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EE.UU. e Irán dan por roto el alto el fuego y Trump amenaza con nuevos ataques esta noche

  • EE.UU. bombardea más de 80 objetivos militares en Irán y Trump amenaza con atacar también "con dureza" esta noche
  • Irán responde atacando bases estadounidenses en Baréin y Kuwait
Donald Trump, en una reunión formal en la cumbre de la OTAN
Donald Trump, en una reunión formal en la cumbre de la OTAN Alex Brandon Alex Brandon

Durante la segunda jornada de la cumbre de la OTAN que se celebra en la capital turca, Ankara, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha dicho que el alto el fuego entre Washington y Teherán ha quedado roto tras el último intercambio de ataques, aunque el mandatario ha asegurado que "aún es posible reconducir la situación". Sus declaraciones llegan después de que ambas partes hayan reanudado las hostilidades en una de las mayores crisis regionales de los últimos meses.

"Son escoria. Son gente enferma. Están liderados por gente enferma", ha declarado Trump a los periodistas. "En mi opinión, es una pérdida de tiempo tratar con ellos. No quiero tratar con ellos", ha subrayado el mandatario desde Ankara, que da por muerto el acuerdo de alto el fuego alcanzado el mes pasado, en el que Irán y EE.UU. se daban un plazo de 60 días para lograr una paz definitiva. Luego ha advertido a Irán de que esta noche puede atacar el país persa de nuevo "con dureza".

Por su parte, desde el Ministerio de Exteriores iraní, afirmaron que los ataques estadounidenses contra su territorio, la revocación de la autorización para vender petróleo y "la violación de los acuerdos" de Ormuz "han dejado sin efecto partes clave y fundamentales" del memorando firmado por Teherán y Washington para poner fin a la guerra.

"Los repetidos ataques ilegales contra Irán, junto con la decisión tomada anoche por el Tesoro de EE.UU. de revocar l+a licencia para la venta de petróleo iraní, la violación de los acuerdos iraníes en el estrecho de Ormuz y las continuas agresiones militares y actos terroristas del régimen sionista contra el Líbano han dejado sin efecto partes clave y fundamentales del acuerdo de cese de la guerra", afirmaron.

Cruce de ataques: Irán responde a EE.UU.

En las últimas horas, Irán ha respondido a los bombardeos estadounidenses con ataques con misiles y drones contra 85 objetivos vinculados a bases militares de Estados Unidos en Baréin y Kuwait, donde se activaron las alarmas antiaéreas. La ofensiva fue presentada por la Guardia Revolucionaria como una represalia por los ataques lanzados previamente por Washington. Uno de sus miembros ha fallecido en esos bombardeos, según han informado las agencias oficialistas iraníes.

Estados Unidos ha bombardeado durante la madrugada del miércoles más de 80 objetivos militares iraníes, entre ellos sistemas de defensa aérea, centros de mando y control, radares costeros, capacidades de misiles antibuque y más de 60 embarcaciones de la Guardia Revolucionaria desplegadas en el estrecho de Ormuz y sus alrededores.

El Comando Central estadounidense (CENTCOM) ha justificado la operación como una respuesta a los ataques iraníes contra tres buques comerciales que transitaban por esa estratégica vía marítima y ha asegurado que el objetivo era degradar la capacidad de Teherán para seguir amenazando el tráfico marítimo internacional. CENTCOM sostuvo además que los ataques iraníes contra el tráfico marítimo constituían una "clara y peligrosa violación del alto el fuego".

Los bombardeos han alcanzado también el puerto comercial de Sirik, en el sur de Irán, así como las islas de Qeshm y Jark - desde donde Irán exporta alrededor del 90 % de su petróleo - y otros puntos de la provincia costera de Hormozgan. Medios iraníes han informado de varios heridos por metralla en Sirik y de incendios en un muelle pesquero y varias embarcaciones en Bandar Abbas. Entre las víctimas figura al menos un miembro de la Guardia Revolucionaria, según la prensa estatal iraní, aunque las autoridades no han revelado por el momento su identidad ni su rango.

