Enlaces accesibilidad

El hallazgo de un carro de bronce único evidencia el poder comercial de Tartessos en el Mediterráneo

  • Encontrado en Casas del Turuñuelo (Badajoz), solo hay ejemplares parecidos en la actual Italia
  • Junto a esta pieza, de hace más de 2.500 años, se han recuperado cerámicas, alabastro y marfiles de Grecia y Egipto
El hallazgo de un carro de bronce evidencia el poder comercial de Tartesos.
El carro de bronce hallado en Casas del Turuñuelo probablemente se utilizaba para quemar incienso en rituales. IAM-CSIC
RTVE.es

El equipo arqueológico que excava el yacimiento tartésico de Casas del Turuñuelo, en Guareña (Badajoz), ha descubierto una pieza excepcional: un carro de bronce "único en la península ibérica", bien conservado y con una estructura y una decoración figurativa únicas que, probablemente, se utilizaba para quemar incienso en rituales.

El hallazgo de este carro, del que solo se han encontrado ejemplares parecidos en la antigua Etruria (actual Italia), evidencia la red comercial que unía a los tartesos con los territorios y pueblos del Mediterráneo hace 2.500 años. De hecho, junto a esta extraordinaria pieza, descubierta en los trabajos arqueológicos del edificio principal del yacimiento, se han recuperado cerámicas, alabastro y marfiles de Grecia y Egipto, que demuestran la importancia de este enclave arqueológico y sus vínculos comerciales.

Uno de los enclaves tartésicos más importantes

La VIII campaña de excavación, liderada por el Instituto de Arqueología de Mérida, del CSIC y la Junta de Extremadura, se ha desarrollado en abril y mayo, se ha centrado en los sectores norte y sur del túmulo de 90 metros de diámetro y seis metros de altura que cubre un gran edificio que los tartesos abandonaron a finales del siglo V a.C., y que es uno de los enclaves más importantes de esa civilización en nuestro país.

Yacimiento tartésico de Casas del Turuñuelo.

El carro de bronce, del que se ha recuperado la mitad, conserva una rica decoración figurativa en la que aparece un Aqueloo. IAM-CSIC

El carro de bronce, del que se ha recuperado la mitad, conserva una rica decoración figurativa en la que aparece un Aqueloo (una divinidad fluvial del inframundo) y dos grifos mitológicos (seres con cabeza de águila y cuerpo de león). Además, en los extremos, hay talladas dos figuras humanas con barba y los brazos alzados que sostienen una estructura que también está decorada. "La pieza, muy bien conservada pese a ser de bronce, fue ensamblada con hierro y posiblemente fabricada en Grecia o Etruria, pero esto lo dirá el análisis de isótopos", ha avanzado Esther Rodríguez, codirectora de las excavaciones.

Aunque su función está todavía por determinar, los científicos creen que pudo emplearse para actividades rituales vinculadas con los banquetes. "De hecho el hallazgo tuvo lugar al lado de la llamada habitación del banquete, un testimonio del ágape final que celebró la comunidad del Turuñuelo antes de clausurar el edificio", ha apuntado Sebastián Celestino, también codirector.

Una "red comercial muy compleja"

Junto al carro, la campaña ha recuperado dos braseros de bronce, un caldero y las asas de una palangana (un podanipter) que se utilizaba para lavarse los pies antes de ritos o celebraciones como bodas y "de la que, al igual que el carro, esperamos encontrar el resto en futuras excavaciones", ha dicho Rodríguez.

La excavación también ha recuperado alabastro, cerámicas y más de doscientos fragmentos de marfil que el equipo tratará de recomponer en los próximos meses y que contienen motivos mitológicos y animales (pájaros, chivos, conejos, leones...) y figuras humanas hechas con incisiones, "un tipo de trabajo propio de los pueblos de la costa sirio-palestina (Fenicios)", ha comentado Rodríguez.

Además, los trabajos han permitido documentar nuevas habitaciones y espacios de circulación que amplían el conocimiento sobre la arquitectura del complejo tartésico, cuyo estado de conservación sigue siendo "excepcional" y "permite observar la foto finish del momento del abandono del edificio", ha subrayado.

Encontrar estos objetos en el interior de la península, "en el valle del Guadiana, muy lejos de cualquier puerto de mar, es una muestra de la importancia de este lugar, lo que revela una red comercial muy compleja y nos dice que quien vive ahí tiene un poder adquisitivo muy importante", ha reseñado Celestino.

Desde 2015 que comenzaron los trabajos de excavación de este sitio, se han encontrado las primeras representaciones humanas de Tarteso o una placa de pizarra con escenas de guerreros grabadas y un abecedario en escritura paleohispánica meridional.