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Premio Princesa Girona

Rafael Luque, astrofísico con más de 200 planetas descubiertos: "Estamos más cerca de saber si hay vida fuera"

  • El cordobés ha sido galardonado con el Princesa de Girona por su trayectoria en investigación y divulgación
  • El también investigador en el Instituto de Astrofísica de Andalucía aboga por cielos más oscuros: "Es un derecho"
Entrevista a Rafael Luque, astrofísico con más de 200 planetas descubiertos
: El astrofísico Rafael Luque, premio Princesa de Girona 2026 por su labor científica FUNDACIÓN PRINCESA DE ASTURIAS
PILAR BAYÓN

¿Cómo comenzó el universo?, ¿qué existía antes del Big Bang? y ¿estamos solos en la galaxia? Son posiblemente las tres grandes preguntas que han orbitado a la humanidad durante milenios. Pero gracias a la tecnología y a los investigadores/as, tal vez estemos más cerca de responderlas que nunca. Uno de ellos es el cordobés Rafael Luque, investigador del Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA-CSIC) y galardonado con el Premio Fundación Princesa de Girona por su trayectoria científica y su labor divulgativa.

Y no es para menos: ha descubierto unos 220 exoplanetas, es decir, planetas que están fuera de nuestro sistema solar, y lidera una investigación en mundos supneptunos y acuáticos, aquellos que pueden contener alguna forma de agua, un primer paso para la búsqueda de vida.

En RTVE Noticias hablamos con él poco antes de recibir el premio el martes 14 de julio en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona de manos de Leonor, princesa de Asturias y Girona.

PREGUNTA: Enhorabuena por el reconocimiento, Rafael. ¿Qué ha supuesto para ti como científico ganar este premio?

RESPUESTA: Es un reconocimiento increíble, no solo a nivel científico y profesional, sino también personal. La verdad es que la misión y la visión de la Fundación es algo que he seguido mucho desde adolescente, y es algo que yo he intentado aplicar después en mi propio trabajo. Por eso, ser reconocido por una institución de la que admirabas su trabajo previamente es un orgullo, un sueño hecho realidad.

Estos días me he acordado mucho de la familia y todas las instituciones públicas y privadas que han apoyado personalmente y profesionalmente mi carrera con financiación para hacer investigación independiente, que es algo muy difícil de conseguir. Esto es tan importante para los científicos como poder investigar sobre lo que realmente estamos más interesados y sobre lo que creemos que puede ser más innovador.

P.: El premio reconoce tu larga trayectoria en investigación. Cuentas, entre otros logros, con más de 220 exoplanetas descubiertos, es decir, mundos más allá del sistema solar. ¿Cómo es el proceso de descubrir un planeta?

R.: Es un proceso de diferentes etapas y necesitamos herramientas y varios tipos de telescopios para cada fase. Yo, en particular, me centro mucho en el descubrimiento de planetas utilizando una técnica que se llama de tránsito, que consiste en detectar como un eclipse en otra estrella. Necesitamos que el planeta, la estrella y nosotros estemos perfectamente alineados y con eso podemos detectar que hay algo ahí.

Y otra es la de velocidad radial (medición de la oscilación de un planeta en su estrella por la atracción gravitatoria). Se necesitan telescopios espaciales, telescopios en tierra, diferentes tipos de instrumentos: fotómetros, espectrógrafos… Es un poco un trabajo que se construye paso a paso. Es algo que no se hace solo: requerimos de grandes colaboraciones, de grandes consorcios, de institutos que construyen estos telescopios y los mandan al espacio, los colocan en los cielos más oscuros o en tierra. Es un trabajo coordinado, cooperativo e internacional.

P.: Tal vez sea difícil elegir, pero ¿cuál es el planeta o descubrimiento que más especialmente recuerdas?

R.: Hay un sistema en particular que fue un descubrimiento bastante interesante y que también ha sido muy apreciado por la comunidad: el sistema HD110067, según un artículo que publiqué en el año 2023 en la revista Nature.

