentro de Israel, denuncian este aumento del "terrorismo judío"
- El hostigamiento por parte de colonos es constante y persigue provocar a los palestinos
El Gobierno de Israel anunció el pasado viernes una "operación militar a gran escala" en toda Cisjordania ocupada, un territorio que vive desde hace años —y aún más tras el 7 de octubre— el hostigamiento constante por parte de los colonos israelíes. Fue la respuesta a la muerte de dos soldados hebreos en un enfrentamiento ocurrido ese día en la aldea de Tell, cerca de Nablus, en el que también fallecieron cuatro palestinos. Es, además, la continuación de una política de Estado que persigue expulsar a una población entera.
La versión israelí sostiene que un palestino robó el arma de uno de los soldados desplazado a Tell, que había sido alertado por un presunto "ataque" contra colonos que hacían "senderismo" en la zona. Las autoridades palestinas aseguran que, como es habitual, fueron los colonos quienes atacaron varios puntos de la localidad, lo que provocó un enfrentamiento con los residentes. Fue entonces cuando las fuerzas israelíes intervinieron para "proteger a los colonos" y abrieron fuego "indiscriminadamente" contra los palestinos. Uno de los militares fallecidos era también colono.
Naciones Unidas ha denunciado esta semana que los ataques de colonos contra comunidades palestinas, lugares de culto e infraestructura civil en Cisjordania no cesan. Los episodios incluyen tiroteos, incendios provocados, lanzamiento de piedras, robos de ganado, destrozos en cultivos y olivares o daños a la propiedad. La organización pide a las autoridades israelíes "medidas inmediatas" para prevenir la violencia de los colonos y garantizar que los responsables "rindan cuentas ante la justicia". Por ahora, sin embargo, las autoridades hebreas han detenido a cientos de personas, pero todas palestinas.
Países como Canadá, España y la Unión Europea en su conjunto también han condenado recientemente la violencia de los colonos en zonas palestinas.
Una "provocación constante"
Lo que se vivió el viernes "puede ser un punto de inflexión, pero en la vida de millones de palestinos bajo ocupación israelí es solo la consecuencia de la presión y los crímenes que la ocupación comete a diario", expone el politólogo palestino Xavier Abu Eid, que habla de una "provocación constante". Israel, explica Abu Eid, "controla todos los aspectos de la vida palestina y lo hace a través de una fuerza de ocupación que está a cargo de proteger la colonización. En los últimos años, además, los mismos colonos son también soldados que defienden sus propios intereses", apunta.
"Se trata de violencia y terrorismo patrocinados por el Estado. Los colonos cuentan con el apoyo de los ministros y del Gobierno; reciben apoyo financiero y político, cuentan con el respaldo de los medios y muchos políticos del Parlamento israelí, en lugar de oponerse, los apoyan, los justifican y les permiten actuar así", apunta el activista palestino Issa Amro. Desde principios de 2026, según datos de la agencia de la ONU para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA), al menos 18 palestinos han sido asesinados por colonos israelíes, 90 han sido desplazados por demoliciones y se registra un promedio de seis ataques con víctimas por día.
Los acontecimientos de los últimos días han despertado a algunas voces críticas en medios de comunicación, en la sociedad civil e incluso de parte de exmiembros del Ejército hebreo. Más de 600 exjefes de seguridad israelíes enviaron una carta al presidente estadounidense, Donald Trump, alertando sobre el peligro que supone el "terrorismo de los colonos judíos" en Cisjordania que, aseguran, amenaza la seguridad nacional y la estabilidad regional.
"Se ha vuelto mainstream llamarlo terrorismo y sí, hay gente que se pronuncia en contra [...] Pero también hay mucha deshumanización contra los palestinos tras el 7 de octubre. No hay simpatía por su sufrimiento, por su falta de derechos y no es fácil que (la sociedad israelí) se comprometa con su causa", explica a RTVE Noticias Lior Amihai, director ejecutivo de la organización israelí Peace Now, que lleva décadas denunciando la ocupación de los territorios palestinos y lleva recuento de los nuevos asentamientos que se aprueban. Cada vez más israelíes son conscientes de que esto también les afecta a ellos, pero tienen "otras prioridades", indica.