Tras los ataques, las Fuerzas Armadas iraníes han prometido una "respuesta aplastante" y han advertido de que no permitirán ninguna "injerencia extranjera" en la gestión del estrecho de Ormuz. En un comunicado, han insistido en que el único paso seguro para los buques mercantes y petroleros es el establecido por la República Islámica, reforzando así su mensaje de que seguirá controlando el tránsito por uno de los principales corredores energéticos del mundo.

El deterioro de las relaciones entre ambos países también se ha trasladado al terreno económico. Horas antes de los bombardeos, Washington revocó la licencia que autorizaba determinadas operaciones de compraventa de petróleo iraní, una medida condenada por el Gobierno iraní y que impulsó más de un 5 % el precio internacional del crudo. El Departamento del Tesoro estadounidense ha concedido un periodo transitorio hasta el 17 de julio para liquidar las operaciones que estaban autorizadas bajo ese régimen.

En paralelo, la tensión también se ha dejado sentir en el tráfico marítimo. Según datos de navegación, al menos cuatro petroleros y buques de gas dieron media vuelta en lugar de atravesar el estrecho de Ormuz, una de las principales arterias del comercio mundial de energía.

Reacciones a la ruptura del alto el fuego

Omán, uno de los principales mediadores entre Washington y Teherán, ha advertido de que la nueva escalada militar "amenaza la seguridad regional y la seguridad de la navegación marítima", después de que Donald Trump diera por roto el acuerdo de alto el fuego. Mascate, que ha ejercido de interlocutor entre ambas partes durante las negociaciones, ha pedido contención y ha alertado del riesgo que supone para el tránsito por el estrecho de Ormuz, una de las principales rutas del comercio energético mundial.

A las peticiones de moderación se han sumado otros actores regionales. Catar condenó los ataques iraníes contra un buque de gas natural licuado y reiteró la necesidad de proteger la navegación internacional, mientras Emiratos Árabes Unidos expresó su preocupación por el deterioro de la seguridad en el Golfo y reclamó una desescalada inmediata.

Mark Rutte y Donald Trump en el segundo día de la Cumbre de la OTAN Francisco Seco Francisco Seco

Desde la OTAN, el secretario general, Mark Rutte, respaldó abiertamente la actuación de Washington al considerar que los nuevos bombardeos contra Irán eran "absolutamente necesarios", según declaraciones recogidas por Reuters. "Cuando hay un alto el fuego e Irán lo está violando, es absolutamente crucial que Estados Unidos reaccione con firmeza", afirmó antes del inicio de la cumbre aliada en Ankara.

Rutte añadió además que los aliados coinciden en que "Irán nunca debe hacerse con capacidad nuclear" y subrayó que la reapertura plena del estrecho de Ormuz y la libertad de navegación son condiciones "cruciales" para los 32 miembros de la Alianza. Su posición fue compartida por varios aliados, que defendieron la respuesta estadounidense como una medida para garantizar la seguridad marítima y evitar nuevas agresiones contra el tráfico comercial internacional.

Por su parte, la alta representante de la UE para Asuntos Exteriores, Kaja Kallas, aseguró en su cuenta de X que el nuevo intercambio de ataques "complica aún más" las negociaciones para poner fin a la guerra y calificó de "inaceptables" los ataques iraníes contra Baréin y Kuwait.

La condena igualmente llegaba desde la Organización Marítima Internacional (OIM). Su secretario general de la OMI, Arsenio Domínguez, emitió la siguiente declaración: "Lamento verme obligado una vez más a pronunciarme tras los ataques contra buques mercantes y marineros inocentes, debido a circunstancias geopolíticas ajenas a su control (...) Ningún marinero debería arriesgar su vida simplemente por cumplir con su trabajo".

Así las cosas, el intercambio de ataques ha dinamitado el frágil alto el fuego alcanzado hace apenas un mes y devuelve a Estados Unidos e Irán a un escenario de confrontación abierta, con el estrecho de Ormuz convertido de nuevo en el principal foco de tensión.

Mientras Washington y Teherán intercambian amenazas y se acusan mutuamente de haber roto los compromisos adquiridos, la comunidad internacional redobla los llamamientos a la contención ante el riesgo de que la escalada desemboque en un conflicto regional de mayor alcance, con consecuencias directas para la seguridad marítima, el suministro energético mundial y unas negociaciones de paz que, por ahora, vuelven a quedar en suspenso.