La exportación de servicios médicos cubanos, en el punto de mira de Washington
- Las brigadas médicas son una de las principales fuentes de ingresos de La Habana
- En los últimos meses, distintos países han decidido suspender la labor de estos sanitarios en sus países
"Médicos y no bombas" es uno de esos mensajes, lanzados por Fidel Castro, que se han repetido a lo largo de los años como lema revolucionario. La frase, acuñada en 2003, se refería a las brigadas médicas internacionales. Las misiones de sanitarios cubanos en el exterior arrancaron en los años 60 del siglo XX. Desde entonces, seiscientos mil profesionales de la salud han trabajado en 165 países, mayoritariamente, aunque no sólo del llamado Sur Global.
En lo que va de año, Honduras, Guatemala, Jamaica, Antigua y Barbuda, Bahamas, Granada, Guyana y Trinidad y Tobago han suspendido estos convenios de colaboración con La Habana. Obviamente tiene que ver con las presiones de Trump. Se lleva muchos años hablando de las condiciones de los médicos cubanos en algunos destinos y nunca ha sido un problema para estos países. No es una casualidad que ocurra justo al mismo tiempo en que Estados Unidos quiere poner fin de una vez por todas al gobierno de la revolución en Cuba", apunta Stéphanie Panichelli Batalla, profesora de la Universidad de Warwick que lleva años investigando este tema.
La presión no es nueva y es muy fuerte desde que arrancó este segundo mandato de Donald Trump. Ya el año pasado, el secretario de Estado, Marco Rubio, de origen cubano, amenazó con retirar la visa a funcionarios de países que aceptaran a los médicos cubanos.
El canciller cubano, Bruno Rodríguez, lo tildó de ‘virulenta campaña de descrédito de la cooperación médica cubana por parte de Estados Unidos, así como del hostigamiento y persecución contra las autoridades de países que la reciben’.
Desde que Washington intervino en Venezuela el pasado mes de enero, Cuba vive asfixiada. Bloqueo petrolero con todo lo que implica y medidas punitivas, tanto para el país como, de forma secundaria a terceros que mantengan relaciones comerciales con La Habana.
Uno de los principales objetivos está en minar las fuentes de ingresos de la isla. El turismo está prácticamente a cero y la exportación de personal sanitario es la otra gran fuente de divisas que le queda al régimen cubano. "Muchos gobiernos tienen una posición de realpolitik. No quieren enojar a Trump. Está imponiendo sanciones y tarifas altísimas. Hay una serie de motivos por los cuales políticos de la región tendrían razones para cortar lazos con Cuba, aunque esto también pueda tener un coste político doméstico, especialmente en las regiones donde se beneficiaban de los servicios de los médicos cubanos’" señala Andrés Pertierra, historiador cubano especializado en Latinoamérica y el Caribe en la Universidad de Wisconsin que no obvia tampoco que en algunos países, por ejemplo en Honduras, se ha producido un cambio de gobierno; que la Casa Blanca pidió expresamente el voto para el actual presidente Nasry Asfura, quien ahora corresponde a ese respaldo. "Para gobiernos de derechas también es una forma de ganar puntos diciendo que están echando a los comunistas del país. Tiene también una lectura de política interna", remarca.
La guerra por el relato
Como en todo lo que tiene que ver con Cuba, en esto también hay dos narrativas absolutamente contrapuestas. La Habana presenta las misiones médicas como solidaridad e internacionalismo. Más allá del altruismo, ese "ejército de batas blancas" ha reportado de un lado ingresos porque buena parte del salario de los profesionales lo ingresa el Estado, según dicen, para sostener su propio sistema de salud que ahora mismo, de otra parte, está colapsado; y de otro, ha sido un activo de eso que se denomina soft power. Les ha dado buena imagen en el mundo y les ha valido apoyos, por ejemplo, en el posicionamiento en contra del embargo en Naciones Unidas.
"Estará interesante ver qué ocurre en la próxima votación", apunta Panichelli Batalla. "Si la presión también lleva a cambiar el sentido del voto y menoscaba el poder diplomático que hasta ahora confería esta exportación de servicios sanitarios".
Según los datos que maneja Washington, las misiones médicas reportan 6 mil millones de euros al año al gobierno de la isla que ha creado lo que consideran un sistema de explotación de personas en lo que definen como esclavitud moderna.
¿Son los médicos víctimas o héroes?
A. es médico. Nos pide que no la identifiquemos por su nombre por temor. Ha trabajado en dos misiones en Venezuela y una en Brasil. "Te dicen lo que tienes que hacer y lo que vas a ganar y si quieres lo coges y sino lo dejas. La obligación viene de que tenemos necesidades que no podemos suplir de otra manera. El sueldo en Cuba es una porquería. Como la mayoría me fui por dinero. Con una ilusión bonita de dar, pero también de recibir para ti y para tu familia a la que tienes que abandonar", comenta.
"Después de las dos primeras misiones (las de Venezuela) pude comprar todos mis electrodomésticos (no tenía ninguno) y los muebles de la sala. Hasta ahí me llegó", nos cuenta mientras señala que en Brasil la situación era en todos los sentidos mejor: "Sabíamos que pagaban 5000 dólares pero a nosotros nos pagaban 1000", como tenían manutención y alojamiento cubierto tenía mayor capacidad de ahorro.
"Hay que entender también el contexto de una sociedad socialista-comunista. ¿Cómo vas a sostener un sistema si los que se van ganan 5000 y los que se quedan 50? Ya pagándoles mil viven mucho mejor que los que ejercen en el país. Es verdad que gana el gobierno, pero también los profesionales y las personas a las que atienden en destino. La suspensión hará que todos pierdan: el Estado tendrá menos ingresos; los profesionales no tendrán ese acceso a divisas, a viajar, a salir; y los pacientes porque, además, en esos países que han suspendido el programa no hay plan b para suplir esos servicios", explica Panichelli Batalla.
"No son esclavos, pero tampoco son libres", opina Pertierra, que subraya que no se pueden ignorar ni el bien que hacen ni las denuncias que existen. A. en cierto modo corrobora: "La experiencia fue muy fructífera en lo personal y lo emocional, pero no tanto en lo económico", se refiere de nuevo a las misiones en Venezuela, que diferencia claramente de la experiencia en el país carioca. "Éramos mano de obra barata porque además trabajábamos como caballos. Todo el tiempo. Y había reglas muy estrictas", destaca. Y, sin embargo, repitió voluntariamente porque mejoraba su nivel de vida con respecto al que tenía en Cuba. Hoy, vive en su país aunque no se dedica a la salud porque los sueldos son simbólicos.
“No son esclavos pero tampoco son libres“
Los hay que, como ella, han podido reinventarse con los ahorros de las misiones y otros que han aprovechado la estadía fuera para no volver, como vía migratoria. El gobierno cubano los considera desertores y les impide la entrada al país durante ocho años.
¿Qué consecuencias puede tener para el gobierno cubano la suspensión de brigadas médicas?
"Si Cuba ya está en diálisis económica, esto es empezar a quitar las cuerdas de la máquina para que se muera el paciente", apunta Pertierra. "Llevar al país a una crisis económica tan grave que no tenga más opción que acceder a una transición".
Panichelli Batalla coincide: "Es parte del proyecto estadounidense de ahogar a la economía cubana hasta llevarles a un límite que les obligue a aceptar un cambio de gobierno porque no puedan más. Veremos si lo logran porque con Cuba nunca se sabe. El momento actual es muy difícil, pero ha habido otros complicados y parece que siempre encuentran una forma de sobrevivir".