Es un trabajo del que me siento realmente bastante orgulloso, que requirió de casi 180 colaboraciones en más de 15 países. Se utilizaron más de 13 telescopios diferentes para poder hacer este descubrimiento. Se trata de un sistema planetario con seis planetas de tipo subneptuno, que es el tipo de planeta en el que se centra mi investigación, y con unas órbitas muy peculiares que se llaman “en cadena de resonancia”. Es decir, que las órbitas están sincronizadas la una con la otra y eso nos permite realmente estudiar cómo esos planetas se formaron, en qué sitios y cómo han evolucionado en los miles de millones de años que han tenido de historia.

Ese descubrimiento fue un proceso bastante largo y difícil de sacar. Requirió de mucha coordinación y cooperación internacional.

P.: Vamos a conocer más sobre el trabajo de astrofísico. Se suele imaginaros mirando constantemente a través de un telescopio, ¿qué hay de cierto en ello?

R.: La parte de observación en los telescopios in situ es algo que se está perdiendo y que es muy difícil de mantener, sobre todo desde la pandemia de COVID. Casi todas las observaciones que hacemos con telescopio, tanto en tierra como en el espacio, se hacen de forma remota. Es decir, los operadores de los telescopios del observatorio toman los datos para nosotros y nos los envían.

Entonces ya no es necesario ir en persona a los observatorios. Ha perdido un poco de ese romanticismo que a mí me hizo meterme en el campo. Aun así, es la forma más óptima para agilizar el proceso y para ahorrar gastos. La mayor parte del trabajo es de análisis de datos, de observaciones y de escribir algoritmos computacionales para poder analizar los datos de la forma más eficiente y más óptima.

La parte de observación en los telescopios in situ es algo que se está perdiendo

Mundos acuáticos, muy habituales en la galaxia

P. Tu campo de especialización son los mundos acuáticos. ¿Cómo de comunes son en el universo? ¿Y hasta qué punto se cree que pueden albergar vida?

R.: Los mundos acuáticos son un tipo de planeta que se había predicho a nivel teórico hace aproximadamente 20 años y se creía que se podía formar de una manera similar a la que se forman los cometas en el sistema solar, pero más grande. Pero la comunidad científica nunca había pensado que se pudiera demostrar de manera observacional que existían.

Y, en un artículo, que fue un poco el remate de mi tesis doctoral y que publiqué con mi supervisor de la tesis, Enric Palle, presentamos que los subneptunos (planetas con tamaño entre la Tierra y Neptuno, pero de los que se desconoce su composición y origen) que orbitan una estrella de tipo enana roja son mundos acuáticos. Es decir, son planetas que en su mayoría están compuestos por roca y agua solamente. La enana roja es un tipo de estrella más común en la galaxia, entonces estamos hablando de miles de millones de planetas como este de media.

P.: ¿Y hasta qué punto se cree que pueden albergar vida de algún tipo?

R.: Nuestra manera de afrontar la búsqueda de vida fuera del sistema solar, e incluso dentro, es la búsqueda de agua. Sabemos que este tipo de planetas, al no existir dentro, tenemos una información mucho más limitada que si estuviera en él y pudiéramos visitarlo. Pero aún así nos guía el agua como principal requisito para la búsqueda de vida. No es el único, pero sí es el primero.

Entonces estos mundos acuáticos, si son tan comunes, pues son unos buenos candidatos para hacer más investigaciones. Algunos de ellos, dependiendo de las condiciones en las que se encuentren (cómo de lejos estén de su estrella, a qué temperatura se encuentren, etc.), este agua podría estar en forma líquida y formar unos grandes océanos en la superficie. Eso creemos que podría ser bastante prometedor para la aparición de vida en nuestro planeta, que son tan comunes y que orbitan estrellas también comunes.

P.: Se trata, por tanto, de un paso más hacia la respuesta de si estamos solos en el universo...

