El Museo del Prado propone un viaje con la Odisea por su colección de obras mitológicas
- En un vídeo, recorre escenas homéricas con una canción de La Bien Querida
- Desde hermosas esculturas clásicas a pinturas de Rubens, Tintoretto o Velázquez
Telémaco, el incendio de Troya, un naufragio o una hermosa cabeza de caballo de mármol del siglo sexto antes de Cristo nos invitan a viajar por las colecciones del Museo del Prado de la mano de Ulises. Rubens, Tintoretto o Canova recrean escenas sobre el origen mítico de la guerra de Troya y las decisiones que desencadenaron los grandes relatos de la tradición grecolatina que siguen vivos a través del tiempo.
Coincidiendo con el estreno de La Odisea de Christopher Nolan y las vacaciones de verano, el Prado muestra una exhaustiva selección de obras de sus colecciones relacionadas con la Antigüedad clásica y el viaje del héroe. En un vídeo, en colaboración con La Bien Querida, fusiona la pintura, la escultura y el dibujo con la música actual a partir de "Dinamita", una canción que habla de determinación, deseo, transformación y libertad.
El recorrido incorpora obras relacionadas con el mar y el destino, como Náufragos llegando a la costa, de Jean Pillement; Marina con naufragio o Marina con las columnas de Hércules, de José Carlos de Borbón. Imágenes que evocan la travesía, la pérdida, la búsqueda y el regreso que jalonan el poema de Homero. También parte de algunos de los episodios fundacionales del imaginario clásico, como el sacrificio de Ifigenia, el juicio de Paris o el rapto de Helena, que desencadenó la guerra de Troya.
'El rapto de Helena' de Tintoretto, 1578 – 1579. Jose Baztan Lacasa FOTO: José Baztán
Héroes griegos
La presencia de Odiseo es explícita en el lienzo de Rubens, Aquiles descubierto por Ulises y Diómedes, y se extiende a otros personajes y episodios vinculados al universo homérico y post homérico, como Polifemo, Circe, Eneas o Hécuba.
El artista barroco Francisco Collantes pintó La destrucción de Troya para el Palacio del Buen Retiro, que contendría batallas e historias de la Antigüedad clásica, motivo ornamental y alusión al poder real y las vicisitudes de los grandes imperios, mientras que Pierre Guérin recreó la escena de Eneas narrando a Dido las desgracias de Troya.
'Eneas narrando a Dido las desgracias de Troya' de Pierre Guérin, 1815. Otero Herranz, Alberto FOTO: Alberto Otero
La música de La Bien Querida funciona como hilo conductor de este itinerario relacionando su energía emocional con imágenes de impulso, elección, deseo y transformación. Obras como Venus y Marte, de Canova; El nacimiento de la Vía Láctea, de Rubens, o la Fragua de Vulcano, de Velázquez, introducen una dimensión simbólica que dialoga con el carácter expansivo de la canción.
Otras escenas están marcadas por la tensión, el castigo o la fatalidad, como Ticio, de José de Ribera; Sísifo, de Tiziano, castigado por los dioses; Saturno devorando a un hijo, de Rubens; o El dolor de Hécuba, de Leonaert Bramer. Así, la pieza audiovisual reúne distintas dimensiones de la epopeya—la aventura, el deseo, la violencia, la pérdida y la supervivencia— y muestra cómo las colecciones del Prado conservan una amplia memoria visual de los mitos clásicos y de su transmisión a través de los siglos.
Con esta colaboración, el Museo del Prado sigue el camino de acercar sus colecciones desde nuevas perspectivas y con otros lenguajes artísticos. El encuentro entre las piezas de la pinacoteca madrileña y la canción de La Bien Querida permite traer a nuestros días los relatos clásicos y subraya su vigencia en la cultura contemporánea.