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Expediciones en globo, tiendas cerradas y una "noche de un minuto": así se vivieron los últimos eclipses totales en España

  • Este fenómeno no se veía desde 1905 en la Península y 1959 en Canarias
  • Hace más de un siglo, Burgos fue considerado el epicentro del visionado, este año será Guadalajara
Así se vivió el último eclipse de 1905 en Burgos
Imagen de los globos aerostáticos en Burgos antes del eclipse de 1905 ARCHIVO MUNICIPAL DE BURGOS
PILAR BAYÓN

Millares de ojos se dirigían al firmamento, donde se destacaba el negro sol, rodeado de una brillante cabellera de luz.

Las bocas callaban, los pechos estaban agitados por la emoción, en los rostros se veían las huellas de una impresión profunda.

Con una auténtica pieza de literatura, el Diario de Burgos describía el 30 de agosto de 1905 el eclipse total solar visto desde la ciudad, uno de los epicentros en aquel momento de un fenómeno que España vive con poca frecuencia. El evento atrajo expediciones científicas en globo, la visita del rey Alfonso XIII y hasta produjo el cierre de negocios para asistir a dicho fenómeno.

Un pedazo de nuestra historia que vuelve a repetirse —con similitudes y diferencias— el próximo miércoles 12 de agosto: es la primera vez en más de un siglo que se ve un eclipse solar total en la Península y Baleares y en casi 70 años en Canarias. Allí en las islas, en 1959, los periódicos locales lo describieron como “una noche de un minuto” y recomendaban verlo a través de cristales ahumados o películas, a diferencia de las directrices actuales de gafas homologadas. También generó impacto el de 1973 en Gran Canaria, que dio paso al viaje con el visionado más largo de un eclipse de 74 minutos.

La manera en la que se han vivido estas citas astronómicas en las últimas décadas, así como la información al respecto, ha cambiado desde entonces. Lo que parece que no se ha movido ni un ápice en todo este tiempo es la fascinación que estos fenómenos siguen generando.

“Los eclipses eran a veces el juez de la civilización en la antigüedad, ya que se veían como ira de los dioses o presagio de crisis, pero ahora se han convertido en un evento de gran relevancia científica. Es más, ya es hasta un fenómeno turístico”, ha explicado a RTVE.es Alejandro Sánchez de Miguel, miembro de la Agrupación Astronómica de Madrid. En el caso de España, continúa, los eclipses también han sido “catalizadores” del progreso: “Han servido de inspiración del investigador Ramón y Cajal y han impulsado entidades como el Instituto de Astrofísica de Canarias".

La "revolución" en Burgos por el eclipse de 1905

Pensar en el último eclipse total en la Península nos lleva automáticamente a 1905 y a la provincia de Burgos. Pese a que algunas fuentes citan otro en 1912, este es "algo polémico, ya que no se registraron muchas visualizaciones", según Sánchez de Miguel, quien recoge en su libro Los eclipses de sol del CSIC la trayectoria de estos fenómenos en nuestro país.

Como dato curioso, la franja de totalidad del eclipse de 1905 tenía un cierto parecido al de este 2026. Cruzó España por la mañana de oeste a este, pasando por el norte de Castilla (Burgos, Palencia, Soria), parte de Aragón, Cataluña y las Islas Baleares antes de seguir hacia el Mediterráneo. Algunas zonas de Madrid quedaron fuera, pero este año (que será por la tarde y la franja está situada algo más al sur) podrá verse en dichos puntos y en otros de la sierra al norte de la capital.

Al furor del eclipse de 1905, se unieron los de las visitas de el rey Alfonso XIII, su familia y científicos de otros países para ver el fenómeno. Todo ello generó una "revolución" en una pequeña ciudad, asegura Enrique Bordallos, presidente de la Asociación Astronómica de Burgos. “El anterior eclipse total a aquel había sido el siglo anterior y la astronomía no estaba tan extendida entre el pueblo, por lo que era, prácticamente, una novedad”, añade.

El rey Alfonos XIII junto a su familia en una visita a Burgos en 1905 con motivo del eclipse.

