Seis de cada diez adolescentes creen que cualquier contenido digital, incluido el violento, es solo entretenimiento
- Así se desprende de un informe elaborado por la la ONG Plan International con jóvenes de 14 a 21 años de toda España
- El 40% de ellos dice ver contenido agresivo y el 35%, contenido sexual o pornográfico
Más de seis de cada diez adolescentes y jóvenes creen que cualquier contenido que ven en redes sociales —también el violento o el sexual— sirve simplemente para entretener. Es una de las conclusiones de '(Sobre)expuestos online: conocimiento, aceptación y experiencias de violencias digitales en adolescentes y jóvenes', el nuevo informe que la ONG Plan International ha presentado a partir de una encuesta a mil adolescentes y jóvenes de 14 a 21 años de toda España.
El estudio constata un consumo fundamentalmente pasivo, ya que solo el 16% usa las redes para crear contenido propio, mientras que la mitad ve contenido de familiares y amistades; y un tercio directamente lo que la red social le recomienda. Además, sienten que apenas lo controlan, puesto que solo el 25% se cree capaz de "entrenar" al algoritmo que decide qué ven. Es el aspecto de su vida digital sobre el que menos poder perciben tener, por detrás de su privacidad o del tiempo que pasan conectados.
El 40% dice ver contenido violento y el 35%, contenido sexual o pornográfico —pese a estar en principio prohibidos en las plataformas—, además de contenidos que refuerzan estereotipos de género, como los de "cómo ser un hombre o una mujer de alto valor", que ve el 42%. Están expuestos, desde edades tempranas, a contenido perjudicial que consideran que debería prohibirse o regularse. Señalan responsables: el 64% apunta a los propietarios de las plataformas y el 59% a las empresas de IA.
Mientras el rechazo a la violencia es casi unánime —ocho de cada diez creen que nunca debería permitirse en redes—, solo el 52% pediría vetar siempre el contenido pornográfico y apenas un 37% prohibiría los contenidos que refuerzan estereotipos de género. Como advierten las expertas consultadas en el informe, estos contenidos resultan "más digeribles" por presentarse como entretenimiento 'mainstream', aunque terminan incorporando al imaginario mensajes cada vez más radicales sin que quienes los consumen perciban su conexión con la normalización de la violencia.
Solo el 17% dice haber vivido violencia digital
Reconocen qué conductas en el entorno digital son violencia o delito, pero solo el 17% dice haber vivido violencia digital. Sin embargo, alrededor de cuatro de cada diez han recibido insultos en redes y el 32% de las chicas ha recibido proposiciones o comentarios sexuales. La violencia ocurre, pero no se reconocen como víctimas. La mitad cree que no le va a pasar — incluso el 42% de quienes ya la han sufrido creen que no volverá a ocurrirles. La ven tan a menudo que es normal: 6 de cada 10 señalan la normalización de la violencia como causa de la violencia digital.
Plan International reclama que la responsabilidad de la protección frente a contenidos perjudiciales y violencia digital no recaiga sobre los adolescentes, sino sobre quienes diseñan las plataformas y quienes regulan el entorno digital. La organización pide un diseño seguro que respete los derechos de la infancia y la adolescencia y la prohibición de los algoritmos que amplifican contenidos perjudiciales, junto a sistemas de moderación y verificación de edad robustos y auditables. Reclama también canales de denuncia accesibles, y educación digital y afectivo-sexual en todas las etapas.
"En verano, con más tiempo libre y menos acompañamiento, muchos adolescentes pasan horas consumiendo en piloto automático lo que el algoritmo decide mostrarles, y ese consumo incluye demasiadas veces violencia. Estos contenidos tienen un impacto perjudicial en su desarrollo", señala Virginia Saiz, directora general de Plan International en España. “Es urgente aprobar la ley que exija a las plataformas diseñar espacios digitales seguros que respeten los derechos de niños, niñas y adolescentes, garantizar la transparencia algorítmica y moderar los contenidos a los que están expuestos. Prohibir sin acompañar no protege; educar y regular a la vez es fundamental”, agrega.
El 80% recurre a la IA a diario
Nueve de cada diez adolescentes y jóvenes usan las redes sociales todos los días y el 80% recurre ya a la inteligencia artificial a diario. La mitad pasa en torno a tres horas conectada entre semana y cuatro de cada diez hasta seis horas los fines de semana, pero uno de cada cuatro supera las diez horas diarias esos días. El uso intensivo de los fines de semana, que podría equivaler al de las vacaciones estivales, 6 semanas en las que, sin conciliación familiar o actividades de ocio accesibles, el tiempo conectado aumenta.
A ese uso intensivo se suma la ausencia de límites. Cuatro de cada diez adolescentes y jóvenes no tienen ninguna norma de uso de sus dispositivos y solo un 18% se autoimpone alguna. Cuando existen, las ponen sobre todo las familias (74%) y regulan el cuánto y el dónde, pero apenas el qué. Únicamente el 20% tiene normas sobre los contenidos a los que accede.
A pesar de ello, tampoco perciben grandes efectos sobre su bienestar. Solo uno de cada cinco (21%) cree que dejar de usar las redes mejoraría su salud mental, y un tercio piensa que no tendría ningún efecto. La señal más elocuente está entre quienes más las usan: entre quienes rozan las diez horas diarias, un 24% considera que dejarlas sería incluso peor para su salud mental, un indicio de dependencia hacia unas herramientas que perciben como imprescindibles.
Normalización y vergüenza de la violencia digital
Siete de cada diez la vivieron por primera vez entre los 13 y los 17 años, y un 16% a los 12 años o menos. La recepción de contenido sexual no deseado es una de las formas de violencia digital más frecuentes a esas edades. Las chicas sufren más todas las formas de violencia digital de carácter sexual: proposiciones y comentarios sexuales (32% frente al 22% de ellos), recepción de contenido sexual no deseado y chantajes.
El silencio y la vergüenza marcan la violencia sexual digital. El 77% de quienes recibieron contenido sexual no deseado lo mantuvo en secreto por vergüenza. Solo el 38% contó su experiencia de violencia digital a su familia y apenas el 14% denunció a la plataforma. Además, más de la mitad cree que la responsabilidad de la violencia es de quien sube contenido íntimo; solo una quinta parte responsabiliza a quien lo difunde sin consentimiento.