En lo que se refiere a la cuestión palestina, sostiene Xavier Abu Eid, "en Israel no existe oposición" y en pocos meses los israelíes acudirán a las urnas para votar en las elecciones legislativas. "Es parte de la campaña electoral del Gobierno israelí y él sabe muy bien que nadie se opone en lo básico a lo que él está cometiendo (en Cisjordania). Nadie dice que las colonias son ilegales o que la ocupación debe acabar. Probablemente la gran diferencia es que algunos partidos buscan la anexión de territorio y otros, mantener el status quo".
Un modus operandi que se repite
El activista palestino Issa Amro conoce bien el modus operandi, que suele repetirse en la mayoría de los ataques. En abril, la cadena Al Jazeera grabó uno de esos episodios de violencia, en el que un colono lanzaba piedras a su casa. "Vete de aquí, puto terrorista", le gritaba desde las inmediaciones de su hogar, antes de intentar entrar por la fuerza en la vivienda. Unos pasos más atrás, un soldado israelí contemplaba la escena sin intervenir. El activista, defensor de la no violencia, esperó a que se fuera. "Dispara, como lo haces con los palestinos", le exigió al militar.
"Quieren llevar a Cisjordania a un círculo vicioso de violencia. Han estado provocando a las aldeas palestinas, haciendo su vida cada vez más difícil", explica Amro. Es residente de Hebrón, una de las localidades más castigadas por la presencia de colonos judíos —que hace décadas tomaron el centro de esa ciudad histórica, vetando el paso de palestinos por su calle principal— y asegura que vivir allí es "casi como una cárcel". "No puedo salir de casa cuando quiero y no me siento seguro. No tengo vida social, a mi familia y amigos no se les permite visitarme. No hay servicios, ni ambulancias, ni médicos, ni ingenieros, ni periodistas. Tienen a unas 1.000 familias como rehenes", lamenta.
La abogada y activista Sari Bashi recuerda que "la violencia de los colonos no es algo nuevo" y que se trata en realidad de "violencia estatal", con más de 700.000 colonos en territorios palestinos ocupados, incluida Jerusalén Este. Desde octubre de 2023, añade la experta, Israel "ha inundado los asentamientos con vehículos y armas supuestamente destinadas a la protección con los que recorren la zona aterrorizando a los locales y el Ejército o bien se limita a observar o bien participa en la violencia". El episodio del viernes, sostiene, era "predecible". "Es inevitable que, llegados a un punto, los palestinos traten de defenderse, pero ha conducido a un nuevo capítulo con medidas muy estrictas contra ellos", dice.
Desde el 2023, los colonos y el Ejército han matado a más palestinos en Cisjordania que en los 17 anteriores juntos, según un informe de Oxfam. "Israel hace esto para impedir que exista un Estado palestino y la única solución que da a los palestinos es aceptar ser esclavos, morir o exiliarse", dice Abu Eid, que denuncia también el "estrangulamiento económico" a la Autoridad Palestina (AP) mediante el bloqueo del sector bancario o la retención de ingresos fiscales.
Más asentamientos y más violencia
Israel tiene el control administrativo y militar de más del 60% de Cisjordania conforme a los Acuerdos de Oslo, que preveían un acuerdo de paz definitivo que nunca llegó; y en la zona C, la que administra el Estado hebreo, viven entre 130.000 y 300.000 palestinos, aunque miles ya se han enfrentado al desplazamiento forzoso. Desde que el Gobierno de Benjamín Netanyahu llegó al poder en diciembre de 2022, ha aprobado 102 asentamientos ilegales, lo que, según datos de Peace Now, supone un aumento del 80%. En la actualidad, Israel controla de facto más del 82% de Cisjordania.
En total, hay más de 360 puestos avanzados en territorio ocupado —el preludio de asentamientos formales, legalizados por Israel— es decir, asentamientos informales todavía sin aprobar. En 2022, antes del 7 de octubre y del inicio de la guerra en Gaza, se establecieron siete puestos; en 2023 fueron 32 y en 2024 fueron 62. Solo en 2025, los colonos instalaron 86 nuevos puestos de avanzada y se avalaron 54 nuevos asentamientos. Además, se aprobó la construcción de 27.941 viviendas en territorio palestino y se registraron 1.828 ataques de colonos que causaron lesiones corporales o daños materiales.