El rey Alfonos XIII junto a su familia en una visita a Burgos en 1905 con motivo del eclipse. ARCHIVO MUNICIPAL DE BURGOS

El punto álgido fueron las expediciones en globo aerostático al ser la primera vez que se usaba ese elemento para ver un eclipse en España. Nombrados como Júpiter, Marte y Urano para la ocasión, a ellos no solo se subieron los reyes, sino también el aviador Alfredo Kindelán, los aeronautas españoles Jesús Fernández y Emilio Herrera –que inventaría en 1967 el primer traje espacial– o el alemán Arthur Berson, entre otros. Las noticias de la época comentan, además, cómo grandes instrumentos de observación se veían por la ciudad, que se cerraron los negocios ese día y que también llegaron corresponsales de otros países.

Así se vivió el eclipse solar de 1905 en Burgos

Un hombre observa a través de un telescopio subido en una maleta en Burgos, 1905. ARCHIVO MUNICIPAL DE BURGOS

Para 2026, la ciudad y los aficionados de astronomía también esperan una gran afluencia de investigadores y curiosos. “Llevamos muchos meses contestando decenas de cartas. Destaca un grupo de polacos que van a venir en autocaravanas a Burgos, pasando por la República Checa para recoger a otras personas interesadas. También nos han escrito mexicanos, japoneses y norteamericanos. Varias personas incluso tienen reservado el parador de Lerma desde hace años para este momento”, dice Bordallos.

A él no le sorprenden estos viajes: “Cuando has visto un eclipse, quieres ver más y te da igual irte al fin del mundo o al país o ciudad de al lado". "Aunque lo hayas visto otras veces, ves que donde antes brillaba una luz intensa, de repente hay una bola negra… es increíble”, agrega el presidente de la Asociación Astronómica de Burgos, que ha observado hasta tres eclipses en diferentes lugares del mundo y espera con “mucha más que emoción” el de este verano.

Cuando has visto un eclipse, quieres ver más y te da igual irte al fin del mundo

La expectación en Canarias en 1959

Un revuelo similar al de Burgos no llegaría a Canarias hasta el 2 de octubre de 1959, cuando se vio desde allí el último eclipse solar total de la isla hasta ahora (el de este año tampoco será visible en esta zona).

Los periódicos de la época lo describieron como “una noche de un minuto”, debido al oscurecimiento repentino por el fenómeno en pleno día, y hablaron de “dos amaneces”. Una pequeña diferencia con respecto al de este 2026, que será similar a dos atardeceres al ser por la tarde. También describieron “un disco negro” en el cielo “rodeado de una aureola luminosa” con “llamas rosas que lanzan al espacio inmensas lenguas de fuego y luz”. Llamó la atención, asimismo, el comportamiento de los animales, que actuaron, por un momento, como si se hiciera de noche.

Recorte del periódico canario El Día con la franja de totalidad del eclipse de 1959 en Canarias

Recorte del periódico canario El Día con la franja de totalidad del eclipse de 1959 en Canarias

También llegó una comisión de científicos británicos, para estudiar el efecto del eclipse en las aves, y de Estados Unidos para investigar la corona solar, entre otros. Se instaló, en este sentido, un reactor en Los Rodeos para observaciones a 20.000 metros de altura. “Se hicieron guías, por ejemplo, de cómo observar el eclipse. Pero claro, moverse no era tan fácil en esos momentos como lo es ahora. Los que se desplazaban eran o bien investigadores o gente ilustrada y con recursos”, señala Sánchez de Miguel.

El eclipse generó gran fascinación en la isla, por lo que es considerado incluso el germen del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC), creado algo más tarde, en 1964. Se calcula que el próximo eclipse total de Sol que cruzará el archipiélago canario no ocurrirá hasta el 6 de julio de 2187.

Un viaje hacia el eclipse más largo en 1973

El eclipse de 1959 también impulsó Canarias como punto de visionado, dando pie más tarde a uno de los momentos históricos más importantes en relación con estos fenómenos: la misión del avión supersónico Concorde 001 en 1973, con el visionado del eclipse total más largo. En este viaje, un grupo de científicos de Reino Unido, Francia y Estados Unidos pudo seguir este fenómeno hasta 74 minutos.

