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Stonehenge, un templo astronómico rodeado de leyendas que brilla en cada solsticio de verano

  • Miles de personas se reúnen aquí para recibir el amanecer del solsticio como se cree que se hacía ya hace 4.500 años
  • Es el círculo de piedra "más sofisticado del mundo" y está ligado a los cambios del cielo y de las estaciones
Miles de personas en Stonehenge durante el solsticio de verano de 2024
Miles de personas en Stonehenge durante el solsticio de verano de 2024 EFE/EPA/ANDY RAIN

"Here comes the sun", "Aquí llega el sol". El lema que cantaban los Beatles lo entonan también los cientos de personas que se congregan religiosamente para ver amanecer el día del solsticio de verano en Stonehenge. Este monumento megalítico ubicado en el sur de Inglaterra es probablemente la construcción prehistórica más famosa del mundo, una impresionante agrupación de enormes rocas que sigue despertando asombro 4.500 años después de su levantamiento.

Construido en los mismos años que las pirámides de Giza, en Egipto, Stonehenge destaca por un refinamiento arquitectónico sin igual para la época. Es el círculo de piedra "más sofisticado del mundo", según la UNESCO, uno de los motivos por el que fue declarado Patrimonio de la Humanidad en 1986.

Pero si llama la atención a día de hoy es sobre todo por el misterio que rodea al lugar. Todavía se desconoce su función exacta, así como los motivos y los modos de su construcción. Solo se saben algunos datos como que algunas de las pesadas piedras fueron traídas desde distancias de más de 700 kilómetros. Y también hay certezas acerca de que Stonehenge tenía una clara vinculación con los movimientos del sol.

El amanecer del solsticio del verano, el momento más esperado

Por la ubicación de los elementos de este anillo de piedra, el monumento en su conjunto se alinea con la luz del astro rey en dos momentos del año con gran simbolismo: el amanecer del solsticio de verano, el 21 o 22 de junio, cuando el sol se encuentra más alto sobre la Tierra y se vive el día más largo del año; y el atardecer del solsticio de invierno, el 21 o 22 de invierno, a partir del cual los días se empiezan a acortar.

El monumento era algo así como un calendario, un templo astronómico que marcaba para nuestros antepasados el paso de las estaciones. "Para muchos de nosotros, los movimientos del sol y los cambios en el cielo que nos rodea pueden pasar prácticamente desapercibidos mientras nos ocupamos de nuestras ajetreadas vidas. [...] Sin embargo, para los pueblos prehistóricos, que en su mayoría eran agricultores y jardineros, viajeros y constructores, los movimientos del sol y el cambio de las estaciones eran de vital importancia", explicaba la arqueóloga experta en Stonehenge Susan Greany en una publicación del Museo Británico, que dedicó a esta joya prehistórica una gran exposición en 2022.

Si uno se sitúa en el centro de Stonehenge el día del solsticio, el sol sale justo a la izquierda de la piedra Heel Stone, la más grande del yacimiento, situada en el extremo noreste, y los primeros rayos del día iluminan el corazón del monumento. Las excavaciones arqueológicas han revelado un gran hueco en la roca a la izquierda de la Heel Stone, que podría haber albergado una piedra complementaria, de modo que ambas piedras enmarcaran la salida del sol. La larga sombra de la Heel Stone se extiende también hasta el centro del círculo de piedras.

Rituales por el cambio de estación

A día de hoy, miles de personas viajan a Stonehenge en cada solsticio y emulan rituales druídicos y celtas, a pesar de que la cultura celta llegó a las islas británicas miles de años después de su construcción. Pero, ¿qué se hacía realmente en este complejo prehistórico?

En una primera fase de Stonehenge, el espacio servía como cementerio. Allí se han encontrado los restos cremados de unas 150 personas, probablemente personalidades escogidas de entre la sociedad de la época, puesto que si hubiera sido un lugar de entierro general habría muchos más cadáveres.

Bailes en el contexto del auge de las religiones neopaganas en Stonehenge, en 2025

Bailes en el contexto del auge de las religiones neopaganas en Stonehenge, en 2025 EFE/EPA/NEIL HALL

Se cree que las poblaciones de la época se reunían en Stonehenge durante los solsticios para presenciar los cambios en el movimiento del sol y para celebrar rituales y ceremonias relacionados con el cambio de estaciones, el sol y el cielo -más con el solsticio de invierno que con el del verano- de importancia vital para una sociedad agraria como la que habitaba en los alrededores del templo. Pero Stonehenge era "probablemente mucho más que un simple calendario", sino un lugar con gran significación ritual y religiosa, y donde los solsticios servían para recordar a sus muertos.

"Hay muy pocas pistas más sobre lo que ocurría en el círculo de piedras; los arqueólogos han descubierto durante las excavaciones que el yacimiento se encuentra, en general, muy limpio, sin rastros de banquetes, hogueras ni ofrendas de objetos", escribe Greany. En el centro del círculo interior, probablemente, solo se situaban determinadas personas como sacerdotes o líderes de las comunidades, por lo que se cree que este era el espacio más sagrado del conjunto.

Un festival hippie entre las rocas

Se desconoce cuándo se dejó de utilizar Stonehenge, pero probablemente a finales de la Edad del Bronce temprana, hacia el año 1500 a. C., se hubiera olvidado la finalidad original del monumento y que algunas de las piedras ya se hubieran derrumbado.

Aunque las rocas han seguido marcando en silencio los solsticios durante miles de años, solo recientemente los humanos hemos vuelto a congregarnos en el yacimiento. La alineación fue redescubierta por el anticuario y arqueólogo William Stukeley a principios del siglo XVIII, pero no fue hasta la década de 1860, tras unas conferencias públicas locales en las que se explicó dicha alineación, cuando la gente empezó a reunirse en el yacimiento.

Poco a poco, el número de asistentes al solsticio fue aumentando y, durante el siglo XX, "este se asoció al auge de nuevas religiones basadas en un renacimiento del druidismo" según la arqueóloga Susan Greany. En las décadas de 1970 y 1980, aquello derivó en el Stonehenge Free Festival, un festival hippie de música que llegó a atraer a 30.000 personas en su última edición, en 1984, provocando graves daños en el monumento.

Asistentes al Stonehenge Free Festival, en su última edición en 1984

Asistentes al Stonehenge Free Festival, en su última edición en 1984 WIKIMEDIA COMMONS

Al año siguiente fue desalojado en un violento enfrentamiento con la Policía en la época de Margaret Thatcher, y tras ello, el acceso público al Stonehenge durante el solsticio de verano estuvo prohibido durante 15 años. Hoy en día, en cambio, se permite el acceso -con mayor control- y cada solsticio atrae a miles de personas que buscan contagiarse, como hicieron cientos de generaciones anteriores, de la magia de un monumento único.