El canal que Trump quiere recuperar: así lo perdió Estados Unidos

El canal que Trump quiere recuperar: así lo perdió Estados Unidos

El buque Rangitoto transita por las esclusas del Canal de Panamá, la gran obra que transformó el comercio mundial desde su inauguración en 1914.© Screenshot Productions

El Canal de Panamá lleva meses en el centro del debate geopolítico mundial. Donald Trump ha reclamado públicamente su control para Estados Unidos, argumentando que el país lo construyó y que debería recuperarlo. Lo que el presidente estadounidense no menciona es que ese control ya lo tuvo durante casi un siglo, que lo ejerció con mano de hierro y segregación racial, y que lo cedió en 1999 firmando un tratado internacional. Esta noche, La Noche Temática estrena el documental El Canal de Panamá: Fortuna y Tragedia que reconstruye, desde los archivos y la memoria de los descendientes de sus constructores, la historia real de una obra que costó la vida a 15.000 hombres.

El canal que hoy Trump reclama no lo construyó solo Estados Unidos. Antes fracasó Francia. Ferdinand de Lesseps, el diplomático que había unido el Mar Rojo con el Mediterráneo con el Canal de Suez, llegó a Panamá en 1880 convencido de poder repetir la hazaña. En una carta sobre el proyecto del Istmo de Panamá, el llamado "gran francés" escribió: "Espero vivir lo suficiente para ver que quienes hoy atacan el proyecto de Panamá reconozcan que había un atisbo de razón en esta locura." No vivió para verlo. Su compañía quebró en 1889, arruinó a 500.000 familias francesas, y dejó el canal a medias y miles de trabajadores caribeños abandonados en la selva.

Espero vivir lo suficiente para ver que había razón en esta locura

El golpe de Estado que nadie recuerda

Cuando Estados Unidos retomó el proyecto bajo Theodore Roosevelt, su primer movimiento no fue técnico sino político. Panamá no era un país independiente: era una región de Colombia. Colombia se negó a ceder la concesión del canal. Roosevelt apoyó entonces al movimiento independentista panameño, financió el golpe y Colombia se retiró sin resistencia. El 3 de noviembre de 1903, Panamá nació como nación. El precio fue alto: el tratado que otorgaba a Estados Unidos el derecho a explotar el canal "a perpetuidad" se firmó en Washington, sin ningún panameño en la mesa de negociaciones.

Me he convertido en un ciudadano mejor después de ver trabajar aquí a la élite americana

Roosevelt visitó las obras en 1906, la primera vez que un presidente estadounidense salía del país durante su mandato, y pronunció ante el Congreso que se había "convertido en un ciudadano mejor" tras ver trabajar a la "élite estadounidense" en el istmo. Lo que no mencionó en ese discurso era el sistema que sostenía las obras: una segregación racial calcada de las leyes del sur de Estados Unidos, con trabajadores divididos entre "empleados de oro", (blancos, estadounidenses, bien pagados) y "empleados de plata", los caribeños negros que formaban más del 90% de la mano de obra y cobraban en una moneda devaluada un 50% frente al dólar.

Trabajadores en las obras de construcción del Canal de Panamá

Trabajadores caribeños descargan escombros en vagones de ferrocarril durante la construcción del Canal de Panamá© Screenshot Productions

Oro para unos, plata para otros

Enrique Sánchez, descendiente de trabajadores del canal, lo recuerda con precisión: "Era una segregación racial muy estricta, muy humillante. A mis abuelos y a mis padres les marcó. Esa generación nunca olvidó lo que les hicieron." Las oficinas de correos tenían dos entradas. Los economatos, una cuerda que separaba a blancos de negros. Las fuentes de agua, un cartel que indicaba a quién pertenecían.

El canal se inauguró el 15 de agosto de 1914, justo cuando estallaba la Primera Guerra Mundial en Europa. Nadie repatrió a los trabajadores caribeños. Quedaron en Panamá, igual que tras el fracaso francés, abandonados a su suerte. Sus descendientes siguieron trabajando en el mantenimiento del canal, generación tras generación, hasta que en 1999 Jimmy Carter y el presidente panameño Omar Torrijos firmaron el tratado que devolvió la soberanía a Panamá.

Bernadette French, cuya abuela llegó sola desde Martinica para trabajar en las lavanderías del canal, resume lo que ocurrió después de la devolución: "Estados Unidos pensaba que el gobierno y el pueblo de Panamá serían incapaces de gestionar el canal. Pero estaba equivocado."

Hoy el canal mueve el 5% del comercio mundial. El 75% de los buques que lo atraviesan son estadounidenses. Trump lo quiere de vuelta. Panamá responde que su soberanía está consagrada en la Constitución.