Uno de sus participantes, el investigador ahora emérito del IAC, John Beckman, lo recuerda aún con mucha viveza. “Fue una experiencia enorme en todos los sentidos. Hicimos hasta siete vuelos de prueba antes de viajar a Canarias, desde donde salíamos, y allí uno más antes del eclipse”, relata.

Fue una experiencia enorme en todos los sentidos

En el avión, que alcanzó los 17.000 metros de altura, se abrieron ventanas en el techo del fuselaje para albergar los diferentes experimentos de sus seis ocupantes. Convertida en un auténtico laboratorio, la aeronave cruzó el Sahara, Mauritania y aterrizó en el Chad. En concreto, este investigador británico buscaba “medir con precisión la radiación de la cromosfera” (capa delgada de la atmósfera alrededor de la corona solar) y su grosor, “algo relevante para medir la transferencia de la energía del Sol hacia fuera”.

Una vez conseguido, ha continuado, los datos se publicaron en la revista Nature en 1975. “A nivel científico puede que ya no generen el mismo movimiento que antes, ya que ahora los eclipses se pueden simular de manera artificial desde el espacio, pero pueden enseñar mucho a la gente sobre el universo del que formamos parte”, asegura.

Aunque asevera que le habría gustado ver el eclipse de este año en la Península, ha organizado su viaje para el próximo, el de 2027, que se verá en el sur de España. Preguntado sobre si ver un eclipse de apenas un minuto o más no se le hace ya corto, responde contundente: “El de 74 minutos es como ver un Mundial, pero el de un minuto es como un campeonato de Liga. Ambos merecen la pena”, asegura.

Un eclipse de 74 minutos es como ver un Mundial y el de minuto como un campeonato de Liga

2026: el Observatorio de Yebes toma el relevo y será punto de retrasmisión

Ya en 2026, y en el Observatorio de Yebes, Guadalajara, se ultiman los detalles para el visionado del eclipse. Este lugar, según explica su director Pablo de Vicente, ha sido elegido por el Gobierno para retransmitir en directo este fenómeno, al contar con la llamada Torre de Sol, un instrumento científico construido hace ya más de 50 años para hacer un estudio y seguimiento de la estrella. También tendrá repercusión León, donde la Agencia Espacial Europea (ESA) ha organizado un punto de encuentro ciudadano para vivir el eclipse.

“Vamos a tener dos señales con dos telescopios ópticos, uno de ellos en la Torre Solar con una cámara nueva, y otro más pequeño, pero con el que se pueden ver las protuberancias del Sol y su estructura de manera distinta”, ha explicado De Vicente sobre la retransmisión que podrá seguirse en RTVE. El director del observatorio se declara “expectante” ante su primer eclipse solar total en España. “Debe ser un espectáculo emocionante y muy sensorial y me gustaría disfrutarlo mucho, pero sin dejar mis funciones de lado”, ha explicado.

Este fenómeno, recuerda, es el primero de una tríada de eclipses en los próximos años (2026-2027-2028), y comenzará en torno a las 19:30 o más tarde, en función del lugar en el que nos encontremos. La ocultación máxima será aproximadamente una hora después y terminará en torno a las 21:15, cuando el Sol se 'guarde'. El momento de totalidad en sí durará apenas alrededor de un minuto y varios segundos.

En este sentido, recomienda “no dejarlo todo para el último momento” y que se visite antes el lugar desde el que se va a observar. “Comprueben que no tienen edificios, árboles o cerros delante que hagan sombra a la hora de la observación”. Y, en todo caso, usar gafas homologadas durante el visionado, excepto durante unos segundos una vez se consiga la totalidad y se vea la corona solar. Además, anima a disfrutar otros momentos como la lluvia de estrellas de las Perseidas o las llamadas "Perlas de Baily", que coronarán un evento astronómico que, al igual que ahora hacemos con el de 1905, acabarán leyendo y analizando otros lectores en el futuro.