La incertidumbre por la guerra de Irán dispara el precio de la gasolina a las puertas del gran éxodo del verano
- La gasolina se vende hoy un 12% más cara que al inicio de la guerra, y el diésel, un 21,8% más
- La alta dependencia de Europa hacia los productos refinados también influye en el encarecimiento de los carburantes
La incertidumbre desatada por la guerra de Irán ha catapultado en las últimas semanas el precio del barril de brent, el de referencia en Europa, hasta situarse este miércoles por encima de los 80 dólares. Y el encarecimiento del crudo se nota en las gasolineras de España a las puertas del gran éxodo por las vacaciones de verano, con el diésel en precios máximos desde el pasado mes de abril.
El precio medio de la gasolina se situaba este martes en los 1,659 euros el litro, récord desde el pasado mes de marzo, mientras que el diésel estaba a 1,75 euros el litro, el dato más alto de los últimos cinco meses, según el histórico de precios del Ministerio de Transición Ecológica.
En lo que va de mes, justo el lapso de tiempo en el que el conflicto en Irán ha vuelto a escalar con la ruptura de la frágil tregua a las que comprometieron Estados Unidos y el régimen de Teherán en junio, el precio de la gasolina ha subido un 8,5% y el del diésel, un 13%. Y si las cifras se comparan con las que se pagaban antes de los primeros bombardeos, la gasolina es un 12% más cara y el diésel, un 21,8%.
En el precio de los combustibles influye lo que pasa en el estrecho de Ormuz, punto clave del comercio de petróleo mundial y por el que antes del estallido de la guerra circulaba el 20% del crudo y gas natural.
"El Brent ha estado por encima de los 100 dólares y eso va a hacer inevitablemente que el precio del coste del combustible suba. De hecho, subirá de manera enérgica en los próximo 10-14 días porque ya sabemos que esto tiene un efecto diferido coincidiendo con la época de vacaciones", señala Víctor Fermosel, de EAE Business School.
Pero también en la subida del precio de los carburantes pesan otros factores, como advierte el experto: "En Europa tenemos una alta dependencia del diésel, cada vez hacemos menos refinado e importamos más refinado y esa importación también hace que el precio de la gasolina suba".