EE.UU. deja al menos 14 muertos en Irán y Teherán responde atacando bases militares estadounidenses en el Golfo
- Trump amenaza con responder "20 veces más fuerte" a cualquier nuevo ataque iraní
- La escalada pone en riesgo el memorando de entendimiento firmado entre Washington y Teherán
Al menos 14 personas han muerto y otras 78 han resultado heridas en los ataques lanzados por Estados Unidos contra Irán durante los dos últimos días, según el último balance difundido este jueves por el Ministerio de Sanidad iraní. "Mientras el alto el fuego estaba en vigor, Estados Unidos lanzó ataques contra cinco provincias de Irán los días 8 y 9 de julio; ataques que, hasta la fecha, han causado 14 muertos y 78 heridos", escribió en la red social X el portavoz del ministerio, Hosein Kermanpour.
La nueva oleada de bombardeos, que este jueves se acercaron peligrosamente a la única central nuclear operativa de Irán, situada en la provincia meridional de Bushehr, tienen en lugar en la segunda jornada consecutiva desde que el presidente estadounidense, Donald Trump, declarase roto el acuerdo provisional alcanzado con Teherán y que ya ha desencadenado una nueva escalada regional.
Horas después de dichos ataques, Irán ha lanzado misiles y drones contra bases militares de Estados Unidos en Kuwait - que ha interceptado hasta 14 proyectiles iraníes - Baréin, y cerca del mediodía Jordania informaba de que misiles procedentes de Irán habían sido detectados en su espacio aéreo, haciendo saltar las alarmas. Igualmente, Catar elevó temporalmente su nivel de alerta y activó sus defensas antiaéreas.
Previamente, las fuerzas norteamericanas habían atacado 90 objetivos militares iraníes - diez más que en la jornada anterior - , entre ellos sistemas de defensa aérea, radares, depósitos de misiles y drones, infraestructura logística y capacidades navales desplegadas a lo largo de la costa del estrecho de Ormuz, según informó el Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM).
Washington sostiene que la operación responde a los ataques iraníes contra varios buques mercantes registrados esta semana y busca impedir nuevas amenazas contra la navegación internacional.
"Esto es en represalia por el bombardeo de barcos de este miércoles por parte de Irán. ¡Si vuelve a ocurrir, será mucho peor!", escribió Trump en su red social Truth Social, donde acompañó el mensaje con una imagen falsa del supuesto ataque. El mandatario ya había anticipado durante la cumbre de la OTAN celebrada en Ankara que Estados Unidos volvería a golpear "con fuerza" a Irán y dio por terminado el memorando de entendimiento que ambas partes habían firmado el pasado 17 de junio para detener las hostilidades.
Explosiones por todo Irán
Las explosiones volvieron a sacudir durante la madrugada varias ciudades del sur iraní. La televisión estatal informó de al menos ocho detonaciones en Bandar Abás, mientras proyectiles impactaron también en Sirik y Jask. La agencia Nournews aseguró que un ataque sobre Bushehr no causó daños en la central nuclear de la ciudad. En Chabahar, la radiotelevisión IRIB informó de que restos de los proyectiles alcanzaron el Hospital Imam Ali, mientras que en Iranshahr murió un bombero tras un ataque contra la base aérea de la ciudad, utilizada parcialmente por la Fuerza Aeroespacial de la Guardia Revolucionaria. Según Reuters, los bombardeos dejaron además amplias zonas sin suministro eléctrico en varios puntos del litoral sur iraní.
La respuesta iraní llegó pocas horas después. La Guardia Revolucionaria afirmó haber atacado las bases estadounidenses de Arifjan y Ali al-Salem, en Kuwait, así como las de Juffair y Sheikh Isa, en Baréin, en represalia por las "recientes agresiones" de Washington. El Ministerio de Defensa kuwaití confirmó la interceptación de misiles y drones sobre su espacio aéreo y pidió a la población mantenerse alejada de las zonas donde habían caído restos de los proyectiles. Catar también activó temporalmente sus protocolos de seguridad antes de anunciar que la situación había vuelto a la normalidad.
La nueva escalada coincide además con el sexto y último día del funeral de Estado del ayatolá Alí Jameneí, asesinado el pasado 28 de febrero al comienzo de la guerra. Miles de personas se han congregado durante los últimos días en distintas ciudades iraníes para despedir al líder supremo, cuya muerte marcó un punto de inflexión en el conflicto.
Trump aludió a esas ceremonias durante la cumbre de la OTAN al afirmar que las autoridades iraníes estaban "ocupadas con asuntos funerarios" cuando decidieron atacar buques en el estrecho de Ormuz, y justificó por ello la dureza de la respuesta estadounidense.
Comparecencia ante los periodistas del presidente norteamericano, Donald Trump, en la cumbre de la OTAN Alex Brandon Alex Brandon
Primer movimiento diplomático en plena escalada
Mientras continuaban los ataques, comenzaron también los primeros contactos diplomáticos para intentar contener una mayor extensión del conflicto. El primer ministro y ministro de Exteriores de Catar, Mohamed bin Abdulrahmán al Thani, mantuvo este jueves una conversación telefónica con el ministro iraní de Exteriores, Abás Araqchi, según informó el Gobierno catarí en un comunicado oficial.
Durante esa llamada, el jefe del Ejecutivo catarí trasladó a Teherán que "todas las partes deben comprometerse con la vía diplomática" para evitar una nueva escalada regional, en el primer contacto de alto nivel conocido desde la reanudación de los bombardeos estadounidenses.
Pese a ello, el tono desde Teherán siguió siendo desafiante. El presidente del Parlamento iraní y principal negociador del país, Mohammad Baqer Qalibaf, advirtió de que Estados Unidos "recibirá un golpe por cada golpe que lance" y reiteró que la seguridad del estrecho de Ormuz depende de un acuerdo con Irán. "Estados Unidos aún no ha aprendido que la intimidación ya no queda impune", escribió en la red social X.
La nueva escalada deja prácticamente sin efecto el memorando de entendimiento (MOU) firmado el pasado 17 de junio entre Washington y Teherán. Trump aseguró este jueves que representantes iraníes han vuelto a contactar con su Administración para tratar de reactivar las conversaciones, aunque advirtió de que Estados Unidos responderá con una fuerza "20 veces mayor" a cualquier nuevo ataque contra sus intereses.