R.: Sí, creemos que, probablemente, nuestra investigación trata de responder esa cuestión, una de las más antiguas que tiene la humanidad. Por primera vez se tiene una respuesta al alcance de la mano que se pueda dar a nivel científico, estamos cada vez más cerca de saber si hay vida fuera de la Tierra.

Y también tenemos un itinerario: estamos construyendo los telescopios y desarrollando las técnicas para dar una respuesta científica en los próximos 10, 20, 50 años. La verdad es que es muy ilusionante.

Conocer a Rafael Luque - Aventura del saber

El cielo oscuro, "un derecho" para la vida

P.: La misión de Artemis II a la Luna, el desarrollo de telescopios como James Webb, el impulso de la carrera especial y las exploraciones en Marte …. ¿Está la astronomía viviendo un momento dulce para la divulgación?

R.: Es interesante cómo la astronomía está un poco de moda, por así decirlo, gracias a esa ilusión por volver a la Luna y también con la triada de eclipses en España, que va a llevar esta ciencia a personas de todo el territorio.

Yo creo que sí que es un buen momento para hablar de astronomía, de la investigación que se hace en España, donde gozamos, probablemente junto a Hawái, de los mejores observatorios del hemisferio norte. En astronomía, se hace una investigación de vanguardia en España. No solo en el campo de exoplanetas, sino también en otros como el de los agujeros negros, los telescopios de rayos gamma, la física solar, etc.

Creo que es un buen momento para divulgar, pero también para mostrar los problemas que hacen peligrar esta ciencia.

Es un buen momento para divulgar, pero también para mostrar los problemas

R.: ¿Qué ejemplo puede darnos? ¿Hay algún campo que también sea importante y al que no se le esté prestando la atención?

La contaminación lumínica o las constelaciones de satélites nos están privando del cielo oscuro. Yo creo que, a través de la divulgación, debemos dar a conocer la ciencia de tanta calidad que se hace en astronomía en España, pero también la necesidad que tenemos de preservar el derecho que tenemos como especie a un cielo oscuro y sin contaminación.

El cielo oscuro no es solo un recurso para la ciencia, sino que es necesario como especie para poder descansar y para que otras especies animales y vegetales puedan desarrollar su vida con normalidad. Es algo que no podemos olvidar.

P.: Ahondamos si te parece ahora en tu carrera, has conseguido liderar tu propio grupo de investigación en el Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA-CSIC). ¿En qué proyectos estáis trabajando?

R.: Nosotros tenemos un proyecto ahora llamado Thirstee, financiado por el Consejo Europeo de Investigación durante cinco años. Esto es lo que me ha permitido a mí volver a España tras trabajar en la Universidad de Chicago y también formar el grupo de investigación.

El proyecto se centra en los planetas de tipo subneptuno que, como decíamos, no existen en el sistema solar, pero son de los más comunes en la galaxia. Sabemos que estos subneptunos, al menos en torno a la estrella enana roja, puede que sean un mundo acuático, pero en estrellas como el Sol no lo sabemos todavía. No sabemos si son como una versión pequeña de Júpiter, si son unas versiones más grandes de la Tierra, no lo sabemos.

Este proyecto y mi grupo de investigación ahora mismo está centrado en estudiar cuál es la naturaleza y el origen de los planetas de tipo subneptuno orbitando estrellas de tipo solar, porque son más fáciles de detectar y de estudiar su atmósfera. Tenemos para analizar más de 200 horas con el telescopio espacial James Webb y también otras 300 horas con el telescopio VLT en Chile, que son los más potentes desde tierra, y con ellos tal vez en los próximos años se podría acelerar la búsqueda de vida fuera del sistema solar.

Falta de estabilidad y conciliación en los investigadores

P.: Tener un grupo de investigación no es un logro fácil, incluso países punteros en la carrera espacial como Estados Unidos y Rusia están sufriendo algunas dificultades. ¿Cuál es la situación de la ciencia en España? ¿Cree que se destinan suficientes recursos?