Asimismo, de acuerdo con datos de la Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA), desde el 7 de octubre de 2023, se han registrado 35 muertes de palestinos por ataques de colonos israelíes, que ascienden a 55 si contamos las que todavía están en disputa, a la espera de aclarar los hechos. En los tres años inmediatamente anteriores, solo se registraron 15 (16 si contamos un caso más que está en disputa). Estos datos reflejan un aumento exponencial de la violencia de los colonos, que operan con total impunidad bajo el actual gobierno de Netanyahu, formado en coalición con dos partidos supremacistas judíos de extrema derecha, Sionismo Religioso y Poder Judío, controlados por los dos ministros extremistas y colonos, Bezalel Smotrich e Itamar Ben Gvir, defensores de la anexión de los territorios palestinos.
En rojo, los sentamientos israelíes en la Cisjordania ocupada Peace NOw
"El Gobierno de Israel está haciendo todo lo que puede por transformar los territorios ocupados en algo que el Estado de Israel gobierne para siempre y donde los palestinos queden marginados", comenta Lior Amihai, que habla de un "programa sistemático para alterar completamente Cisjordania" y expulsar a los palestinos. Comenzó con la llegada del Gobierno, que aceptó un programa "dirigido" por el ministro de Finanzas israelí, el colono ultraderechista, Bezalel Smotrich, que busca la "anexión de Cisjordania de facto" sin llevarla a cabo oficialmente, "ya que saben que no pueden".
Los ataques de Hamás el 7 de octubre de 2023, que desencadenaron la ofensiva israelí en Gaza, "les permitió, en cierta medida, acelerar este proceso de forma espectacular", añade Amihai. "Lo hemos visto con el aumento de los asentamientos y granjas no autorizados —que, por lo tanto, son ilegales también según la legislación israelí, no solo según el derecho internacional—, y que han sido coordinados y orquestados desde arriba, en colaboración con el Ejército", subraya.
Un plan que busca la "limpieza étnica"
Ahora, a pocos meses de las elecciones, el Gobierno pretende transferir cientos de millones de shekels a los asentamientos de colonos, incluidos 50 millones para puestos avanzados y granjas. Pese a que la Kneset (el Parlamento israelí) se encuentra en receso electoral, la Comisión de Finanzas se reunía el miércoles para aprobar estas partidas. Según Peace Now, desde 2023, el Ejecutivo de Netanyahu ha destinado hasta 103 millones a granjas colonas y a la implementación de puestos avanzados en territorio palestino.
"El objetivo de los asentamientos y de la violencia de los colonos es la limpieza étnica. El Gobierno israelí ya se ha apropiado del 60% de Cisjordania para uso israelí y pretende quedarse con más, sin ocultarlo en absoluto", resume Sari Bashi. [...] Desde 1967, explica, todos los gobiernos israelíes han mantenido y ampliado los asentamientos en Cisjordania, lo que ha desplazado a los palestinos y ha supuesto una anexión de facto de territorios de Cisjordania a Israel, incluida la construcción de muros alrededor de los asentamientos israelíes que los separan del resto de Cisjordania y los hacen, en cierto modo, contiguos a Israel y a sus fronteras reconocidas internacionalmente.
"Seguimos haciendo cumplir la ley y previniendo la construcción y la ocupación ilegal por parte de los árabes en Judea y Samaria (como llaman a Cisjordania). Durante demasiados años (los palestinos) han actuado en el territorio como si fuera suyo", escribió esta semana en X Smotrich, en una publicación acompañada de fotografías en las que excavadoras israelíes derruyen construcciones palestinas.
El discurso israelí, que concibe a la población palestina como la ocupante, "responde a una narrativa religiosa agresiva y extremista", explica Issa Amro. Sus acciones, continúa, violan el derecho internacional y contradicen el consenso de la mayoría del mundo, que reconoce al Estado de Palestina dentro de las fronteras de 1967. Israel es el ocupante según la ONU, según el derecho internacional, según la Unión Europea... Toda su narrativa se basa en el extremismo, el fascismo y la supremacía", concluye.