Telegram desafía el control estatal de la misma forma que lo hace su enigmático creador
- El periodista Aleksandr Urzhanov ha seguido durante casi 20 años a Pavel Durov, creador de esta red social
- 'Telegram, el gran perturbador' se estrena este miércoles a las 20:00h en RTVE Play, y a las 23:55h en La 2
En la semana en la que se celebra el Día Mundial de las Redes Sociales, 'Documentos TV' estrena 'Telegram, el gran perturbador'. Este servicio de mensajería y red social cuenta con mil millones de usuarios, atraídos por su característico enfoque de seguridad y privacidad. Detrás de esta plataforma digital se esconde Pavel Durov, un franco-ruso, tan hábil como excéntrico, que ha conseguido hacer que Telegram siga funcionando libremente, desafiando las fronteras y el control estatal. El documental aborda su particular historia y la de su turbio emporio.
Un joven Pavel que ya apuntaba maneras
Pavel Durov es una de las figuras más enigmáticas del mundo tecnológico. Pero, para llegar a ser el multimillonario que es hoy, este hombre, que solo viste de negro, que entrena para moldear su cuerpo y que, afirma tener, al menos, cien hijos, se curtió a sí mismo en la década de los 90. Todo comenzó en su San Petersburgo natal, por esa época envuelta en un profundo caos después de la caída de la URSS.
Con 24 años, Pavel Durov consiguió sus primeros millones de dólares con VK, el llamado Facebook ruso ©rbb/WDR
Mientras Pavel estudiaba filología, puso a prueba su inquietud y sus conocimientos en sus primeros proyectos de internet: una página web y un foro de estudiantes. “Aquí compartía contenidos cuyo fin último era provocar: desde imágenes eróticas hasta discursos de Mussolini o de Stalin”, afirma el periodista ruso Aleksandr Urzhanov.
“Es una persona a la que le encanta la provocación como método, como forma de pensar“
Nikolaï Kononov, biógrafo de Pavel Durov, asegura que “es una persona a la que le encanta la provocación como método, como forma de pensar”. Siguiendo esta línea, en 2006, junto a su hermano Nikolaï, un genio de las matemáticas y su confidente más cercano, crearon VK, el Facebook ruso. Se convirtió en la mayor y preferida red social de Rusia y de los países vecinos. “VK hizo a Durov ganar sus primeros millones y eso le cambió”, relata Urzhanov. De repente, puso su atención en su aspecto físico y hasta se sometió a un implante de cabello, recuerda el periodista. “Me recuerda tanto a los yuppies de la tecnología de Silicon Valley como a los antiguos oligarcas rusos de los años 90”, manifiesta Elisabeth Schimpfössl, socióloga y experta en Rusia.
“Me recuerda tanto a los yuppies de la tecnología de Silicon Valley como a los antiguos oligarcas rusos de los años 90“
El enorme éxito popular de VK se tradujo en unas impresionantes cifras. De 100 millones de usuarios con los que contaba en el primer año, en 2012, pasó a 170 millones. Y cuando algo crece tan deprisa es muy probable que suscite interés. Y así fue. “La red social VK estaba en peligro de caer, lenta e inexorablemente, en manos del estado ruso”, cuenta Urzhanov. Y Durov se negó a doblegarse ante cualquier autoridad.
Aleksandr Urzhanov es el periodista ruso que ha seguido la trayectoria de Durov durante unos 20 años ©rbb/WDR
Entonces llegó Telegram
El 14 de agosto de 2013, una nueva plataforma de mensajería aparecía en el mundo digital. “No hay ningún medio de comunicación seguro. Podría ser una buena idea desarrollar una aplicación de mensajería con una encriptación decente”, dijo, por entonces, Pavel Durov, en una entrevista. Con los 300 millones de dólares que obtuvo de su participación en VK, su hermano y un grupo de programadores consiguieron desarrollar una aplicación de mensajería con unas características de seguridad y privacidad para el usuario muy potentes. Se trataba de Telegram.
“Especialmente en dictaduras, como Irán, Bielorrusia o Rusia, Telegram es, además, un salvavidas para la oposición y para los medios independientes”, subraya Urzhanov. Al mismo tiempo que se creó la aplicación, Pavel Durov abandonó Rusia. “Lamentablemente, el país es incompatible para las empresas de internet en este momento", explicó Durov.
“Especialmente en dictaduras, como Irán, Bielorrusia o Rusia, Telegram es, además, un salvavidas para la oposición y para los medios independientes“
Su biógrafo, Nikolai Kononov, dice que Pavel es excéntrico y egocéntrico y que siempre ha creído que él podía crear y dominar una especie de mundo propio, pero no quiere estar bajo el control del estado. El universo al que se refiere, alcanza los mil millones de usuarios. “Si Telegram fuese un estado, sería el tercero más grande después de China e India y, seguramente, el estado de Telegram sería una monarquía absoluta”, explica el periodista Urzhanov. Galina Timtschenko, editora del canal ruso en el exilio, Meduza, asegura que “Telegram es uno de los canales que permiten sortear los bloqueos y la censura”.
“Si Telegram fuese un estado, sería el tercero más grande después de China e India y, seguramente, el estado de Telegram sería una monarquía absoluta“
Pero de igual manera que la privacidad y la seguridad pueden ser utilizadas para difundir información independiente, la delincuencia cuenta con esta misma protección. Expertos en redes, investigadores y periodistas ponen de relieve la ambivalencia de una aplicación que protege a los defensores de la libertad al tiempo que ofrece un espacio a grupos terroristas, traficantes de drogas y pederastas.
¿Héroe o villano?
En la era de los cortafuegos digitales, las guerras tecnológicas geopolíticas y las multas antimonopolio masivas, Telegram seguía funcionando como si todavía estuviéramos en las primeras etapas de Internet, cuando era un sistema completamente libre, desafiando las fronteras y el control de los gobiernos. La Unión Europea se había planteado hasta qué punto es responsable el director ejecutivo de una plataforma del contenido que comparten los usuarios en ella.
En 2019, Durov quiso crear su propia criptomoneda que se llamaría TON, pero Estados Unidos no lo permitió ©rbb/WDR
Pavel Durov estaba en el punto de mira de estados y fuerzas de seguridad. En agosto de 2024, este multimillonario tecnológico fue detenido a su llegada a París, junto a su novia y a un guardaespaldas. Francia le acusó de no combatir a los delincuentes que operan sin control alguno en su plataforma. Su detención supuso una gran conmoción para las élites tecnológicas mundiales. Tras la vista oral, Pavel Durov quedó en libertad bajo fianza de 5 millones de euros.
Él siempre se ha presentado como un defensor incondicional de la libertad, pero sus detractores le tachan de cómplice de autócratas y delincuentes. Galina Timtschenko asegura que “no estoy segura de que Pavel Durov sea muy distinto a Mark Zuckerberg, Elon Musk o todas esas personas tan alejadas de la realidad”.