R.: Nunca es suficiente, sobre todo, porque la calidad de los investigadores españoles es muy alta. Muchos de ellos se forman en universidades españolas, pero luego tienen que emigrar al extranjero para poder continuar su investigación como investigadores postdoctorales. Y luego el retorno es difícil.

También la atracción de talento es importante. Los observatorios españoles son muy potentes y los institutos de investigación en España son algunas de las instituciones más importantes en Europa para la investigación en astronomía. Creo, sin embargo, que hace falta un poco de más inversión, porque no hay la suficiente para captar a todo el mundo que está interesado en venir y en trabajar aquí en España.

No hay suficiente inversión en España para captar talento

En este campo, ahora mismo hay falta de recursos, de facilidades para conciliar la vida y el trabajo a una edad intermedia de investigación. Yo creo que es normal en las universidades españolas que los estudiantes vengan, salgan, vayan a trabajar al extranjero por un tiempo, pero luego muchos quieren estabilizar. Es decir, tener una vida relativamente normal en la que no estén constantemente viviendo de financiaciones de uno o dos años temporales, teniendo que cambiar países o continentes para poder continuar la investigación. La estabilización y la sostenibilidad de la carrera investigadora creo que es la parte en la que todavía se tiene que hacer más trabajo.

P.: Otra de las razones que se destacan en el premio es tu trabajo en la divulgación. Bien es conocido que vas casi de pueblo en pueblo en Andalucía para divulgar la ciencia. ¿Cómo vives esos momentos?

R.: Fue gracias a la divulgación que yo me interesé y comencé en la astronomía. Y ahora lo siento como parte de mi labor. Lo hago con mucho gusto y me hace conectar con la sociedad y con la parte más romántica de la astronomía, de salir por la noche a mirar con un telescopio un cielo oscuro.

Me pone mucho los pies en la tierra, me renueva la energía y me recuerda por qué era un apasionado de este campo. Es más, creo que la astronomía es una plataforma ideal para, sobre todo a los jóvenes, motivarlos e incentivarlos a que sigan la carrera científica. Y si no al menos para enseñar el método científico: a cuestionarse, a contrastar, a investigar, a avanzar.

P.: ¿Qué cambiarías de la manera en la que se muestra la ciencia para conseguir atraer a más personas?

R.: Es la pregunta del millón. Yo intento acercar la ciencia llevando el telescopio a los pueblos y a las zonas rurales para que la astronomía llegue a la gente. Ahora estoy muy ilusionado con la posibilidad que la Fundación nos da a los premiados de ser un altavoz para dar a conocer la investigación. Y cada vez hay más recursos, observatorios y demás para conocer estas informaciones sin necesidad de gastar muchos recursos. Tener referentes o caras visibles como, por ejemplo, la astronauta Sara García Alonso creo que también ayuda mucho a la divulgación. Por mi parte, yo seguiré poniendo mi granito de arena allá donde pueda llegar.

P.: Dentro de poco, el 12 de agosto, tenemos uno de los eventos más esperados: el eclipse total que será visible desde España. ¿Tienes pensado verlo?¿A qué debemos prestar atención?

R.: Yo lo veré en Mallorca, tengo pensado el viaje desde hace tiempo con amigos y me apetece mucho. Llevamos más de 120 años esperando para un eclipse de esta magnitud en España, así que hay que aprovechar la oportunidad.

En este caso, lo importante es que la gente se informe si el sitio en su localidad o donde piensen ir a verlo está en la franja de totalidad o, si por el contrario, en la parcial. Hay que asegurarse de que no haya montaña ni nada que le obstruya la visión del sol porque ocurrirá al atardecer. Y, sobre todo, seguridad para verlo: utilizar gafas certificadas para eclipse de sol, no usar cristales de soldador, no usar vidrio oscuros o similares, ya que eso es muy peligroso. Si no se tienen las gafas, utilizar proyección indirecta. Merece la pena es una experiencia inolvidable.